¿Miedo a quitarte la mascarilla? Los consejos de los psicólogos para dar el paso

Imagen de archivo de dos personas en el interior de una tienda con mascarilla.
En este primer día oficial sin mascarillas en interiores, las reacciones han sido muy diversas.
Europa Press

El coronavirus ha traído una pandemia vírica y otra de salud mental. Este miércoles el uso de la mascarilla en espacios interiores deja de ser una obligación -salvo en centros sanitarios, residencias de mayores y medios de transporte- y pasa a ser una recomendación. Para muchas personas llega un momento de liberación, pero otras se enfrentan a miedos adquiridos durante los últimos dos años. Miedo a enfermar, a no saber cómo su cuerpo reaccionará al virus -contra el que el 85% de la población española ya está vacunada-, o a contagiar a seres queridos que puedan ser vulnerables a la covid.

Ese es el caso de Leticia Santos, una joven madrileña de 27 años que se describe como "muy cautelosa". "Al principio será chocante ver a mucha gente reunida sin mascarilla. Mi idea es mantenerla un tiempo más. Yo salía de fiesta con mascarilla para no perderme esos momentos y ahora iré viendo. Sé que tengo que adaptarme porque el virus se queda con nosotros. Estamos vacunados, yo ya lo he pasado, y sé que tengo poner fuerza de voluntad para tirar hacia delante" cuenta esta trabajadora del sector audiovisual.

"No hay que señalar, no se puede convertir en una ridiculización social"

Adrián Martín, por su parte, tiene 24 años y es estudiante de oposiciones. Confiesa que se "agobia" cuando ve imágenes de aglomeraciones, las cuales rehúye, y que en ahora tendrá que ir a la biblioteca "con mucha precaución". Explica que las situaciones en las que más le va a costar verse a cara descubierta es en los centros comerciales o en el gimnasio, lugares "donde permaneces mucho tiempo y no siempre hay buena ventilación". Durante estos dos años ha adaptado su vida social para trasladarla a exteriores y quitándose la mascarilla "el mínimo tiempo posible". "Si poniéndome una mascarilla o no yendo a sitios en los que haya mucha gente puedo evitar que mi entorno enferme, no me supone ningún esfuerzo. Más que miedo es precaución", considera.

¿Vas a seguir poniéndote la mascarilla en el trabajo?

Para afrontar estas nuevas sensaciones de incomodidad o inseguridad que pueda ocasionar en personas sanas y sin (aparente) riesgo de sufrir una covid grave el hacer vida en interiores sin mascarillas, la catedrática en Psicología Clínica de la Universidad Complutense de Madrid, María Paz García-Vera, recuerda que con este paso es "uno más en la paulatina retirada de las mascarillas", pues actualmente ya nos las quitamos en exteriores, en nuestras casas o en terrazas de bares, por ejemplo. 

Primer día sin mascarilla en interiores: del "estoy encantada" al "la voy a seguir llevando" (Jorge París - Lolita Belenguer)

La también colaboradora del Consejo General de la Psicología aborda el tema de la "presión social": "Eres tú y nadie más que tú quien debe decidir [quitarse la mascarilla o no]. Hagas lo que hagas nunca le parecerá bien a todo el mundo", advierte, al tiempo que aconseja hacer lo que cada uno crea que debe hacer y, al mismo tiempo, invita a "disfrutar de la sensación de ser generoso con esas otras personas" vulnerables que se sentirán más cómodas si seguimos llevando la mascarilla cuando estemos junto a ellas.

Las psicólogas consultadas proponen empezar poco a poco y en lugares ventilados

Pero no solo se piensa en proteger la salud propia o de los demás, también hay otros factores. El 'síndrome de la cara vacía' ha puesto en alerta a psicólogos y pedagogos, que han percibido entre los adolescentes un sentimiento de inseguridad a quitarse la mascarilla, una barrera que además de protegerle de enfermedades respiratorias también les ha servido de máscara tras la que ocultar por ejemplo problemas de acné, ortodoncias o vello en la cara que les pudiera afectar a su autoestima.

La responsable de Psicología del Hospital Nuestra Señora de la Esperanza de Santiago de Compostela, María Gallego, apunta que el término 'síndrome de la cara vacía' "es uno de los múltiples 'pseudodiagnósticos psicológicos' asociados a la pandemia" y explica que "sentir miedo en una reunión interior en la que la mayoría no lleva mascarilla, es una respuesta normal y adaptativa a un peligro real (el contagio por aerosoles en un espacio cerrado) y de ninguna manera puede considerarse un problema mental".

García-Vera también aborda este aspecto, pero desde otro ángulo: "La boca es muy importante en la expresión de nuestras emociones. Las ganancias de transmitir alegría, sorpresa, ironía, desagrado, complicidad... y mejorar la comunicación con los demás superan las desventajas de pensar que los demás nos vean más guapos con mascarillas". Sentirse raro con la cara descubierta, agrega la psicóloga, "no es mala señal", pues "hay cosas maravillosamente raras".

Su colega, la psicóloga sanitaria Cristina Andrades, recomienda a las personas sanas y vacunadas pero inseguras respecto a la retirada de la mascarilla en interiores "empezar de forma progresiva", por ejemplo en entornos exteriores, donde el riesgo de contagio disminuye, para luego pasar a interiores "muy bien ventilados". En cambio, si los pasos son más bruscos y "nos obligamos a ir a un sitio que nos produce incomodidad, pueden aparecer miedos y crear problemas mayores como la ansiedad", advierte. 

La percepción del riesgo, apuntan las expertas consultadas por 20minutos, es muy subjetiva. La profesora de Sociología de la Universidad Europea Rebeca Cordero aboga también por un "proceso de transición" marcado por el "respeto", pues desconocemos las circunstancias de cada persona a tomar la decisión de seguir llevando la mascarilla o no. En su opinión, cree que, "como se ve en la calle, donde mucha gente sigue utilizando actualmente la mascarilla" aunque ya no sea obligatorio, esta seguirá viéndose en interiores durante un tiempo más, a pesar de que ya solo sea una opción en la mayoría de lugares bajo techo

"Una respuesta normal"

En este sentido, Cordero expone que "mucha gente se ha dado cuenta de que [con la mascarilla] no cogen otras enfermedades o alergias" y cree que "no hemos adquirido miedos, sino que nos hemos protegido de la muerte".

La doctora Gallego defiende que si bien hay personas con problemas obsesivos durante esta pandemia, "hay una gran diferencia entre tener un problema obsesivo, y estar bien informado y ser prudente"

Diferencias sociales

Desde una perspectiva sociológica, Cordero entiende que se trata de un "un miedo construido frente a un virus que no veíamos" y que "es muy difícil entender que en China apliquen estrictas medidas de covid-cero cuando en Europa vamos a la 'gripalización'. Estamos en un momento en el que volvemos a lo anterior, pero el enemigo invisible sigue ahí. Tenemos que recuperar la confianza, a cada uno le llevará un tiempo y esto puede dar lugar a conflictos con familiares y amigos", señala la experta, por lo que recalca que "no hay que señalizar, más en un momento de radicalización y polarización" como el que vivimos. Este cualquier caso, este asunto "no se puede convertir en una ridiculización social", concluye.

La profesora de la Complutense Mari Paz García-Vera añade un par de recomendaciones cargadas de positividad. Por un lado, subraya que "las personas nos adaptamos rápidamente a todo" y, por otro, sugiere "quitarse la mascarilla con un sentimiento de orgullo porque los españoles hemos sido muy responsables en su uso, un factor importante para vencer esta pandemia".

Con todo, los expertos de Salud Pública insisten en que el virus sigue entre nosotros e instan a la ciudadanía a seguir empleando la mascarilla con sentido común y responsabilidad hacia las personas vulnerables.

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