El reto de Yolanda Díaz: cómo alejarse de las polémicas y evitar desgastarse sin rebajar la presión al PSOE

  • Sobre la mesa está la idea de que Belarra, Montero o Echenique asuman un rol combativo que libere de ese papel a Díaz
  • Algunas fuentes creen que habrá menos choques porque el batacazo del PSOE el 4-M le obligará a girar a la izquierda
La vicepresidenta tercera del Gobierno, Yolanda Díaz.
La vicepresidenta tercera del Gobierno, Yolanda Díaz.
EFE

La renovación de Unidas Podemos tras la marcha de Pablo Iglesias, al menos por ahora, no va a ser de cargos. Pero la nueva líder del espacio, Yolanda Díaz, ha empezado ya a imprimir su estilo sosegado a las relaciones de la formación con el PSOE, y hace unos días pidió a su grupo parlamentario "menos Twitter, menos ruido y menos grandes titulares". Dentro de Unidas Podemos hay debate que aún está pendiente, pero que resulta fundamental para el futuro del espacio: cómo conjugar esta política de "menos ruido" con mantener la presión política al PSOE y con visibilizar a los morados dentro de la coalición.

El estilo de Díaz es radicalmente contrario al de Iglesias, que en no pocas ocasiones expresaba sus discrepancias con los socialistas en público con el fin de generar presión para que el PSOE se aviniera a cumplir el acuerdo de Gobierno o se acercara a sus posiciones. Esta forma de proceder acentuó el desgaste de Iglesias y la cúpula de Unidas Podemos considera que el nuevo tono tranquilo de Díaz, menos dada a la confrontación, le evitará este desgaste.

Pero lo cierto es que, pese a que ese estilo le pasó factura, las confrontaciones públicas de Iglesias con el PSOE daban frutos en muchas ocasiones. La prórroga de la prohibición de los cortes de luz, agua y gas, por ejemplo, vino precedida de un enfrentamiento de semanas entre Unidas Podemos y los socialistas, y lo mismo ocurrió con la prohibición de los desahucios sin alternativa habitacional para familias vulnerables o la puesta en marcha del ingreso mínimo vital –aunque no haya llegado a muchas de las familias que preveía el Gobierno–.

Por ello, Unidas Podemos es consciente de que debe encontrar un modo de poder seguir distinguiéndose y presionando sin desgastar a una Díaz que tiene como uno de sus principales valores, precisamente, el tono moderado. La estrategia aún no ha comenzado a definirse, y las fuentes consultadas consideran que, al menos, no se hará hasta que tenga lugar el congreso de Podemos en el que el partido morado elegirá a Ione Belarra como su nueva secretaria general. Pero el debate está ahí.

Una de las ideas que están sobre la mesa ya se planteó cuando se puso en marcha la coalición con el PSOE: que sea el partido el que asuma un perfil más combativo mientras el referente morado en el Consejo de Ministros, en este caso Díaz, se concentra en su labor ejecutiva. La presencia de Iglesias como vicepresidente y líder de Unidas Podemos, además de su tirón mediático, provocó que esta estrategia no cuajase. Pero ahora, los perfiles de Belarra y de otros dirigentes, como Irene Montero o Pablo Echenique, podrían ejercer esa misión liberando a Díaz de los choques más directos. 

Y es que, con un perfil tan fuerte como el de Iglesias fuera de juego, los morados quieren evitar a toda costa que el PSOE les "coma la tostada" mediáticamente y consiga que queden relegados en los principales debates, porque consideran que limitar el ruido no implica renunciar a expresar las posiciones críticas. Y más después de declaraciones como las que hizo la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, el pasado lunes, cuando elogió que Díaz sepa estar "en segundo plano cuando toca".

Una coyuntura más favorable

No obstante, dentro de la formación morada hay quien también considera que los cambios en el escenario político ocurridos tras el batacazo de la izquierda el 4-M pueden serles favorables para evitar los choques con el PSOE mientras, a la vez, se cumple el programa de Gobierno. Estos dirigentes plantean que la bajada de los socialistas en las encuestas puede obligarles a tener que girar a su izquierda para frenar sus pérdidas. Y eso supondría menos posibilidades de chocar con Unidas Podemos.

Un buen ejemplo de lo que estas fuentes creen que podría suceder al PSOE si se resiste a cumplir el programa de Gobierno es lo que ocurrió este martes en el Congreso con la ley trans. La norma no comenzó a tramitarse en la Cámara Baja por la abstención de los socialistas, que junto al voto en contra de PP y Vox tumbaron la iniciativa, presentada por los habituales socios minoritarios del Ejecutivo y prácticamente calcada a la elaborada por el Ministerio de Igualdad, que bloquea el PSOE desde hace meses. 

El voto de los socialistas reflejó su desacuerdo con la mayoría que sostiene al PSOE en el Gobierno. Y, en un momento de debilidad, hay quien cree en el entorno de la dirección de Unidas Podemos que los socialistas no pueden permitirse chocar con sus socios parlamentarios, toda vez que Cs está en caída libre y que el PP ha salido reforzado del 4-M.

Pero, además, estas fuentes plantean que lo ocurrido con la ley trans deja otra señal esperanzadora para Unidas Podemos, que sí votó a favor de la propuesta, a diferencia del PSOE. En contra de lo ocurrido en otras ocasiones en las que ha tenido choques con los socialistas, esta vez el voto morado sí fue distinto al de su socio y, sin embargo, no fue señalado como el causante de la polémica. A ello ayudó, consideran, que la ministra de Igualdad, Irene Montero, dejara clara la posición de los morados pero sin ser especialmente agresiva con el PSOE. 

En cualquier caso, el análisis y, sobre todo, el diseño de la estrategia comunicativa del Unidas Podemos pos-Iglesias está aún muy verde y se irá definiendo en las próximas semanas y, sobre todo, cuando se establezca la nueva dirección de Podemos. Y no se descarta que, si el tono de sosiego conlleva comenzar a perder batallas políticas con el PSOE, Díaz tenga que endurecerlo.

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