Franco sale del Valle de los Caídos 44 años después

Exhumación de Franco: policía en la puerta del Valle de los Caídos
La Policía, en la puerta del Valle de los Caídos
Jorge París

Casi 44 años después de su entierro, el 24 de noviembre de 1975 (cuatro días después de su muerte), los restos de Francisco Franco saldrán hoy del Valle de los Caídos. Si el proceso no se demora, el dictador será reinhumado en el cementerio de Mingorrubio-El Pardo en unas tres horas.

El presidente en funciones, Pedro Sánchez, habrá cumplido así con una de sus principales metas cuando llegó a la Moncloa y se cerrará un laberinto político y sobre todo judicial. El entuerto ha terminado con los tres poderes del Estado –Ejecutivo, Legislativo y Judicial– aprobando una exhumación que, en medio de una gran atención internacional, ha removido, no solo los restos de Franco, sino también el llamado franquismo sociológico y hasta el papel couché, con la aparición de los nietos y bisnietos más populares del dictador.

Además, en plena carrera hacia el 10-N, la exhumación tiene también una lectura electoral. En el PSOE confían en ella para relanzar la campaña de Sánchez, después de que la gestión de la sentencia del procés no haya ido como se esperaba. Ayer, destacados dirigentes socialistas espolearon la cuenta atrás para la exhumación en redes sociales. En un mitin en Segovia, el presidente dijo que es una "gran victoria de la democracia española" y expresó su "pena" por que "algunos en la izquierda" lo vean como una "derrota".

Se refería al líder de Podemos, Pablo Iglesias, que poco antes había acusado al Gobierno de hacer electoralismo por elegir una fecha cercana a las elecciones. "No se debe hacer electoralismo con algo que se tendría que haber hecho hace mucho tiempo", dijo Iglesias, que habría preferido "posponerla", aunque la considera "una buena noticia".

El PP, contra Sánchez

No tanto al PP, que se abstuvo junto a Cs en el Congreso al decreto de exhumación y que ha criticado al Gobierno por remover un asunto que considera del pasado. Ayer, sin embargo, los populares aparcaron las críticas expresas a la exhumación y se limitaron a acusar a Sánchez de oportunismo. No habló de ello el líder popular, Pablo Casado, sino el vicesecretario de Comunicación, Pablo Montesinos, que confió en la "inteligencia" de los ciudadanos, "que sabrán ver si a una semana de que empiece la campaña es electoralismo o no». Cs pasó la cuestión por alto y Vox reprochó al Gobierno que se no se ocupe de «emergencias nacionales" como Cataluña y sí de un "acto electoralista que no soluciona ningún problema" y que en precampaña debería estar prohibido.

Fin a 44 años

Electoralista o no, la salida hoy de Franco del Valle de los Caídos cumple la Ley de Memoria Histórica de José Luis Rodríguez Zapatero en un grado mayor de lo que contempla su redacción. Será así en virtud de la modificación que promovió Sánchez en 2017, cuando era líder del PSOE pero aún estaba en la oposición, mediante una proposición no de ley que aprobó el Congreso instando al Gobierno a, entre otras cosas, "dar cumplimiento preferente a la exhumación de los restos de Francisco Franco". También de José Antonio Primo de Rivera, que será asignatura pendiente a partir de hoy, como la nueva naturaleza del Valle de los Caídos y el destino de los restos de decenas de miles de personas enterradas allí –vencedoras y vencidas de la Guerra Civil–.

La petición a Mariano Rajoy de proceder a la exhumación quedó en nada, pero Sánchez no tardó en rescatarla al llegar a La Moncloa, en juniode 2018. En agosto, el Consejo de Ministros aprobó el decreto origen del proceso polítítico, administrativo y sobre todo judicial que termina hoy con el traslado de los restos. El Congreso lo convalidó pero los nietos, secundados por la Fundación Francisco Franco y los monjes benedictinos del Valle de los Caídos, ralentizaron el proceso en los tribunales y dieron al traste conla primera fecha que fijó el Gobierno para la exhumación, el 10 de junio.

No pudo ser entonces porque el Supremo la paralizó hasta resolver el recurso de los Franco. Con su desestimación, el 30 de septiembre, Moncloa aceleró unos preparativos que, a pesar de todo, terminaron negociando de tú a tú el secretario general de la Presidencia del Gobierno, Félix Bolaños, y el nieto mayor del dictador, Francis Franco.

Junto a la ministra de Justicia, Dolores Delgado, ambos se subirán hoy al helicóptero que previsiblemente trasladará los restos al cementerio de Mingorrubio, donde el prior del Valle de los Caídos oficiará una breve ceremonia junto al sacerdote Ramón Tejero, hijo de Antonio Tejero, el sargento de la Guardia Civil del 23F.

Allí la familia tendrá total intimidad, hasta el punto de que el Gobierno no ha querido entrar en evitar que puedan exhibir determinados signos. No quedará constancia porque no se podrá grabar ni hacer fotos. Como cuando el féretro salga de la basílica a hombros solo de nietos y bisnietos, sin bandera ni honores. 

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