La naturaleza sigue abriéndose paso en las ciudades confinadas por coronavirus: ahora... Cabras caminando por las aceras

Un rebaño de cabras anda por la acera de un pueblo de Gales.
Un rebaño de cabras anda por la acera de un pueblo de Gales.
EP

A medida que la crisis del coronavirus avanza a nivel global, más y más ciudades implementan medidas de confinamiento que reducen el tráfico de personas y vehículos en las calles, generando como efecto secundario un silencio y una tranquilidad que atrae a unos peculiares visitantes... los animales salvajes.

Así, a los avistamientos de especies como jabalíes u osos que muchos han compartido durante semanas en las redes sociales siguen sumándose espectaculares imágenes de todo el mundo que dan cuenta de este fenómeno.

Por ejemplo, en el pueblo de Llandudno, en Gales (Reino Uido) este martes un rebaño de cabras se paseaba como si tal cosa por las aceras de las calles céntricas de la localidad.

Similarmente, hace pocos días en Santiago de Chile las fuerzas de seguridad tuvieron que recoger a un puma, uno de los mayores felinos de todo el continente americano, que vagaba desorientado por la ciudad.

Un puma ha sorprendido a los vecinos de un barrio del centro de Santiago de Chile. Desorientado y asustado, el felino ha empezado a rondar por las calles, que están ya prácticamente vacías por la cuarentena de coronavirus.

De forma parecida, en Boulder (Colorado, Estados Unidos) un usuario de reddit capturó con su cámara tres ejemplares de este animal en su propio jardín; en Boston (Massachusetts, Estados Unidos) un grupo de pavos salvajes caminaba tranquilamente en plena ciudad; y en París (Francia) hacían lo propio varios jabalíes.

Incluso, en India, animales tan impresionantes como ciervos, civetas o bisontes indios reclaman estos espacios vacíos de actividad humana. De hecho, se ha advertido de la posibilidad de que pájaros o reptiles se refugien en los vehículos sin usar, como un vídeo publicado en Twitter muestra haciendo a una cobra india.

España tampoco es ajena a estas incursiones de vida salvaje. A los pavos reales que abandonaban los parques de Madrid en dirección a las calles, los jabalíes que paseaban por las avenidas barcelonesas o el oso pardo que caminaba por Cangas del Narcea (Asturias) se han sumado las enternecedoras imágenes, recogidas por la Policía Nacional, de una pata guiando a sus polluelos por Zaragoza.

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