Moreno y la conexión malagueña de Feijóo: el peso estratégico de Andalucía ante el Congreso del 'reinicio' del PP

Feijóo y Moreno tras la Conferencia de Presidentes
Feijóo y Moreno conversan, con Elías Bendodo de fondo; la "conexión malagueña" ha salido muy reforzada tras la salida de Casado y la llegada del gallego.
Europa Press

La elección de un anfitrión no es cosa baladí: determina el clima de una fiesta. Cuando ésta va a tener lugar, lo primero es contar con un lugar espacioso, amigable y fiable donde todo transcurra por los cauces previstos y no vuele ninguna silla por encima de las cabezas. Andalucía es a día de hoy ese lugar y es además el emblema de por dónde quiere el nuevo PP que vayan los tiros.

¿Quién lo hubiera dicho “hace apenas dos años”, como cantaba Sabina? Hasta antes de ayer, Andalucía era la muleta por excelencia del PSOE. Cuando venían mal dadas, siempre quedaba Sevilla. La sangría nacional de votos se restañaba en una comunidad muy poblada y tradicionalmente “roja” en la que el fantasma de Felipe y “el Guerra” se proyectaba en las urnas. Mucho han cambiado las cosas. En menos de cinco años, la región más refractaria al PP, al “partido de los señoritos”, se ha asentado como lo más parecido a un oasis conservador moderado en medio del campo de minas que es el tablero nacional.

Sevilla era, por tanto, la opción más lógica y plácida para el Congreso del “reinicio” que arranca este viernesLo que tiene Andalucía a día de hoy es lo que codicia Feijóo para su proyecto nacional: un aire centrista, alejado de Vox, estable, con el prestigio de la gestión por bandera. Un “liderazgo tranquilo”, como le elogió el gallego el pasado día 19 en Torremolinos. Ideologías, las mínimas; ruido, poquito. Mejor no dar mucho que hablar a que hablen mucho de nosotros.

Para apuntalar ese sentido tecnocrático y jugar a favor con las simetrías, el PP vuelve a Sevilla diez congresos después de aquel X Congreso que en abril del 90 aupó a Aznar a la presidencia del partido. Aquello era una “refundación” (de AP a PP) y esto un “reinicio”. Terminología aparte, el objetivo es el mismo: la Moncloa.

Este viraje en la del relación PP con Andalucía tiene a Juanma Moreno y a su hombre fuerte, Elías Bendodo, consejero portavoz de Presidencia, como protagonistas. El malagueño llegó al liderazgo del PP andaluz en 2014 con algo de turista accidental, opacado por la sombra alargada de Javier Arenas, el hombre que casi presidió la Junta. Al carisma demasiado connotado de Arenas, Moreno contrapuso un aire de opositor tranquilo, de chico aplicado. Nacido en Barcelona, de familia de jornaleros y emigrantes, nadie podía decir de él que lo vio gritar al servicio en la Feria. "En tus manos está el cambio que quiere Andalucía", le dijo entonces Dolores de Cospedal. Lo logró a la segunda, en 2018.

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno (d),junto al consejero de Presidencia, Elias Bendodo, antes del inicio del Debate sobre el Estado de la Comunidad en el Parlamento andaluz. Sevilla (Andalucía, España), a 20 de octubre de 2020.
Elías Bendodo, consejero portavoz de Presidencia, estuvo cerca de hacer las maletas en dirección a Madrid, pero Moreno ha apostado por conservarlo a su vera.
María José López

Cuatro años después, el PP andaluz ha ganado peso en la directiva nacional del partido y será un activo importante en la política de Alberto Núñez Feijóo. De hecho, podría haberlo sido más si Moreno y Bendodo hubieran condescendido con la marcha del segundo a Génova, 13, para integrar la directiva nacional. Para el presidente de la Junta, "no parece sensato que yo ahora prescinda de una de mis piezas fundamentales y una mano derecha. No podemos vestir un santo para desvestir a otros. Elías tiene mérito para hacer lo que él quiera pero yo tengo que mirar por los intereses de Andalucía y de Málaga". Bendodo correspondió con un “primero Andalucía, segundo Andalucía, tercero Andalucía y después vendrá el partido”. Aun así, la conexión malagueña funcionará AVE arriba, AVE abajo, sin necesidad de que Moreno desmantele su núcleo en el año que más falta le hace.

El "test" andaluz como laboratorio de Feijóo

Ambas partes ganan con esta alianza: Feijóo encuentra un apoyo de su cuerda en el Sur que equilibra el tirón impredecible de Ayuso, y Moreno conquista la autonomía de cara a las elecciones regionales. No es ningún secreto que las tiranteces de Cs, socio de Gobierno, y el propio Moreno con Teodoro García Egea estuvieron cerca de precipitar una solución draconiana. Desde el PP de Casado se instaba a Moreno a seguir una vía semejante a la de Ayuso y Mañueco en sus respectivos pactos con Ciudadanos, o, a lo sumo, adelantar elecciones bajo la excusa de la ingobernabilidad.

El Gobierno andaluz aguantó el tirón, con la inestimable ayuda en la arena parlamentaria de un PSOE-A que necesita ganar tiempo, y a día de hoy la posibilidad de adelanto electoral está cada vez más lejos. De producirse un adelanto “técnico”, entre junio y octubre, será porque a Moreno le sale a cuenta, no como peón del tablero nacional. De lo contrario, las urnas se abrirán a final de año. El apoyo de Feijóo permitirá al líder andaluz confeccionar las listas con total margen de maniobra y meter mano en aspectos que no le gustan del PP regional. Su poder en casa se afianza al tiempo en que alarga la mano en dirección a Madrid.

No cabe duda de que del Congreso de Sevilla salen, a priori, dos triunfadores: Feijóo por aclamación y Moreno por prestigio y peso estratégico. Esta cita debe impulsar al malagueño ante un año clave para reeditar el “gobierno del cambio” sobreponiéndose al auge de Vox y tratando de absorber los votos que previsiblemente se den a la fuga en una hipotética debacle de Cs. La manera en que Moreno lidie con los números ante el partido de Abascal, que podría heredar de Ciudadanos la llave de la gobernabilidad, será un buen observatorio para que Feijóo saque conclusiones de cara al asalto a la Moncloa.  

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