La vivienda en España en las últimas dos décadas: del ‘boom’ urbanístico a la invasión de los pisos para turistas

  • Los últimos 20 años han sido muy convulsos en el mercado inmobiliario. Antes del pinchazo de la burbuja, el sector crecía sin medida, pero en 2008 saltó por los aires. La recuperación ya parecía apuntalada... cuando de repente llegó la Covid-19.
  • ESPECIAL: 20minutos, 20 años contigo
Los anuncios de alquiler y venta de viviendas han proliferado en el centro de las grandes ciudades por la Covid-19.
Los anuncios de alquiler y venta de viviendas han proliferado en el centro de las grandes ciudades por la Covid-19.
Jorge Paris

Los últimos veinte años han dado para mucho en el mercado inmobiliario español. Las últimas dos décadas han sido una montaña rusa para la vivienda, una atracción de pronunciadas subidas (de oferta, demanda, precios...) y alguna bajada que ha hecho del viaje una experiencia muy desigual para varias generaciones. Mientras que para millones de españoles el acceso a la vivienda ha supuesto un plácido recorrido, muchos ni siquiera han podido vivir la experiencia y para otros se ha traducido en importantes quebraderos de cabeza. 

Hablar de los últimos 20 años del sector inmobiliario en España es hablar de dos grandes crisis, la de 2008 y la que despunta actualmente por la Covid-19, y varios cambios profundos en el mercado: desde los nuevos desarrollos urbanísticos en multitud de los localidades a la popularización de los alquileres y el boom de los pisos turísticos en las zonas más visitadas de grandes ciudades.

La transformación de las grandes capitales

Los primeros años del siglo XXI ya quedan muy lejos, en todos los sentidos.Aquella época fue un auténtico frenesí para el sector inmobiliario: todo lo que se construía tenía salida. En no pocas ciudades esto se tradujo en importantes desarrollos, barrios completamente nuevos que se levantaban para satisfacer la demanda de vivienda. Según los datos del Banco de España, entre 2004 y 2007 se cerraban alrededor de 885.000 compraventas de media al año. El sector parecía no tener techo, hasta que se topó con él de repente en 2008. El pinchazo de la burbuja inmobiliaria y una recesión de alcance global desencadenó un panorama impensable solo uno o dos años antes.

Las cifras de desempleo crecieron de forma exponencial y complicó la situación económica de miles de hogares, que vieron cómo mermaban sus ingresos y, en los peores casos, cómo desaparecían por completo. Las personas que no habían accedido al mercado dejaron de plantearse hacerlo en un plazo de tiempo más o menos razonable y algunas de las que ya lo habían hecho empezaron a tener problemas para pagar las letras de las hipotecas. Las familias en apuros se contaban por miles. Los desahucios comenzaron a ser una realidad tan triste como recurrente en el día a día del país, lo que obligó a hacer reformas legales para tratar de atajar el drama que vivían muchos hogares.

Tras unos años durísimos, de lanzamientos, casas vacías y promociones a medio hacer por todo el país, el mercado comenzó a mejorar su pulso hacia 2014, aunque para entonces algo había cambiado, quizás para siempre. Gran parte de los jóvenes que debían incorporarse al mercado laboral cuando estalló la crisis perdieron el paso de generaciones anteriores y se quedaron fuera. La precariedad hizo saltar por los aires el esquema ‘estudios-primer trabajo-ahorros para el primer piso en propiedad’.

El alquiler se convirtió en el gran aliado de esta generación para poder independizarse, aunque la ecuación en este ámbito también empezó a complicarse: los precios fueron subiendo al calor de la demanda y algunas zonas se tornaron inaccesibles. Además, en escena aparecieron otros protagonistas: los pisos turísticos. Ubicados, sobre todo, en los cascos históricos de las grandes ciudades, la proliferación de estos inmuebles distorsionó los precios y acarreó fenómenos como la gentrificación.

Nuevo frenazo e incertidumbre por la Covid-19

Los problemas que se achacaban a estos pisos y la senda de la recuperación que seguía avanzando se frenaron el pasado mes de marzo. El coronavirus paralizó la demanda y las reservas de viajeros. El mercado entró en una fase de incertidumbre en la que aún continúa. Los precios han bajado tanto en las compraventas como en los alquileres, aunque no de forma generalizada ni a los niveles de 2008. Como todo lo que tiene que ver con la Covid-19, el futuro es incierto y solo el tiempo será capaz de despejar todas las incógnitas.

Evolución del precio de venta de vivienda en España en los últimos 20 años.
Evolución del precio de venta de vivienda en España en los últimos 20 años.
Henar de Pedro

"Es esencial que suban los sueldos, los precios no van a bajar"

El precio es uno de los principales escollos que encuentran los jóvenes para acceder al mercado inmobiliario. Es el caso Pablo Muñoz (29 años) y de su novia, que buscan arrendar un piso en Madrid. En su momento se plantearon comprar, pero de momento los números no salen. 

La principal conclusión que han sacado es que con esta crisis están subiendo los precios de alquiler. "Vimos un anuncio, llamamos para concertar una visita y, antes incluso de verlo, la dueña nos dijo que el precio había subido", cuenta. La pareja no busca en zonas saturadas, como puede ser el centro, al contrario. Miran pisos de segunda mano de unos 60 o 70 m2 en barrios fuera de la M-30 y no encuentran nada que se ajuste a su presupuesto. 

"La mayoría están en 700 o 800 euros", cuenta. Por eso, de momento, han aparcado la búsqueda hasta ver cómo evoluciona la situación. Para este joven, los elevados precios hacen que sea muy difícil que una persona que no tiene pareja pueda comprarse una casa. "No se promueve la independencia individual", lamenta, a la vez que considera que es "esencial" que suban los sueldos. "Los precios de la vivienda no van a bajar... hay mucha gente que ha invertido su dinero y no está dispuesta a perderlo", reflexiona.

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