Los vetos cruzados de ERC y Ciudadanos torpedean el plan de Sánchez para los Presupuestos

Segunda jornada de debate a la totalidad de los Presupuestos de 2021
Segunda jornada de debate a la totalidad de los Presupuestos de 2021
EFE/Chema Moya
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias. EUROPA PRESS

Ahora sí, comienza la tramitación parlamentaria de los Presupuestos Generales del Estado. Este jueves, una amplia mayoría del Congreso de los Diputados rechazó las enmiendas a la totalidad al proyecto con las que PP, Vox y otros cinco partidos querían derribar las cuentas a las primeras de cambio. Ahora, el Gobierno tiene por delante unas frenéticas semanas en las que tendrá que terminar de amarrar los apoyos necesarios para sacar el Presupuesto adelante, algo que está previsto para principios de enero.

PSOE y Unidas Podemos consiguieron que una mayoría transversal de la Cámara Baja diera luz verde a que se tramiten las cuentas, aunque eso no significa que vayan a terminar votando a favor de las mismas, como se encargaron de recordar sus potenciales socios. ERC, Cs, PNV, EH Bildu, PDeCAT, Más País, Compromís, Nueva Canarias, PRC y Teruel Existe sumaron sus fuerzas y aprobaron con sus escaños -198, junto a los partidos del Gobierno- que los Presupuestos sigan adelante en el Congreso.

Ahora comenzará la fase de enmiendas parciales, en las que cada grupo intentará modificar las cuentas presentadas por el Gobierno durante las tres próximas semanas, y será ahí cuando la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, tenga que echar el resto para asegurarse los apoyos. El próximo 3 de diciembre está prevista la votación en el pleno del Presupuesto enmendado, y si esta sale adelante, el proyecto pasará al Senado.

El rechazo de este jueves a las enmiendas a la totalidad supone un espaldarazo para el Ejecutivo, que ve cómo se allana el camino para aprobar los Presupuestos y derogar por fin los de 2018, elaborados por el PP y aún vigentes después de dos prórrogas. No obstante, en las tres próximas semanas el Gobierno tendrá que definir cuáles serán los socios para hacerlo. Y parece cada vez más complicado aunar en torno a un mismo texto a los independentistas y a Cs, como pretende la parte socialista del Ejecutivo.

No es que pille de sorpresa, dado que tanto unos como otros llevan semanas avisando de su mutua incompatibilidad. Pero este miércoles y jueves ha quedado más claro que nunca, en una partida que se ha jugado tanto en el pleno del Congreso como en los medios de comunicación y en la que Cs y ERC, sobre todo, se han esforzado en recalcar que cada uno representa una vía diferente para sacar adelante los Presupuestos.

Dio igual que la ministra María Jesús Montero se esforzara en pedir "altura de miras" y que se superen los "vetos cruzados", que asegurase que en los Presupuestos hay "hueco para todos" y que incluso llamara a dejar a un lado la "ideología" para sacarlos adelante, como si tal cosa fuera posible. El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, dejó claro que "decir que se pueden pactar unos Presupuestos con Cs y con ERC a la vez es simplemente mentir a sabiendas", mientras su homólogo de EH Bildu, Oskar Matute, insistió en que para hacer "políticas del dogma neoliberal" no se puede contar con "las izquierdas".

Y no solo los nacionalistas fueron taxativos. También Cs dijo a las claras que, aunque no tiene intención de ser el primero que se levante de la mesa de negociación después del viraje emprendido para intentar alejarse del PP y Vox, tampoco va a votar a favor de unos Presupuestos que cuenten con el beneplácito de ERC y EH Bildu. Al presidente Pedro Sánchez, dijo la líder naranja, Inés Arrimadas, "le llega la hora de la verdad y va a tener que elegir". Y llegó a definir a su partido como "la antítesis de las concesiones del separatismo".

Iglesias gana el primer asalto

En cualquier caso, nada está escrito, y en las tres semanas de negociación nadie descarta que las tornas puedan cambiar. Pero, hoy por hoy, las señales apuntan a que es Cs el actor que más cerca está de quedarse fuera de la ecuación final, entre otras cosas porque Arrimadas ha establecido como condición que el Gobierno rompa con ERC su acuerdo para evitar hacer obligatorio el castellano como lengua vehicular en la educación en Cataluña, algo que le afeó la ministra Montero, que criticó vincular los Presupuestos a conseguir cambios en otras leyes.

Pero, sobre todo, lo que aleja hoy por hoy a Cs de los Presupuestos es que EH Bildu ya ha dado un sí (al menos provisional) a su aprobación final. Lo anunció el líder abertzale Arnaldo Otegi el pasado miércoles, y lo reafirmó este jueves el diputado Oskar Matute, que aseguró que "hoy no acaba nada, hoy recién empieza todo". Y al vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, le faltó tiempo para celebrar la decisión, tanto por el hecho de asegurarse un aliado como, sobre todo, porque le da munición para sostener que es "inviable" aprobar las cuentas a la vez con el "bloque de la investidura" y con Cs.

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