Buzz Aldrin y Neil Armstrong
Buzz Aldrin y Neil Armstrong en un entrenamiento de la NASA. Los conspiranoicos argumentan que las filmaciones reales se hicieron en un escenario como este. NASA

¿Quién no ha escuchado que la llegada del hombre a la Luna fue en realidad un montaje organizado en un gran plató de Hollywood? Se trata de una de las teorías de conspiración más aceptadas.

Algunos detalles observados en las fotografías, realizadas por la NASA durante el Programa Apolo, sugieren que los alunizajes fueron en realidad montajes organizados (tal vez dirigidos por Stanley Kubrick) en un contexto de Guerra Fría en el que Estados Unidos tenía que hacer evidente su ventaja en la carrera espacial frente a los rusos.

Las controversias proceden de cuestiones como la supuesta ondulación de la bandera de EE UU, imposible ya que en la Luna no hay viento, su brillo en un entorno de total oscuridad, la no aparición de estrellas en las imágenes o la ausencia de secuelas en los astronautas que participaron en las misiones y que estuvieron expuestos a una gran radiación.

Sin embargo, toda la fuerza de estas acusaciones ha sido contestada con igual contundencia y muchas más pruebas mediante argumentos que las refutan con total credibilidad.

Los argumentos y contraargumentos

El movimiento de la bandera estadounidense

Los conspiranoicos aseguran que se aprecia claramente cómo la bandera ondea en algunas fotografías, algo imposible puesto que no hay viento en la Luna.

En realidad, en los vídeos se ve que la bandera queda completamente quieta poco después de que los astronautas dejan de moverla. Su aspecto arrugado se debe  al hecho de haber estado replegada durante el viaje. Además, una vez clavada se aprecia un mástil superior que la mantiene rígida.

La bandera siempre se ve bien

Otro argumento muy repetido es que la bandera y las palabras "United States" siempre brillan, cuando en realidad no deberían verse bien puesto que todo es oscuro a su alrededor.

Lo que sucede es que la superficie lunar refleja parte de la luz del Sol e ilumina las partes oscurecidas del módulo, cuyo material era además reflectante.

La bandera de EE UU en la Luna

¿Dónde están las estrellas?

Yuri Gagarin, el primer hombre en viajar al espacio exterior, dijo que las estrellas eran tremendamente brillantes, sin embargo en las fotografías no se ven. Los conspiranoicos creen que se optó por un montaje sin estrellas porque, de incluirlas, los astrónomos podrían calcular las posiciones y notarían los fallos.

La explicación de que no se vean es que su luz es demasiado débil para ser captada en una fotografía convencional. Para que se viesen, el tiempo de exposición tendría que haber sido mayor de 20 segundos, pero el de esas fotos fue tan solo de una fracción de segundo.

Todas las fotografías espaciales en las que se ven estrellas son de larga exposición. De hecho, en las fotos realizadas desde el transbordador espacial, la estación espacial Mir o la Estación Espacial Internacional tampoco se ven.

Imagen de la salida a la superficie de Buzz Aldrin, fotografiado por Neil Armstrong

El estudio de grabación

Muchos aseguran que existe un vídeo secreto en el que se ve perfectamente cómo se cae un foco del estudio y entran varios operarios para volver a colocarlo todo y seguir con la grabación.

Efectivamente el vídeo existe, pero se trata de una broma de la desaparecida web Moontruth, cuyos responsables reconocieron que se trataba de una parodia. Aun así, el clip acabó generando una leyenda urbana en la que muchos hoy todavía creen.

Las sombras no son paralelas

Los incrédulos afirman que el hecho de que no haya sombras paralelas en la fotos demuestra que existían varias fuentes de luz o quizás un foco cercano, ya que sería imposible que eso se viese así si la única fuente de luz era la del Sol.

En realidad, si hubiera varias fuentes de luz, los astronautas y objetos tendrían más de una sombra, algo que no sucede. Además, tanto el "efecto de perspectiva" (que también se produce en la Tierra) como el terreno irregular, entre otros motivos, explican que no se vean sombras paralelas.

Una roca marcada con la letra C

En cuanto descubrieron esta imagen, los que no creen en la llegada del hombre a la Luna se agarraron a esta supuesta evidencia como a un clavo ardiendo. ¿Qué puede haber más claro para demostrar que todo es un montaje que una roca marcada con la letra "C"?

Lo cierto es que esa fotografía no es la original sino una de las muchas copias realizadas posteriormente en la que, durante el revelado, se coló un pelo. Esa es la mundana y simple explicación de la existencia de esa letra "C". En los originales no hay ni rastro de esa marca.

Esos pelos o fibras aparecen en otras fotografías, pero en ninguna de ellas están ubicados de modo que puedan dar pie a suculentas explicaciones conspiranoicas.

Imagen de la famosa roca con la letra

El pesado módulo lunar

¿Cómo es posible que un cacharro que pesaba 17 toneladas dejase menos marcas en la superficie que las simples pisadas de los astronautas? Según los seguidores de la teoría de la conspiración, el módulo debería haber dejado un gran cráter en la superficie lunar.

Si bien es cierto que el módulo pesaba entre 15 y 17 toneladas en la Tierra, el combustible que se gastaba antes de alunizar constituía una buena parte del peso. Eso, unido a que la gravedad de la Luna es aproximadamente seis veces menor, el peso del aparato en el satélite terrestre quedaba reducido a entre 1.200 y 1.600 kilos.

Los científicos sostienen que la teoría del cráter es pura especulación no fundamentada. Además, el módulo sí dejó marcas y removió el polvo en la zona de alunizaje, pero solo en el punto exacto y no en las inmediaciones ya que la ausencia de aire en la Luna evita que se genere viento.

Fotografía del módulo lunar del Apolo 11 en la superficie lunar.

Las huellas de los astronautas

Huella de Buzz Aldrin en la LunaLa teoría de la conspiración afirma que las huellas solo puede ser resultado del peso desplazando al aire o la humedad entre las partículas de polvo o arena. Puesto que los astronautas dejaron numerosas huellas, obviamente debe haber aire o humedad, algo imposible en la Luna.

No es cierto que sea necesario que haya humedad para dejar huellas en un terreno. En la Luna, ante la inexistencia de erosión climática, las partículas de roca se mantienen en una forma inalterada después de sufrir algún tipo de modificación (como la presión de una pisada, por ejemplo).

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