El aplazamiento de la Selectividad, entre el alivio, el estrés y la frustración

Jóvenes en la Universidad de Cantabria para realizar la prueba de la EBAU (Selectividad)
Jóvenes en la Universidad de Cantabria para realizar la prueba de la EBAU.
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La Evaluación de Bachillerato de Acceso a la Universidad (EBAU), la conocida Selectividad, se llevará a cabo finalmente entre el 22 de junio y el 10 de julio en su convocatoria ordinaria, aproximadamente un mes después de las fechas habituales, debido al cierre de centros educativos y a la adaptación telemática de las clases a la que la expansión del coronavirus ha obligado en España. Así lo anunció este miércoles el Ministerio de Educación tras la celebración de la Conferencia Sectoral con los consejeros autonómicos de Educación.

Esta decisión ha sido aplaudida por los estudiantes de segundo curso de Bachillerato. Es el caso de Ada Alonso, estudiante del IES San Juan Bautista de Madrid: "Es una gran ventaja porque tendremos más tiempo para preparar la prueba". Coincide con ella Elena Pérez, estudiante del mismo curso en el Colegio Gredos San Diego Las Suertes de Ensanche de Vallecas. "Me parece una buena decisión ya que además de posponerla, el modelo de examen se ajustará para que todos tengamos la posibilidad de responder preguntas que hemos trabajado en clase anteriormente", afirma.

Ambas coinciden en que la situación es "agobiante" y "frustrante" porque a la "presión" habitual del último curso de instituto antes de dar el paso a la universidad hay que añadir "incertidumbre" de la coyuntura actual.

Consejos de una psicopedagoga: "

La psicopedagoga de un instituto público de Mislata (Valencia), Rebeca Martínez, confirma que "esta situación debe causarles cierta ansiedad que se incrementa ante la incertidumbre". "La pérdida del control, igual que a nosotros, nos desconcierta y puede causarnos mucho malestar", prosigue. Por ello, Martínez recomienda "expresar cómo se sienten" y les recuerda que el Ministerio de Educación es consciente de la situación y por ello además ha decidido adaptar la prueba este curso a las circunstancias

"A estas alturas del curso ya están bien encaminados y si son capaces de sobrellevar la presión de la EBAU, de esto también lo serán", abunda la psicopedagoga, que insiste también en la importancia de "la cercanía del docente", que en estos momentos "son el vínculo directo con las pruebas y pueden ayudarles a rebajar el nivel de estrés y aumentar seguridad".

Funcionamiento de las plataformas 'online'

Sobre los servidos habilitados por los centros para posibilitar la continuidad de los estudios -de forma telemática-, la joven Elena, que se inclina hacia los estudios de Magisterio Infantil, señala que su relación con los profesores es "bastante buena", pues "entienden nuestra situación y son muy flexibles con las tareas que mandan". La plataforma de su centro, asegura, funciona "muy bien": "Nos envían trabajos o ejercicios para que, en un plazo de cinco días más o menos (depende del profesor), se lo devolvamos hechos y ellos los puedan corregir y evaluar. Además, también se ofrecen a realizar tutorías onlinepara ver cómo vamos y resolver cualquier duda que nos surja", relata.

El distinta la experiencia de Ada, también de 17 años y amante de los idiomas. "Prácticamente todos los días nos envían apuntes y deberes para trabajar en casa. Lo malo es que la plataforma virtual del instituto funciona fatal y se bloquea todo el rato. Es muy difícil acceder y muy incómodo tanto para alumnos como para profesores. Con algunos profesores utilizamos el correo electrónico y así no tenemos problemas. En ningún momento se ha planteado la opción de dar las clases por videoconferencia y tampoco nos hacen exámenes. De momento nos están evaluando a partir de los trabajos que nos mandan hacer, pero algunos profesores se han empezado a plantear la opción de buscar otra plataforma por la que poder ponerse en contacto con los alumnos con mayor facilidad", explica.

Sus rutinas han cambiado. Ada cuenta que la mayor preocupación que detecta entre sus compañeros es "el estrés debido a la cantidad de trabajo que nos mandan que, también en mi opinión, es excesiva. Creo que nos están marcando un ritmo bastante más acelerado que al que llevaríamos en clase".

Por otro lado, Elena, que se afronta esta "surrealista" situación con "mucha paciencia", relata que para ella "lo más duro es perder el ritmo de estudio y de madrugar día a día para dar clase".

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