El buque Aquarius entra este lunes en su cuarto día de búsqueda de un puerto seguro donde desembarcar a los 141 migrantes que rescató el pasado viernes por la mañana frente a las costas de Libia. En ese momento, las ong Médicos Sin Fronteras (MSF) y SOS Mediterranée lanzaron un mensaje a los gobiernos europeos para obtener permiso para atracar que de momento no ha obtenido respuesta, a pesar de que ha informado de la situación a los centros de coordinación de rescate marítimo de Italia, Malta y Túnez.

Según ha informado SOS Mediterranée, la ong dedicada a salvar a migrantes que cruzan el Mediterráneo y responsable del barco Aquarius, los 141 migrantes fueron rescatados a primera hora del viernes en dos operaciones distintas.

Primero, encontraron a 25 personas a la deriva en una pequeña barca de madera sin motor. Más tarde, el Aquarius avistó una segunda embarcación, también de madera, en la que viajaban otras 116 personas, entre ellos, 67 menores no acompañados.

El 70% de estas 141 personas es originaria de Somalia y Eritrea y, según indica la organización, de momento tienen condiciones de salud estables pero están muy débiles y desnutridos.

Dos días después, SOS Mediterranée y MSF lanzaron este domingo un llamamiento a los "gobiernos europeos para designar el lugar seguro de desembarco más cercano de conformidad con el Derecho Marítimo internacional".

El Aquarius quiere desembarcar a los 114 para "continuar prestando la necesaria asistencia humanitaria" en el Mediterráneo, continúa un comunicado sobre una petición que todavía no ha obtenido respuesta.

En este sentido, Médicos Sin Fronteras ha advertido este lunes de que, con la nave de Open Arms recién atracada en el puerto de Algeciras y el barco Aquarius lleno de migrantes y buscando un puerto, ahora mismo no hay ningún barco de salvamento de migrantes en el Mediterráneo.

Llegada a Algeciras

La búsqueda por parte del Aquarius de un puerto seguro empezó sólo un día después de que el pasado jueves arribara al puerto de Algeciras otra nave que desembarcó a 87 migrantes rescatados en el Mediterráneo, en esta ocasión de la organización española Proactiva Open Arms y que pasó nueve días esperando que algún país permitiera atracar en su puerto.

Finalmente, fue el Gobierno español el que dio luz verde, como también ha hecho el Gobierno de Pedro Sánchez ya en tres ocasiones desde que llegó al Gobierno, el pasado 2 de junio.

El 16 de junio, 630 migrantes rescatados por el Aquarius desembarcaron en el puerto de Valencia y el 4 de julio otros 60, a bordo del Open Arms, lo hicieron en el puerto de Barcelona.

Mientras el flujo de migranres por el Mediterráneo no cesa, en un encuentro en Doñana, Sánchez y la canciller alemana, Angela Merkel, coincidieron el pasado fin de semana en que la UE debe intensificar la cooperación con los países de África para hacer frente a la crisis migratoria.

Marruecos pide 130 millones

En concreto, hablaron de aumentar el apoyo a Marruecos y Túnez y a hacer un frente común para que Marruecos obtenga "todo lo que necesita" para controlar sus fronteras por un importe que Rabat cifra en 130 millones de euros para dotarse de material de control de fronteras.

Sánchez y Merkel no hablaron de una cantidad concreta, pero sí se mostraron conscientes de que Marruecos es el "muro de contención" de los flujos migratorios que entran en la UE a través de la frontera sur, con España, y convinieron en "intentar que en la medida de los posible tentga la ayuda que necesita", explican fuentes de la Moncloa.

Hasta ahora, la Comisión Europea está gestionando el desembolso de 55 millones de euros que se destinarán a Marruecos y Túnez en forma de material y formación para controlar fronteras, tal y como informó por carta a Sánchez su presidente, Jean Claude Juncker, a Sánchez.

La misiva era la respuesta de la Comisión Europea a la petición de ayuda que días antes había lanzado el presidente del Gobierno español, que habría pedido una cifra de 35 millones, y en la que Juncker le mostró su respaldo pero también le recordó que los recursos del Fondo Fiduciario de la UE para África "son, desgraciadamente, limitados".

Juncker también señaló el "apoyo sustancial" que la UE ha dado a España y Marruecos en la última década, que asciende "a más de 100 millones de euros" en distintas ayudas, la última de seis millones para que Marruecos compre equipamiento prioritario.