El giro en el Sáhara supone para Sánchez un desierto de apoyos y un aluvión de críticas de sus socios habituales

  • El arco parlamentario al completo criticó la decisión unilateral del Gobierno.
  • El presidente niega que se trate de un giro, sino de "una ventana de oportunidad para solucionar el conflicto".
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene en una sesión plenaria, en el Congreso de los Diputados, a 30 de marzo de 2022, en Madrid (España). El pleno gira en torno a las conclusiones del Consejo Europeo que se celebró el pasado 24 y 25 de marzo, a la Cumbre de la OTAN y a las relaciones con Marruecos relacionadas con el cambio de posición del Gobierno español respecto al Sáhara Occidental. 30 MARZO 2022;CONGRESO;MARRUECOS;MADRID;DIPUTADOS Eduardo Parra / Europa Press 30/3/2022
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este miércoles en el Congreso.
Eduardo Parra | EP

En algún momento de la larga intervención que abrió la jornada de este miércoles en el Congreso, Pedro Sánchez recopiló algunas de las desgracias que ha tenido que afrontar desde que preside el Gobierno: "Una pandemia, un volcán, incendios, tormentas de nieve y hasta una tormenta de arena subsahariana han sucedido en estos dos años". Pero si con el covid, la erupción en La Palma, los montes arrasados por el fuego en Ávila o el temporal Filomena el presidente aunó apoyos, por lo menos con sus socios, su decisión unilateral respecto a una autonomía bajo soberanía marroquí del Sáhara Occidental, de donde procede esa calima, no suscita favor alguno. Ninguna fuerza política apoyó la decisión y ninguna se contuvo a la hora de criticarla.

"Es un tema de enorme complejidad y les pido a ustedes que valoren esa complejidad", reprendió Sánchez a los diputados sobre una decisión que legitima por la vía abierta por José Luis Rodríguez Zapatero en 2007. Una alternativa nunca más sostenida, hasta ahora, por las autoridades españolas y en la que el presidente del Gobierno encuentra "una ventana de oportunidad para solucionar el conflicto". 

"Para salir del atolladero de Rabat, ha provocado una crisis con Argelia, con su Gobierno y con todos los grupos parlamentarios de esta Cámara. Es decir, tratando de cerrar una crisis ha provocado tres", apuntó la portavoz del PP, Cuca Gamarra, que destacó lo inédito del consenso frente a la decisión. Más duro, como es habitual, estuvo el líder de Vox, Santiago Abascal, que tachó la carta de Sánchez a Mohamed VI de "puñetero insulto" y al presidente, de "autócrata". Un término que, en su réplica, el aludido pidió retirar del Diario de Sesiones por su homologación a "un autócrata como es Vladimir Putin", algo "de todo punto ofensivo".

La alternativa "más viable" que no convence

El acuerdo con Marruecos, conocido hace semanas tras publicar el reino marroquí la carta enviada por Sánchez en la que reconocía como la "más viable" la propuesta de autonomía sobre el Sáhara Occidental, en definitiva, cabreó a todo el arco parlamentario. Por las formas (la carta la dio a conocer Marruecos) y por el contenido, ya que las formaciones de izquierdas criticaron que se "abandonase" al pueblo saharaui.

Sánchez aseguró que "no hay desinterés" en la situación de los saharauis, cuyas autoridades, remarcó, deberán refrendar la solución que se acuerde. "Todo ello, bajo el marco de la ONU", añadió el presidente, aunque Naciones Unidas sí menciona la posibilidad de que se celebre un referéndum de autodeterminación que el Gobierno español no menta.

En este sentido, Sánchez negó en varias ocasiones que su decisión suponga un "giro" en la relación de España con Marruecos, sino que es "un paso más" en la solución a un problema que se remonta a 1976. "Es un paso más en un camino que se inició hace 14 años", aseguró el presidente, apelando a la postura de  Zapatero mencionada, que ahora cuenta ya una alineación internacional, pues Francia, Alemania y Estados Unidos la aprueban. No así Argelia, el otro país implicado, que ha decidido llamar a consultas a su embajador en Madrid.

Los socios, muy críticos con la decisión

Pablo Echenique, portavoz de Unidas Podemos, fue muy crítico con el movimiento ejecutado por el ala socialista del Gobierno en relación a un territorio, el Sáhara Occidental, cuya situación comparó con Ucrania. "En Ucrania, un autócrata ha invadido a un país más pequeño, está violando los derechos humanos de su población, y todo Occidente está de acuerdo en que no son legítimas las reclamaciones territoriales de Rusia; en el Sáhara tenemos un régimen autocrático que ha invadido a un país más pequeño, que está violando los derechos humanos y que reclama soberanía sobre la totalidad del territorio ocupado", reprendió.

"De la misma forma que hay que defender el Derecho Internacional en Ucrania, hay que hacerlo en el Sáhara", donde además España tiene "una doble responsabilidad" como antigua potencia colonizadora del territorio, planteó el portavoz de Unidas Podemos. Y es que, dijo, "se está hablando mucho sobre si ha habido o no un cambio de posición en esta materia", pero "las posiciones existentes sobre el conflicto del Sáhara son muy sencillas de entender, y hay dos: la que defiende la libre determinación del pueblo saharaui y la que prefiere que el Sáhara sea una provincia más del régimen marroquí con un nivel de autonomía por definir".

Rufián acusó a Sánchez de "canjear" sus principios

También el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, cargó contra esta decisión, y aunque utilizó similares argumentos, lo hizo con un tono mucho más duro que el utilizado por los morados. "¿Por qué el Gobierno defiende el derecho del pueblo ucraniano a existir frente a Rusia, pero no el del pueblo saharaui a existir frente a Marruecos?", se preguntó Rufián, que acusó al Ejecutivo de canjear sus "principios por más control marroquí en la valla de Ceuta y Melilla".

En el mismo sentido se pronunció su homólogo del PNV, Aitor Esteban, que criticó las explicaciones ofrecidas por el Gobierno, que argumenta que su cambio de postura es la vía para resolver un problema enquistado. "¿Quién genera tensión en el Sáhara?", se preguntó Esteban, quien responsabilizó a Marruecos de mantener enquistado el conflicto durante "46 años" y acusó a Sánchez de haber asumido "el mismo lenguaje que utilizó Trump" y la postura de Francia, tradicionalmente próxima a Marruecos. "España tiene otras responsabilidades" con el Sáhara, que "también es memoria histórica" del país, denunció el portavoz del PNV.

Para Esteban, el viraje del Gobierno responde a "la presión de EEUU" en un momento en el que "Rusia e incluso China están tomando posiciones dentro de África". Pero apostar por el plan de autonomía para Sáhara supone, recordó el dirigente del PNV, reconocer "la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara" y, por ende, "romper las resoluciones" de la ONU sobre el conflicto. "Yo ya sé lo que es la realpolitik, y la entiendo, pero una política exterior tiene que tener algo de alma", lamentó Esteban.

En la misma línea, la portavoz de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, aseguró que el cambio de posición de España con respecto al Sáhara es "muy grave" porque supone haber "abandonado" y "traicionado" al pueblo saharaui. "¿A cambio de qué? ¿Qué es tan importante como para traicionar el compromiso, los anhelos y la confianza del pueblo saharaui? ¿En qué ayuda su propuesta a los saharauis?", inquirió Aizpurua, que acusó al Gobierno de "legitimar" la "ocupación ilegal" del Sáhara por parte de Marruecos.

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