El mapa de la desalinización en España: una hilera por toda la costa mediterránea... pero solo tres plantas en Cataluña

Mapa de las principales desalinizadoras de España.
Mapa de las principales desalinizadoras de España.
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Mapa de las principales desalinizadoras de España.

La sequía pertinaz que ha vaciado los embalses españoles en los últimos meses ha llevado a algunas autonomías a decretar restricciones para ahorrar agua. Andalucía fue la primera que acotó el uso hídrico porque sus embalses apenas superaban de media el 20% de capacidad. En Cataluña la situación ha sido aún más grave: la Generalitat decretó el estado de emergencia por primera vez en la historia —sus embalses apenas superaban el 15% de capacidad— y ha tenido que apelar a la solidaridad de otras autonomías, como la Comunidad Valenciana, para que le envíe mediante barco agua procedente de sus desalinizadoras.

España es el cuarto país con mayor producción de agua desalinizada del mundo, solo por detrás de Arabia Saudí, Emiratos Árabes y EEUU, y según recuerda a 20minutos Domingo Zarzo, director de Innovación y Proyectos Estratégicos de Sacyr Agua y presidente de la Asociación Española de Desalación y Reutilización (AEDyR), el país cuenta con "más de 700 plantas que producen más de cinco millones de litros cúbicos de agua potable y para uso agrícola de forma diaria".

La costa mediterránea y los archipiélagos de Canarias y Baleares copan la construcción de desalinizadoras al ser las regiones que más padecen el estrés hídrico, una situación que surge cuando la demanda de agua es mayor a la disponible. La planta más importante —atendiendo al número de vecinos que abastece— es El Prat, en Barcelona (surte a 4,5 millones de personas), seguida de La Tordera en Girona (300.000 vecinos). Después están Campo de Dalias (abastece a 300.000 personas) y Carboneras (produce para 200.000 personas), ambas en Almería

Posteriormente se sitúa la de La Marina Baja, en Alicante (abastece a 200.000 personas); seguida de las plantas de El Atabal (186.500 vecinos) y la de Marbella (150.000 personas), ambas en la provincia de Málaga. En octava posición aparece la desalinizadora de Oropesa, en Castellón (abastece a 150.000 personas) y posteriormente la planta de Torrevieja, en Alicante (140.000 vecinos) que recibió precisamente este miércoles la visita del presidente Pedro Sánchez. Este confirmó un plan de ampliación de su capacidad (pasará de producir 80hm3 anuales a 120hm3) que la colocan como la más grande de Europa -atendiendo a su capacidad productiva-. 

Pese al estrés hídrico habitual en el Mediterráneo, Cataluña apenas cuenta con tres instalaciones. Muy lejos del despliegue existente en otras comunidades costeras que padecen de carencias hídricas como Andalucía, Murcia o Comunidad Valenciana. "Es cierto que hay pocas en comparación con otros lugares", explica a 20minutos Joaquím Farguell, doctor en Geografía y profesor de Hidrología en la Universidad de Barcelona (UB), que achaca este problema a una mala planificación y gestión del Gobierno central y de la Generalitat.

Hace más de 15 años, debido a las condiciones de sequía que padecía la región entre 2007 y 2008, se planificó la construcción de una planta desalinizadora de emergencia entre Barcelona y Tarragona, situada en los municipios de Cunit y Cubelles, comúnmente conocida como la planta de Foix (por su cercanía con el río que lleva el mismo nombre).

No obstante, detalla Farguell, al salir de aquel 'aprieto' con un episodio de lluvias abundantes durante un mes de mayo, el plan de esa nueva gran desalinizadora cayó en el olvido. "Fue un tema de financiación, el Gobierno central tenía que poner el dinero pero finalmente retiró la propuesta", comenta sobre una decisión que coincidió en el tiempo con el comienzo Gran Crisis surgida del pinchazo de la burbuja inmobiliaria.

Tras este primer intento de construcción, los siguientes planes de gestión hidráulica tampoco previeron ninguna nueva edificación, ni siquiera la ampliación de la instalación de la Tordera. Esta decisión, detalla Farguell, se debe, según su criterio, a todas las emergencias a las que la Agencia Catalana de Agua tuvo que hacer frente desembolsando grandes cantidades de dinero: "Se contrajo una deuda monumental". 

Tras este periodo de sequía que obligó a la administración catalana a hacer frente a grandes gastos, la situación no solo no mejoró, sino que fue cuesta abajo. "Durante los años siguientes el Govern lo único que pudo hacer fue saldar este déficit", por lo que "las inversiones económicas en nuevas infraestructuras se tuvieron que posponer". 

La crisis tampoco ayudó y provocó el aplazamiento de la inversión para construir una nueva planta. Sin embargo, "en el último plan de gestión que abarca desde 2022 a 2028", indica, sí se han vuelto a programar dos actuaciones: "ampliar la Tordera y construir la desalinizadora de Fois". No obstante, asevera, estas medidas "llegarán tarde para paliar la sequía actual", pues el proceso completo de construcción de una planta puede durar "entre cinco y seis años", detalla Zarzo. 

A pesar de no construirse a tiempo, Faraguell asevera que esta nueva construcción es importante, pues "la idea de esta desalinizadora es estratégica", pues tiene el objetivo de "unir las cuencas internas (de Cataluña) con las del Ebro", que funcionan a nivel estatal, concluye.  

Redactor '20minutos'

Graduado en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos en 2023. Me inicié en algunos medios universitarios escribiendo sobre eventos deportivos. Actualmente escribo en la sección de Última Hora.

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