Mark Hamill y Carrie Fisher, en sus papeles de Luke Skywalker y la princesa Leia, en Star Wars: Una nueva esperanza (1977).
  • "Cuando estaba de buenas era la persona más divertida del planeta. Luego podías girar 180", ha escrito en The Hollywood Reporter.
  • "Ocupamos un lugar único en nuestras respectivas vidas. Fue como si estuviéramos en una banda juntos que, de algún modo, tuvo un éxito enorme".
  • "Hacerla reir era como una insignia al honor", cuenta. "Hacíamos locuras, creo que era una autodefensa para ella".
  • PERFIL: la actriz que nunca pudo escapar de su personaje de princesa galáctica

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