¿Esperar para denunciar? Bulos, realidades y consejos para responder ante una desaparición

Dispositivo de búsqueda con dron de la Policía Nacional.
Dispositivo de búsqueda con dron de la Policía Nacional.
Twitter / @policia

¿Cuántas veces has escuchado en una película aquello de que hay que esperar 24 horas para denunciar una desaparición? Tanto se repite que está muy extendida entre la población la idea de que es cierto. Pero nada más lejos de la realidad: las primeras horas resultan decisivas para la investigación, sobre todo cuando se trata de la desaparición de niños o de personas mayores.

"Cuanto antes se tenga conocimiento del hecho más posibilidades hay de encontrar a la persona con vida. #QueNoTeEngañen", alertaba hace unos días, la Guardia Civil a través de su cuenta de Twitter y no era la primera vez que lo hacía. Las autoridades se afanan desde hace años en desmontar este bulo, pero está tan arraigado en la sociedad que se ven en la necesidad de insistir en ello de forma recurrente, más si cabe en un mes como agosto, en el que las desapariciones de menores se triplican.

El primer paso que se debe dar cuando se deja de tener señales de un familiar o conocido es acudir a su domicilio o al lugar en el que fue visto por última vez y recurrir a sus contactos. "Si no nos pueden dar datos, hay que comunicar inmediatamente la desaparición a las asociaciones especializadas y a la Policía o la Guardia Civil. Las primeras horas son cruciales para actuar. Cuanto más tiempo pasa las pistas pueden desaparecer. Si lleva un móvil por ejemplo puede quedarse sin batería", apunta Francisca Cáceres, presidenta de la Asociación Profesional de Detectives Privados de España (Apdpe). 

Esta asociación firmó hace dos años un acuerdo con SOS desaparecidos para aunar esfuerzos en la lucha contra este drama social, un acuerdo al que prevén "darle un empujón" para que se conozca más la labor que pueden realizar estos profesionales en este tipo de sucesos. "También se tiende a creer que nosotros no podemos intervenir y no es cierto. A petición de la familia podemos colaborar. Somos un colectivo de gran ayuda en estos casos porque podemos indagar a través de nuestras herramientas y nuestro proceder. También somos más accesibles para los familiares de lo que suele serlo la Policía y nos convertimos en un buen intermediario entre ambos", indica Cáceres.

La denuncia debe ir acompañada de cualquier tipo de información que pueda ayudar a los agentes a esclarecer los hechos: datos personales, descripción detallada, una fotografía reciente, posibles enfermedades o tratamientos médicos, personas a las que preguntar... El Centro Nacional de Desaparecidos (CND), dependiente del Ministerio del Interior, aconseja no tocar los enseres de higiene personal. En el caso de existir el peligro de un secuestro parental, la Fundación Anar remarca la importancia de tener recopilada en lugar seguro documentación como el DNI o el pasaporte del menor, el certificado de nacimiento y empadronamiento, e incluso la recogida de una muestra de ADN. "Serviría con un cepillo de dientes o unos pelos arrancados de raíz y guardados en una bolsa de plástico sellada", apunta Diana Díaz, directora de las Líneas de Ayuda de esta organización. Entre esas líneas se encuentra el 116000, el número armonizado de la UE para casos de niños desaparecidos, cuya gestión fue adjudicada a esta organización por el Gobierno en 2010.

A partir de ahí, los familiares y allegados tienen derecho a mantener entrevistas periódicas con la comisaría que lleve el caso y a estar al tanto de su evolución, según destaca SOS Desaparecidos. Se les aconseja asimismo seguir las instrucciones de los encargados del operativo y aportar cualquier novedad importante que puedan conocer. "Una vez que han aportado toda la información que han podido, incluso dispositivos electrónicos que el desaparecido haya podido dejar, tienen que intentar mantener la calma y dejar la búsqueda en manos de los agentes", agrega la presidenta de la Apdpe. "Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad siempre mantienen abierta una investigación hasta el total esclarecimiento de los hechos. De ahí, que no exista un plazo legal que determine el tiempo de una investigación policial", agrega el CND en su web.

Estos casos por tanto solo se cierran cuando la persona aparece o cuando se calcula que ha alcanzado los 110 años. El Protocolo de Actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad ante Casos de Personas Desaparecidas explica que se ha fijado esa edad en base a la esperanza de vida. El documento reconoce que aunque es un indicador que varía, hasta el momento no se ha elevado tanto "y alcanzar dicha edad resulta un hecho extraordinario para el ser humano".  

Si bien quedan aletargados si no se dan avances, las denuncias se reactivan en cuanto surgen nuevas pistas. Esta semana sin ir más lejos se ha reabierto, una vez más, la desaparición de dos niñas ocurrida en 1992 en la localidad cántabra de Reinosa. En esta ocasión ha cobrado actualidad en base a una nueva línea de investigación surgida a raíz de un programa de televisión.

España registra cada año entre 20.000 y 30.000 denuncias por la desaparición de personas. La inmensa mayoría se resuelven en cuestión de días, pero otros casos se prolongan durante meses o incluso años. Y en aproximadamente el 2% de las ocasiones la localización no llega a producirse. Al cierre de 2020 había 4.685 denuncias activas, es decir, pendientes de resolver. Miles de personas pendientes de saber dónde o en qué estado se encontrará su ser querido. 

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