Carmelo Encinas  Asesor editorial de '20minutos'
OPINIÓN

El silencio de los perdedores

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, al inicio del pleno del Congreso.
El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias.
J.J. Guillén / EFE

Es lo clásico tras unas elecciones, el que gana habla mucho y el que pierde, poco, en algunos casos nada. Así está obrando Pablo Iglesias, que tras la noche trágica del 12-J para su formación se limitó a poner un mensaje en las redes reconociendo la derrota sin paliativos e invocando la necesidad de una autocrítica "para aprender de los errores que, sin duda, hemos cometido". Cuando Iglesias dice "hemos" olvida que él y solo él diseñó a su medida la oferta de Podemos en Galicia y el País Vasco, una oferta netamente pablista, fiel a su batuta y sin posibilidad de crítica. 

Su manu militari ha pinchado estrepitosamente entre ese electorado que un día se creyó lo de lo de los "círculos" y la participación directa y ahora asiste al intervencionismo jerárquico más férreo. Lo que está fallando en Podemos es la estrategia que expulsó de sus filas a la mayoría de sus fundadores y fuentes, devaluando la estructura territorial hasta quedarse solo en Madrid. Su vicepresidencia del Gobierno es a día de hoy lo único que le separa de la irrelevancia.

"Lo que está fallando en Podemos es la estrategia que expulsó de sus filas a la mayoría de sus fundadores"

El PSOE de Pedro Sánchez tampoco ha mostrado mayor interés en comentar los resultados del pasado domingo, a pesar de que sus candidaturas en Galicia y País Vasco lograron avanzar un discreto escaño cada una. El espectacular avance del BNG sorpasando al PSG y el tirón de EH-Bildu enmudeció cualquier mínima celebración.

Aún más llamativo es el silencio de la dirección del PP ante unos resultados arrolladores para su candidato en Galicia y devastadores para la lista que presentó en los comicios vascos. Las declaraciones de su secretario general García Egea hablando del éxito del modelo Casado-Feijóo se esforzaban torpemente en enterrar unos antecedentes en los que Génova trató de imponer esa coalición con Ciudadanos, a la que su candidato a la Xunta se negó , mientras en Euskadi expulsaba a Alfonso Alonso para colocar al aznarista Carlos Iturgaiz coaligado con los naranjas.

"El éxito de quien le plantó cara a Casado y el fracaso de quien le fue obediente compromete el liderazgo del popular"

El éxito de quien le plantó cara a Pablo Casado y el fracaso de quien le fue obediente compromete el liderazgo del presidente popular. Aunque de momento nadie trate de moverle la silla, habrá de enfrentarse a las críticas internas de los barones moderados encabezados por un ‘hiperbarón’ apellidado Feijóo que nunca creyó en la necesidad de coligarse con nadie, y mucho menos seguir al rebufo de la línea dura de Vox. En Galicia el partido de Abascal continúa muerto, mientras que en el País Vasco ha logrado alzarse con un escaño. Las declaraciones de Carlos Iturgaiz afirmando haber ganado a las encuestas más que irrisorias resultan patéticas.

Tras el comité ejecutivo del miércoles, Casado ni se dio por aludido porque , según dijo, siempre estuvo en la moderación, mientras Feijóo insistía en reclamar un PP centrado y templado para ganar a los populismos.

"Al líder popular no le queda otra que esconder a Cayetana Álvarez de Toledo y perder el miedo a Vox"

Al líder popular no le queda otra que reciclarse, apartarse de la nefasta influencia de Aznar, esconder a Cayetana Álvarez de Toledo y perder el miedo a Vox. Le ayudaría el recuperar a gente válida del partido de la que prescindió y alejarse de quienes no le aportan más que palmadas en la espalda. No es posible pasar por alto ni permanecer callado sobre el significado real de lo ocurrido el 12-J. Los silencios a veces resultan atronadores.

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