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Así quedaría el poder autonómico tras los pactos postelectorales: el azul del PP vuelve como un bumerán una década después

Evolución del poder autonómico desde 2011 hasta los posibles pactos postelectorales del 28M.
Evolución del poder autonómico desde 2011 hasta los posibles pactos postelectorales del 28M.
HENAR DE PEDRO
Evolución del poder autonómico desde 2011 hasta los posibles pactos postelectorales del 28M.

El mapa de poder autonómico vuelve a teñirse de azul una década después. Los resultados de las elecciones del 28M dibujan un escenario en el que el partido popular puede gobernar hasta en 11 comunidades si fructifican sus pactos con Vox, alcanzando así la misma cota de poder que en 2011, el gran año de sus mayorías absolutas.

De este modo, después de una década roja de mayoría de gobiernos socialistas, el azul del PP regresa como un bumerán al mapa autonómico y su poder se extiende por 11 de las 17 comunidades autónomas, las mismas que gobernaba en 2011, con una sola diferencia: entonces mandaba en Castilla-La Mancha y ahora en Andalucía. Las otras diez comunidades populares son las mismas: Galicia, Castilla y León, Cantabria, La Rioja, Aragón, Madrid, Extremadura, Comunidad Valenciana, Baleares y Murcia.

Eso sí, las mayorías del PP no son tan amplias como hace 12 años, cuando logró la absoluta en nueve comunidades. Ahora solo mandará sin necesidad de apoyos en cuatro: Galicia (Alfonso Rueda), Andalucía (Juanma Moreno), Madrid (Isabel Díaz Ayuso) y La Rioja (Gonzalo Capellán). En el resto necesita o necesitará los votos de Vox.

En Aragón (Jorge Azcón), Comunidad Valenciana (Carlos Mazón), Extremadura (María Guardiola), Murcia (Fernando López Miras), Baleares (Margalida Prohens) y Cantabria (María José Saenz de Buruaga), el PP tendrá que pactar con Vox y, en algunos casos, será difícil que la formación de Santiago Abascal no exija formar parte del gobierno. 

Es lo que ya ocurre en Castilla y León, donde Alfonso Fernández Mañueco adelantó a 2022 las elecciones y consiguió deshacer su coalición con Ciudadanos, pero no le quedó más remedio que meter a Vox en su gabinete y tiene un vicepresidente de ese partido: Juan García-Gallardo.

Reparto del poder autonómico tras el 28M.
Reparto del poder autonómico tras el 28M.
HENAR DE PEDRO

Por el contrario, el PSOE solo tiene asegurado el gobierno de Castilla-La Mancha, con una ajustada mayoría absoluta de Emiliano García-Page, y previsiblemente el de Asturias, donde Adrián Barbón solo necesita los votos del espacio morado. También es probable que María Chivite pueda reeditar su gobierno en Navarra, con el apoyo de Geroa Bai y la coalición de izquierdas Contigo/Zurekin, aunque necesitará la abstención de Bildu.

Más abiertas están las posibilidades en Canarias, donde el socialista Ángel Víctor Torres ganó las elecciones, pero no podrá reeditar su pacto de gobierno ante el descalabro de Podemos. De hecho, podría ser desalojado del poder si el líder de Coalición Canaria, Fernando Clavijo, logra el apoyo del PP y de algún otro partido minoritario.

El mapa de poder autonómico lo completan Iñigo Urkullu (PNV), reelegido por tercera vez en 2020 como lehendakari; y Pere Aragonès (ERC), que gobierna en coalición con Junts desde 2021.

2019, el rojo del PSOE se impone

Antes de las elecciones del 28M, en el mapa autonómico predominaba el color rojo, ya que el PSOE gobernaba en nueve comunidades frente a las cinco en poder del PP. Las otras tres se las repartían partidos nacionalistas o regionalistas: ERC (Cataluña), PNV (País Vasco) y PRC (Cantabria).

La foto previa a las elecciones muestra que el partido socialista ostentaba el poder en solitario en Castilla-La Mancha y Extremadura, donde Emiliano García-Page y Guillermo Fernández Vara obtuvieron mayoría absoluta en 2019, y también en Asturias, donde Adrián Barbón gobernaba en minoría.

Además, los socialistas ganaron las últimas elecciones en Aragón, Comunidad Valenciana, Baleares, Canarias y La Rioja, donde gobernaban en coalición con Podemos u otros partidos de ámbito autonómico. Así, Javier Lambán formó un gobierno cuatripartito en Aragón con el apoyo de Unidas Podemos, el Partido Aragonés (PAR) y la Chunta; mientras Francina Armengol hizo lo propio en Baleares con los morados y MES; y Ángel Víctor Torres, en Canarias, de la mano de Nueva Canarias, Podemos y la Agrupación Socialista Gomera.

Asimismo, Ximo Puig reeditó el pacto del Botànic en la Comunidad Valenciana, junto a Compromís y Unides Podem; y Concha Andreu puso fin en La Rioja, con el apoyo de UP, a 24 años de ejecutivos del PP.

También gobernaba María Chivite en Navarra, a pesar de que Navarra+ fue la fuerza más votada. La socialista se hizo con el poder gracias al apoyo de Geroa Bai y Podemos, y la abstención de Bildu.

Reparto del poder autonómico en 2019.
Reparto del poder autonómico en 2019.
HENAR DE PEDRO

Por su parte, el Partido Popular mandaba en Galicia, Madrid, Castilla y León, Andalucía y Murcia. En su feudo gallego, Alberto Núñez Feijóo revalidó su cuarta mayoría absoluta en 2020 (ahora gobierna su sucesor, Alfonso Rueda) y Juanma Moreno consiguió el año pasado la primera absoluta de la historia para el PP en Andalucía.

A las puertas de esa mayoría absoluta se quedó en la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso, que en 2021 logró prescindir de Ciudadanos en su gobierno formado tras los comicios de 2019, pero necesitó los votos de Vox para seguir gobernando en minoría. Algo parecido a lo que le ocurrió a Alfonso Fernández Mañueco en su adelanto electoral de 2022.

Y en Murcia, Fernando López Miras mantenía el poder tras arrebatarle la victoria en 2019 al partido socialista con los votos de Ciudadanos y Vox; y después de superar en 2021 una moción de censura en su contra.

En 2019 mandaba en Cataluña Quim Torra (Junts), pero ERC se hizo con el poder en las elecciones de 2021, que dieron el mando de la Generalitat a Pere Aragonès. También mandaba en Cantabria Miguel Ángel Revilla, investido por los votos del PSOE. Y en el País Vasco, Urkullu (PNV) ostentaba el mando.

2015, los pactos funcionan para el PSOE

La foto del año 2015, surgida después de los comicios celebrados en 15 de las 17 comunidades (todas menos Galicia y País Vasco), también muestra un claro predominio de gobiernos socialistas, aunque esta vez fueron en su mayoría fruto de pactos que neutralizaron la victoria del PP en muchas autonomías.

El PSOE solo fue la fuerza más votada en Andalucía, Extremadura y Asturias, donde gobernaron Susana Díaz, Fernández Vara y Javier Fernández, pero se hizo también con los gobiernos de la Comunidad Valenciana (Puig), Castilla-La Mancha (Page), Aragón (Lambán) y Baleares (Armengol) gracias a pactos con Podemos y otras formaciones locales como Compromís, MES, Chunta, etc. En esas cuatro comunidades había ganado el PP, pero no fue capaz de formar gobierno.

Los populares también ganaron en Cantabria, pero allí el gobierno fue a parar a las manos de Miguel Ángel Revilla, con el apoyo del PSOE y la abstención de Podemos.

Reparto del poder autonómico en 2015.
Reparto del poder autonómico en 2015.
HENAR DE PEDRO

De este modo, el PP solo pudo conservar Madrid, Castilla y León, La Rioja y Murcia, además de Galicia (celebró elecciones en 2012), a pesar de haber ganado en nueve comunidades.

En Cataluña, la Generalitat estaba presidida por Carles Puigdemont tras la victoria de la candidatura unitaria de Junts pel Sí, con un ejecutivo formado por postconvergentes y republicanos de ERC. Aquella legislatura terminaría en 2017 con la aplicación el artículo 155 por parte del Gobierno de Mariano Rajoy.

También hubo gobierno de corte nacionalista en Canarias, con un ejecutivo presidido por Clavijo Batlle, de Coalición Canaria, con el apoyo del PSOE; y en Navarra, donde Uxue Barkos (Geroa Bai) fue investida con los votos de Podemos, Bildu e Izquierda-Ezquerra. Asimismo, en el País Vasco Iñigo Urkullu (PNV) se mantenía en el poder gobernando en minoría desde los comicios de 2012.

2011, la época de las mayorías absolutas del PP

Muy distinta era la imagen del mapa de poder autonómico dibujado tras las elecciones de 2011, unos comicios celebrados en 13 comunidades (todas excepto Andalucía, Galicia, Cataluña y País Vasco) y que tiñeron del color azul del PP la mayoría de autonomías.

Fue una legislatura de mayorías absolutas del PP, que gobernó en solitario en ocho comunidades: Madrid (Esperanza Aguirre), Comunidad Valenciana (Francisco Camps), Castilla y León (Juan Vicente Herrera), Murcia (Ramón Luis Valcárcel), Baleares (José Ramón Bauzá), La Rioja (Pedro Sanz), Cantabria (Ignacio Diego) y Castilla-La Mancha (María Dolores de Cospedal). A esas ocho comunidades habría que sumar el feudo gallego del PP, en poder de Feijóo tras las elecciones de 2009.

Pero el éxito de los populares fue más allá de las mayorías absolutas porque también consiguió hacerse por primera vez en la historia democrática con los gobiernos de Castilla-La Mancha y Extremadura. Así, a la absoluta lograda por Cospedal se sumó la victoria de José Antonio Monago, que logró ser investido tras la abstención de los tres representantes extremeños de IU. Además, la popular Luisa Fernanda Rudi gobernó en Aragón con el apoyo del PAR. En total, el PP gobernaba en 11 de las 17 autonomías, en nueve de ellas con mayoría absoluta.

Reparto del poder autonómico en 2011.
Reparto del poder autonómico en 2011.
HENAR DE PEDRO

También ganó el PP en Canarias, pero José Manuel Soria no pudo formar gobierno porque el PSOE, tercera fuerza en el archipiélago, apoyó un ejecutivo de Coalición Canaria.

2011 fue, sin duda, un año electoral difícil para los socialistas, que apenas sobrevivían en su tradicional feudo andaluz, donde José Antonio Griñán gobernaba en solitario gracias a la victoria lograda en 2008 por Manuel Chaves; y en el País Vasco, donde Patxi López resistía como lehendakari gracias al pacto alcanzado con el PP tras los comicios de 2009.

En Asturias, el PSOE fue por muy poco la formación más votada, pero la mayoría de escaños se los llevó el expopular Francisco Álvarez-Cascos, ahora al frente de Foro Asturias, que gobernó en minoría una legislatura efímera, que terminó con elecciones anticipadas al año siguiente y con la victoria del socialista Javier Fernández.

Asimismo, en Navarra gobernó Yolanda Barcina (UPN), ganadora de las elecciones e investida con los votos de los socialistas.

El mapa de poder autonómico lo completaba en Cataluña Artur Mas, al frente de la Generalitat tras ganar las elecciones de 2010 con la todavía coleante CiU y después de ser investido gracias la abstención del PSC.

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