Un chico de 13 años da un concierto a su padre, ingresado por covid en una UCI

Antes de restringir las visitas como consecuencia de la quinta ola de COVID-19, la UCI del Hospital Vall d'Hebron acogió el concierto de violonchelo que un chico de 13 años dedicó a su padre, ingresado por COVID-19 a causa de la reacción inflamatoria que le causó el virus.

El hospital ha compartido el momento a través de Twitter, a la vez que ha aclarado que una semana después de ese momento el padre ha podido ser desconectado del dispositivo que lo ayudaba a respirar porque "sus pulmones ya funcionan", aunque ahora "se esfuerza por recuperar la musculatura".
Antes de restringir las visitas como consecuencia de la quinta ola de COVID-19, la UCI del Hospital Vall d'Hebron acogió el concierto de violonchelo que un chico de 13 años dedicó a su padre, ingresado por COVID-19 a causa de la reacción inflamatoria que le causó el virus.El hospital ha compartido el momento a través de Twitter, a la vez que ha aclarado que una semana después de ese momento el padre ha podido ser desconectado del dispositivo que lo ayudaba a respirar porque "sus pulmones ya funcionan", aunque ahora "se esfuerza por recuperar la musculatura".
Pau, durante su concierto de violonchelo que dedicó a su padre, ingresado por COVID-19 a causa de la reacción inflamatoria que le causó el virus.

Antes de restringir las visitas como consecuencia de la quinta ola de COVID-19, la UCI del Hospital Vall d'Hebron acogió el concierto de violonchelo que un chico de 13 años dedicó a su padre, ingresado por coronavirus a causa de la reacción inflamatoria que le causó el virus.

El hospital ha compartido el momento a través de Twitter, a la vez que ha aclarado que una semana después de ese momento el padre ha podido ser desconectado del dispositivo que lo ayudaba a respirar porque "sus pulmones ya funcionan", aunque ahora "se esfuerza por recuperar la musculatura".

El chico de 13 años que ha tocado el violonchelo se llama Pau y estudia su primer año en el Conservatorio de Badalona, algo que le ha permitido interpretar piezas como las Suites para violonchelo solo de Johann Sebastian Bach, la banda sonora de Piratas del Caribe o el Cant dels ocells, de Pau Casals.

Recibió el permiso para visitar a su padre porque la doctora lo notaba "mustio y aburrido" desde hacía algunos días y pensaron que esto le podía animar. Explican desde el hospital que hay estudios científicos que demuestran, a través de técnicas de neuroimagen, que la música puede cambiar el cerebro a corto y largo plazo, y puede ayudar a tratar deficiencias motoras en pacientes que han sufrido un ictus o un accidente vascular.

Sin embargo, lo que necesitaba Pep, que es como se llama el enfermo, era recuperar la función de sus pulmones, ya que estaba conectado a un dispositivo de oxigenación extracorpórea, una técnica muy invasiva que realiza las funciones respiratorias cuando los pulmones fallan y se encarga de oxigenar la sangre y eliminar el dióxido de carbono.

Se trata de una terapia compleja que se reserva para los enfermos más graves de COVID-19 para los que el respirador no es suficiente, aproximadamente un 2 % de los pacientes.

La adjunta del servicio de medicina intensiva Carolina Maldonado cuenta que esta historia es la de un paciente grave "de manual", ya que tuvo que ser intubado diez días después de dar positivo en COVID-19 por una PCR y que no mejoraba después de esto.

"Estaba en una situación de hipoxemia refractaria y el equipo médico del Hospital General de Catalunya decidió dar un siguiente paso para intentar salvarlo: conectarlo a la terapia ECMO", continúa Maldonado. En la UCI del Vall d'Hebron comenzó a hacer fisioterapia a pesar de que estuvo en coma inducido hasta el 13 de junio, cuando le pudieron despertar.

Meritxell, la mujer de Pep, recuerda que "lo más duro de todo este proceso fueron los días en que estuvo dormido" y que cuando le despertaron seguía conectado a la máquina ECMO porque sus pulmones aún no respondían, algo que hizo que Pep empezase a ser consciente de la situación.

"Estaba muy miopático, había perdido mucha fuerza muscular, y sabía que estaba conectado a una máquina para poder respirar", comenta Maldonado, que añade que "tiene 59 años, era una persona muy deportista y sin patologías previas, y verse así fue un golpe duro".

Sobre el reencuentro con su hijo dice que fue muy emocionante porque "hacía dos meses que no se veían y podía ver al padre en unas condiciones con perspectiva de mejora". "La visita de su hijo animó a Pep, que vio que tenía un futuro", explica Meritxell.

Una semana después le pudieron retirar el apoyo ECMO y ahora está en el Hospital General de Catalunya recuperándose, ya que sus pulmones han vuelto a funcionar, aunque por delante le queda un largo camino para recuperar la fuerza muscular.

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