Los expertos, sobre la "salvajada" de Zaldibar: "Tenemos los vertederos más baratos de Europa"

Incendios en el vertedero derrumbado de Zaldibar.
Incendios en el vertedero derrumbado de Zaldibar.
EFE
Los ecologistas califican de salvajada la gestión del vertedero de Zaldíbar.

El derrumbe del vertedero de Zaldíbar indica que en España se gestionan residuos industriales en "vertederos 'low cost'". "Es un salvajada que allí se vertieran 180.000 toneladas al año de residuos, el triple para lo que tenía licencia". Son palabras del responsable del área de residuos de Ecologistas en Acción, Carlos Arribas. 

El desastre ambiental que el derrumbe de este vertedero ha desencadenado evidencia, según critican los ecologistas, que en España "faltan controles" y que estos son "meramente visuales", porque de lo contrario los asbestos de amianto hallados se habrían llevado por una senda especial para residuos peligrosos. Mientras siguen buscando a los dos trabajadores desaparecidos, los incendios originados de forma espontánea entre los escombros han emitido a la atmósfera niveles de dioxinas y furanos que podrían ser nocivos. Según la OMS, tiene "elevada toxicidad" y son cancerígenos.

Los daños para la salud que supone la gestión de los residuos que genera la acción humana se suman a los daños medioambientales. Según la última Memoria de Gestión de Residuos del Ministerio para la Transición Ecológica, los 116 vertederos municipales que había en 2017 en España recogieron 12,2 millones de toneladas de residuos. Además, la economía española generó 131,1 millones de toneladas de residuos en 2017, un 2,3 por ciento más que en el año anterior. De esa cifra, la mayor parte (57,9%) llegó de la industria (31,12%) y la construcción (26,75%), y en un 53,9% de los casos fueron a parar a vertederos, frente a un 38,9% que se recicló, según las cuentas ambientales del Instituto Nacional de Estadística (INE). 

Los municipios se hacen cargo de la basura procedente de los hogares y del sector servicios (comercios, oficinas e instituciones públicas o privadas), pero no de los residuos procedentes de la industria. La responsabilidad de tratar estos últimos es de las empresas que los generan, bien directamente o bien contratando a otra compañía, como es el caso de Verter Recycling 2002 SL, la propietaria del vertedero que se ha derrumbado en Zaldibar (Vizcaya)

Según explica Arribas, la incineración y los vertidos —"en huecos aptos geológicamente y que cumplan con la directiva  europea 1999/31"— son "las perores formas de tratar los residuos". Sin embargo, son las más habituales

En los últimos años ha aumento el porcentaje de basura que se recicla, de 29,79% en 2015 a 36,11% en 2017, pero el porcentaje de basura que se vierte sigue siendo más de la mitad de todos los residuos.

"Son las peores formas porque no eliminamos los residuos sino que los escondemos. Al verterlos, los echamos en un hueco y los tapamos con tierra, estamos enterrándolos. Pero el residuo permanece y una vez clausurado un vertedero, hay que controlar el residuo durante 30 años porque es un vertido vivo que sigue emitiendo gases y tiene impacto medioambiental", explica el experto. Arribas añade que, por otro lado, con la incineración, "convertimos el residuo en gas, es decir, convertimos la contaminación terrestre en atmosférica. Es una transferencia de la contaminación". Por ello, estas dos formas de deshacerse de la basura son "las peores en la clasificación de la Unión Europea".

Coincide con él el director del área de medio ambiente, energías renovables y sostenibilidad de IMF Business School, Álvaro Rodríguez de Sanabria. "El vertedero es la última de las opciones, el fracaso de las anteriores". Este experto en economía circular lamenta también que la gestión actual "es la del final de la tubería", es decir, "esperamos a ver qué sale y qué hacemos con ello", en lugar de empezar por el principio. De hecho, "el 75% de los ordenadores que llegan a los puntos limpios todavía funcionan y sus componentes también", añade.

Cómo se eliminar la basura de vertederos sin contaminar

No obstante, una vez llegado al vertedero, los expertos explican cómo se podría eliminar la basura sin contaminar. "Si en los vertederos hay materia orgánica (restos de comida, jardinería, papel y cartón, que deberían llegar en la menor cantidad posible), esta se descompondrá con el tiempo y formará biogás que hay que extraer del interior del vertedero porque si no se puede acumular y, debido a que la temperatura aumenta con el tiempo, podrían darse combustiones espontáneas —como las registradas en Zaldibar—", explica el profesor del Ingeniería Hidráulica y Medio Ambiente de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), Javier Rodrigo.

Para extraer el biogás correctamente se emplean tuberías de bombeo y también hay que asegurarse de que no se infiltran aguas contaminadas al subsuelo, para lo cual se emplean capas de impermeabilización con arcilla compactada y polietileno de alta densidad. Por último, explica Rodrigo, hay que vigilar la estabilidad de los taludes de residuos, que es lo que se vino abajo en Zaldibar y sepultó a dos trabajadores de Verter Recycling.

Con el biogás, que es metano y dióxido de carbono (gases de efecto invernadero causantes de la crisis climática), se pueden hacer dos cosas: incinerarlo en antorchas para quemar el metano o bien generar energía renovable. Sin embargo, apunta el profesor de la UPV, "se eliminaron las subvenciones para que la generación de energía a partir del biogás de los vertederos fuera rentable y muchos dejaron de hacerlo por motivos económicos".

En este sentido, su colega Rodríguez abunda en que estas ayudas se retiraron —primero con Zapatero y después con Rajoy— porque "el proceso de la generación de energía renovables consiguió cubrir costes", sin embargo considera que se tendrían que haber mantenido para "cubrir los costes marginales" de la renovación de ciertas energías, "pero esto es menos electoralista y lleva más trabajo".

Desde Greenpeace España consideran que el derrumbamiento del vertedero de Zaldibar "demuestra el fracaso del modelo de gestión de residuos" y aboga por "un sistema circular donde ningún elemento consumido termine siendo quemado, enterrado o destruido".

Otro aspecto que considera clave Rodríguez de Sanabria es que "tenemos los vertederos más baratos de Europa: En España se paga 30 euros por tonelada, mientras que en Alemania unos 180 euros. Mientras sea barato, es muy difícil acabar con los vertederos. La clave es que hacer las cosas mal es más barato que hacer las cosas bien", opina, al tiempo que apuesta por "tasas para los ciudadanos que no separan la basura". 

'Residuos Cero'

El coordinador de Ecologistas en Acción Carlos Arribas habla también de las iniciativas 'Residuos Cero', que engloban muchas acciones. El concepto base es reducir los residuos generados, por ejemplo evitando recursos de un solo uso o diseñando productos que se puedan reutilizar (que no se conviertan en residuos sino en recursos). Algunos hábitos de los consumidores concienciados con este tema son por ejemplo comprar pastillas de jabón en lugar de botellas de gel o desmaquillarse con trozos de tela o toallas viejas en lugar de emplear discos de algodón de un solo uso. Comprar a granel es otra forma de reducir los residuos.

"Por debajo de la reducción se encuentra la reutilización y, después, el reciclaje. Esta opción en realidad no es la primera de las opciones ecológicas, como la gente piensa", apunta el coordinador de Ecologistas en Acción.

Recogida 'puerta a puerta'

La recogida 'puerta a puerta' (PaP) es un sistema de gestión que recoge la basura de los hogares de forma separada y según un calendario semanal establecido por los ayuntamientos. Este sistema, que puede parecer complicado de aplicar en grandes ciudades, funciona en capitales como Bruselas o Milán. En España se lleva a cabo en municipios de Cataluña, Castilla y León, Madrid o Asturias, por ejemplo. También se incluye en el Plan Integral de Residuos de la Comunitat Valenciana (PIRCV), aprobado en 2019

Este sistema, que permite identificar al generador y por lo tanto "posibilitan la implantación de sistemas de fiscalización más justos cómo son los de pago por generación (por ejemplo, pago por bolsa o pago por contenedor)", según el Ministerio de Transición Ecológica, se puede complementar con "contenedores personalizados o inteligentes", agrega Arribas. Estos contenedores son selectivos y están siempre cerrados, solo se abren con una tarjeta de usuario o con el código de barras que lleva la bolsa de basura. "Al identificarse, la gente suele actuar de forma más responsable. Pasa lo mismo con las cámaras de seguridad", apuntan desde Ecologistas en Acción. Este sistema "acaba con el anonimato de la basura" e incrementa los porcentajes de basura separada, porque de lo que se trata, según los expertos, es de "minimizar la basura mezclada".

"La gente defiende que no le pagan por separar la basura, pero si no reciclamos nos saldrá mucho más caro su gestión. El ciudadano no asume la corresponsabilidad en esta labor", lamenta el profesor de IMF Business School.

La directiva europea de vertederos establece que en 2035 no se podrá verter más del 10% de los residuos y habrá que reciclar al menos el 65%. "Vamos hacia la desaparición de los vertederos", augura Arribas.

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