El desfile del 12 de octubre vuelve casi a la normalidad tras lo peor de la pandemia para reconocer a las Fuerzas Armadas

El rey Felipe VI, la reina Letizia, y la infanta Sofía, en la tribuna real durante el desfile militar del 12 de Octubre en el Paseo de la Castellana de Madrid.
El rey Felipe VI, la reina Letizia, y la infanta Sofía, en la tribuna real durante el desfile militar del 12 de Octubre en el Paseo de la Castellana de Madrid.
EFE
El rey Felipe VI, la reina Letizia, y la infanta Sofía, en la tribuna real durante el desfile militar del 12 de Octubre en el Paseo de la Castellana de Madrid.
EFE / ATLAS

España recupera poco a poco la normalidad tras pasar lo peor de la pandemia y, como consecuencia, también lo ha hecho este martes el desfile militar del 12 de Octubre. Aunque en menor cantidad que el último normal, el de 2019, más de 2.600 militares de los tres ejércitos, guardias civiles y policías nacionales han marchado por el Paseo de la Castellana ante la mirada de la Familia Real, el Gobierno y demás autoridades ataviadas con mascarilla y manteniendo la distancia de seguridad, como reconocimiento de la labor de las Fuerzas Armadas en un año en el que, como 2020, no han faltado las crisis. Junto a la Covid, el temporal Filomena a principios de año, los incendios del verano y, para cerrar 2021 la erupción del volcán en La Palma han requerido la intervención de los militares, guaridas civiles y policía.

A diferencia del acto reducido del año pasado en la Plaza de Armas del Palacio Real, este año el 12 de Octubre ha recuperado el desfile militar, con el lema "Servicio y compromiso" en reconocimiento a esta labor durante un año en el que también ha sido destacado el papel del Ejército en la evacuación de ciudadanos de AfganistánComo recordatorio, aviones implicados en aquella operación han participado en el desfile aéreo, horas después de que anoche llegara un nuevo contingente de personas desde Kabul y horas antes de que otro vuelo complete el grupo de 200 personas que, tras la operación frenética del pasado agosto, el Gobierno ha planeado sacar ahora del país.

La princesa de Asturias ha sido la gran ausente del desfile, precisamente por unas medidas antiCovid prácticamente desaparecidas ya en España. La infanta Leonor estudia en Gales y, de haber venido este martes a Madrid, habría tenido que observar cinco días de cuarentena y perder clases, por lo que se descartó el viaje. Aunque reducida, la celebración de la Fiesta Nacional ha ido recobrando la normalidad este año, con un desfile en el que han participado 2.656 efectivos, ha contado con 115 vehículos y 68 aviones, que han surcado el cielo soleado de la capital, desde el que ha tomado tierra un paracaidista portando la bandera de España, en uno de los momentos más llamativos del desfile, este año sin ningún contratiempo.

En hora y media los ejércitos de Tierra, Mar y Aire, la Guardia Civil y la Policía Nacional han podido exhibir todos los vehículos con los que prestan servicio, aeronaves como los Eurofighter, cazas, helicópteros o apagafuegos y sus efectivos han desfilado por el Paseo de la Castellana, desde la legión y los regulares hasta la Unidad Militar de Emergencias, la Guardia Real o las tropas de montaña. El desfile no ha contado en esta ocasión con representantes militares de los países donde España tiene desplegados militares o de los países de América Latina, que han sido invitados en otras ocasiones.

Pedro Sánchez, recibido con abucheos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha sido recibido con abucheos (EP).

El homenaje a la bandera ha sido uno de los primeros actos del desfile, donde un año más el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha recibido abucheos y pitidos a su llegada y también cuando se ha marchado del Paseo de la Castellana. Ha recibido gritos de "fuera, fuera", "dimisión", "okupa" o "parásito" incluso en momentos en los que estaba acompañado por el rey, como cuando ha saludado a los miembros del Gobierno, entre quienes solo ha estado ausente la ministra de Industria, Turismo y Comercio, Reyes Maroto. 

Los aplausos han sido para la llegada de los reyes y la infanta Sofía y también para la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, anfitriona del desfile junto al alcalde de la capital, José Luis Martínez Almeida. Mientras esperaban la llegada de la Familia Real, ambos han departido animadamente con la ministra de Defensa, Margarita Robles, y los jefes de los tres ejércitos.

Tampoco se han percibido grandes tensiones en las conversaciones entre ministros y presidentes autonómicos, Como ellos, el presidente del PP, Pablo Casado, de Vox, Santiago Abascal y la líder de Ciudadanos Inés Arrimadas, también han tenido un lugar en la grada de autoridades, donde han optado por replegarse en conversaciones con sus respectivos compañeros de filas. También han estado allí, como cada año, los presidentes del Congreso y del Senado, Meritxell Batet y Ander Gil, los presidentes del Tribunal Constitucional y del Supremo, Juan José Rivas y Carlos Lesmes, a los que se ha visto departir con la ministra de Justicia, Pilar Llop, en un momento en el que el Gobierno parece haber aparcado reformas legales para dar más poder en la instrucción a los fiscales o modificar el delito de sedición y con la renovación de estos dos tribunales en el aire. 

Leyenda negra y el Papa

Como es habitual, el Día de la Fiesta Nacional llega todos los años rodeado de una actualidad política que no para. Por ejemplo, el Gobierno llevará este miércoles al Congreso su propuesta de Presupuestos sin tener todavía una mayoría para aprobarlos, Sin embargo, el debate del día, sobre la Hispanidad o sobre lo que debe celebrarse el 12 de octubre ya se había dado desde primera hora de la mañana en las redes sociales. Allí, Casado y la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, han discrepado sobre qué sentido darle al día, recogiendo la polémica que sembró hace días en Nueva York Díaz Ayuso lamentando que el Papa pidiera perdón por los "pecados" de la Iglesias Católica en México.

"Celebramos con orgullo la Fiesta Nacional y el Día de la Hispanidad, más este año frente a la falsa leyenda negra contra la Historia de España, que ha sido fundamental para la humanidad", escribía Casado en tuiter. 

Poco después, la vicepresidenta segunda se alineaba con el Papa Francisco al señalar que el 12 de Octubre es "un día para reflexionar sobre nuestro pasado compartido y trabajar por reconciliarnos como decía el @Pontifex"

Fuera de polémica, Sánchez ha apostado por reivindicar en este 12 de octubre "lo que nos une, lo que nos engrandece como sociedad, lo que hace de España un país acogedor, abierto, diverso", con "solidaridad, cooperación, multilateralismo"

Cuatro presidentes ausentes y un volcán

Además del Gobierno y como viene siendo habitual, han asistido al desfile la mayoría de presidentes autonómicos, a excepción de los del País Vasco y Cataluña, Íñigo Urkullu y Pere Aragonés, que no participan nunca de la Fiesta Nacional. En esta ocasión, tampoco han estado en Madrid, el presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, y el de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page. El primero quería preparar el Debate sobre el Estado de la Autonomía que empieza este miércoles en el Parlamento gallego mientras que el segundo se encuentra en Bruselas en una importante votación sobre productos de denominación de origen. De entre los presentes, ha sido el presidente canario, Ángel Víctor Torres, ha concitado una especial atención entre los dirigentes autonómicos, por la situación que atraviesa La Palma semanas después de que el volcán Peña Vieja entrara en erupción.

Los presidentes del Congreso y del Senado, Meritxell Batet y Ander Gil, los presidentes del Tribunal Constitucional y del Supremo, Juan José Rivas y Carlos Lesmes, han compartido tribuna de autoridades con el presidente del PP, Pablo Casado, o el de Vox, Santiago Abascal. 

Tras la parada militar, las autoridades se han dirigido al Palacio Real, donde este año vuelve a celebrarse una recepción, aunque mucho menos numerosa de lo que es habitual. Frente a los más de mil invitados que suele haber otros años, la lista de este martes ha quedado reducida a 200 personas, que cumplimentarán a los reyes con la indicación de llevar la mascarilla puesta en todo momento. Como medida de precaución, no ha habido cóctel posterior. Tampoco habrá este año los típicos "corrillos", conversaciones informales entre autoridades y periodistas que este año no han sido invitados a la recepción.

  

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