Casado pone la economía en la diana agitando el recuerdo de Zapatero y Sánchez le pide que “arrime el hombro”

  • El PP vira hacia una crítica a las medidas económicas del Gobierno aprovechando el décimo aniversario de los primeros recortes de Zapatero.
  • Sánchez vuelve a evitar el choque frontal, aunque carga contra el "argumentario de cartón piedra" de Casado.
Pedro Sánchez, este miércoles en el Congreso.
Pedro Sánchez, este miércoles en el Congreso.
EFE

El tono duro y el cruce de reproches volvió a ser, una semana más, la tónica general del intercambio que mantuvieron el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de la oposición, Pablo Casado, en la sesión de control al Ejecutivo en el Congreso. Pero si hasta ahora la emergencia sanitaria había sido el asunto principal sobre el que habían girado los discursos de Casado, este miércoles el líder del PP cambió de estrategia y lanzó una dura crítica a la política económica de Sánchez.

Para ello, Casado utilizó como espantajo el recuerdo de los recortes sociales aplicados desde 2010 por el anterior mandatario socialista:José Luis Rodríguez Zapatero. El líder de la oposición preguntó a Sánchez si la crisis del coronavirus obligará a España a "pedir el rescate" a la UE. Y esa cuestión le sirvió para trazar un paralelismo entre la forma de afrontar la crisis económica de 2008 por parte de Zapatero y la que está llevando a cabo Sánchez en 2020.

"Hemos pasado de los brotes verdes a la V asimétrica, de la Champions League de la economía a la gama alta de éxito, del Plan E al escudo social: es la misma propaganda en España y las mismas mentiras en Europa", denunció el líder del PP, que recordó que este miércoles se cumplieron diez años desde que Zapatero, desde la tribuna del Congreso, anunció su primera tanda de recortes y "atacó al Estado del bienestar como nunca antes".

Casado también hizo gala de su propuesta alternativa para el desconfinamiento, el "plan B" que el Gobierno "no encuentra". "Debería preocuparse de recuperar el empleo para evitar los recortes sociales como los que se dieron aquí hace diez años", espetó el líder del PP, que además volvió a exigir a Sánchez que acabe con el estado de alarma, que el Gobierno pretende prorrogar de nuevo la semana que viene. De hecho, Casado confirmó que el PP rechazará esta extensión: "Hasta aquí hemos llegado, le hemos apoyado dos meses para salvar vidas, pero no le vamos a apoyar para arruinar España por tercera vez", zanjó.

Sánchez evita el choque frontal

En línea con la estrategia seguida desde el inicio de la pandemia, Sánchez no quiso entrar a rebatir muchas de las críticas de Casado, aunque sí le afeó su "argumentario de cartón piedra" que sería "fácilmente rebatible" en otra situación. Pero "el enemigo es el Covid-19", sostuvo el presidente delGobierno, y el Ejecutivo no piensa entrar a batallas políticas mientras la situación de emergencia se mantenga.

En esta línea, Sánchez insistió en pedir al líder de la oposición "unidad", una apelación más retórica que real, dado el nivel de enconamiento que han alcanzado las relaciones entre los dos grandes partidos durante la pandemia. "Su grupo está llamado a fraguar esa unidad porque no solo salva vidas, sino también empresas y puestos de trabajo", así que "le pido que deje la confrontación y que sume y arrime el hombro", planteó Sánchez.

El rifirrafe semanal entre Sánchez y Casado se vio acompañado por el que mantuvieron el número dos del PP, Teodoro García Egea, y el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, a tenor de las dudas que suscita la estancia de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso en un hotel del empresario Kike Sarasola. Egea acusó a Iglesias de atacar a Ayuso, y este respondió que "el Gobierno lo que hace es defender el interés general" mientras el PP es "noticia por defender el particular". 

"Es muy grave", dijo Iglesias, "que Ayuso viva en un apartamento de lujo" si no es ella quien lo paga. Que la mandataria resida donde quiera si es ella quien lo costea, sostuvo Iglesias, pero "si no se lo paga ella y sí un empresario de lujo", lo que "tenemos otra vez es un caso de corrupción".

La mayoría de la investidura se recompone

Más allá de los cruces de declaraciones, que reflejan el polarizado ambiente que existe ahora mismo en el Congreso, el pleno de ayer también sirvió para que la mayoría que suman la izquierda y los nacionalistas periféricos se recompusiera por primera vez desde que Cs permitiera la semana pasada con sus votos la prórroga del estado de alarma. 

En este sentido, el Gobierno pudo convalidar su decreto de medidas extraordinarias para que la justicia afronte la crisis del coronavirus gracias al voto favorable de ERC y PNV, dado que Cs votó en contra junto a PP y Vox. Y Sánchez, durante la sesión de control, reafirmó su lealtad al programa expuesto en la investidura y a la mayoría progresista y nacionalista que lo impulsó. "Ese programa cobra aún más relevancia de cara a los próximos años", dijo.

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