Elecciones generales: estas son las claves que han llevado a cada partido a triunfar (o despeñarse)

Sánchez, Casado, Rivera, Abascal e Iglesias, en sus cierres de campaña.
Sánchez, Casado, Rivera, Abascal e Iglesias, en sus cierres de campaña.
EFE

El PSOE ha ganado las elecciones generales gracias, entre otras cosas, a la movilización del voto útil, la recuperación del centro ideológico o los decretos sociales. Estas son las claves mediantes las que se explica el éxito de Ciudadanos, el batacazo del PP o la irrupción de Vox.

El PSOE moviliza el voto útil

José Luis Ábalos, Carmen Calvo, la mujer de Pedro Sánchez, María Begoña Gómez, Pedro Sánchez, Adriana Lastra y Cristina Narbona, durante la celebración de los resultados electorales en la sede del PSOE en la calle Ferraz de Madrid.
José Luis Ábalos, Carmen Calvo, la mujer de Pedro Sánchez, María Begoña Gómez, Pedro Sánchez, Adriana Lastra y Cristina Narbona, durante la celebración de los resultados electorales en la sede del PSOE en la calle Ferraz de Madrid.

1. Capaz de aglutinar el voto. Pedro Sánchez ha sido capaz de unir bajo las siglas del PSOE gran parte del voto de la izquierda. Se ha visto beneficiado por la caída de Podemos y ha aglutinado el voto útil. Once años después, el PSOE ha ganados unas elecciones y ha sido, sobre todo, porque los votantes de izquierda acudieron en masa a las urnas.

2. Recupera el centro ideológico. La fragmentación del voto en la derecha ha sido positiva para el Partido Socialista. Con Cs y PP compitiendo con Vox por atraer al votante de derechas, Sánchez encontró un espacio en el centro ideológico que ha tenido repercusión también en forma de votos. Tampoco necesitó confrontar con Podemos en la izquierda para captar electores.

3. Los decretos sociales. Durante la campaña electoral, el PSOE apeló a su reciente experiencia de Gobierno. Durante nueve meses mantuvo los llamados 'viernes sociales' para desarrollar sus medidas en cuestiones como vivienda o factura de la luz. Con estas medidas se ha podido ganar el favor de los electores. El mantra en Ferraz era el de ganar diputados para seguir avanzando en política social.

4. Campaña con pocos errores. Pedro Sánchez, por otro lado, apostó por hacer poco ruido en las semanas de campaña. Trató de mantener una estrategia de perfil bajo, y cometió pocos errores, frente a los fallos de sus oponentes, que necesitaban arriesgar más. Hizo lo mismo en los debates: salió a no perder, y acabó bien parado.

Cs fue duro en el tema catalán

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, celebra con el puño apretado los resultados de su partido en las elecciones del 28-A.
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, celebra con el puño apretado los resultados de su partido en las elecciones del 28-A.

1. Saca partido de la fragmentación. El escenario político ha quedado dividido del centro hacia la derecha, y Ciudadanos ha sido el partido que mayor rédito ha sacado de ello. Entre Cs, PP y Vox, los naranjas han sido los grandes beneficiados, siendo los que más crecen respecto a las anteriores elecciones generales, celebradas en 2016.

2. Discurso de oposición, pero más moderado. Aunque mantuvo un discurso muy crítico con Pedro Sánchez durante toda la campaña, Rivera también se distanció de Casado y Abascal en temas sociales como el aborto, la eutanasia o la inmigración. Esa cierta moderación le ha servido para captar voto. Además, el líder naranja salió bien parado de los debates, donde confrontó con Casado.

3. Consolidado en las citas electorales. Ciudadanos se ha convertido en un partido al alza en las últimas citas electorales. Ganó los últimos comicios autonómicos en Cataluña; después, entró en el Gobierno andaluz con una coalición con el PP tras subir en votos en las autonómicas del 2-D; y ahora ha sobrepasó a Podemos como tercera fuerza en las generales del pasado domingo.

4. Incorporación de la sociedad civil. Uno de los puntos clave de la estrategia electoral de Albert Rivera estos meses ha sido su política de fichajes. Compartió críticas y elogios, pero su estrategia ha cumplido con lo que él quería: tener incidencia positiva en el resultado electoral. Fichajes como Marcos de Quinto, Sara Giménez o Edmundo Bal han reforzado el mensaje de Cs de aglutinar "a los constitucionalistas".

Podemos, una noche sin sueño (ni pesadilla)

El candidato de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, durante su comparecencia en la noche electoral del 28-A en el Teatro Goya de Madrid.
El candidato de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, durante su comparecencia en la noche electoral del 28-A en el Teatro Goya de Madrid.

1. La crucial pérdida de la tercera plaza. Unidas Podemos cedió este domingo a Ciudadanos el papel de líder más allá del bipartidismo que, hoy por hoy, sigue alternándose al frente de Moncloa. La pérdida de la tercera plaza le perjudicó en el reparto de escaños en varias provincias, abandonando la representación que tenía en Cantabria, las Castillas, Extremadura y La Rioja. En algunas circunscripciones, de hecho, tuvo que entregar su acta a Vox.

2. Cede sus bastiones al soberanismo. En el lento preludio hacia el referéndum secesionista catalán del 1-O, Podemos se había consolidado como la fuerza elegida en primer lugar por catalanes y vascos para gobernar el país en 2015 y 2016. Este domingo, no fue así y perdió su supremacía. Además, la coalición retrocedió significativamente en Madrid (se dejó cien mil votos, cayendo de la segunda a la cuarta plaza) y en Galicia y Valencia, donde competía con listas alternativas. Sí mantuvo el tipo en Canarias (con el regreso de Vicky Rosell), Baleares y Murcia.

3. Torniquete a la hemorragia. Con todo, los resultados de Unidos Podemos no fueron tan malos como apuntaban algunos sondeos. El papel de Pablo Iglesias en los debates y el miedo a la extrema derecha pudo movilizar a su electorado. Como muestra, la mayoría de sus rostros más visibles han conseguido escaño, desde Alberto Garzón a Noelia Vera, pasando por Ione Belarra, Rafa Mayoral o Juantxo Uralde. Fuera se quedó, eso sí, Juanma del Olmo, uno de los responsables de la estrategia de la campaña.

El PP perdió votos por centro y derecha

Pablo Casado, en el mitin de cierre de campaña del PP.
Pablo Casado, en el mitin de cierre de campaña del PP.

1. Cambio brusco en el mensaje. Muchas fueron las voces que vieron un giro a la derecha del PP durante la campaña electoral. Casado endureció el discurso de su partido, recuperando temas tradicionales como la familia o el aborto. Elementos que generaron críticas contra el partido. Eso, unido a un mensaje muy identitario, provocó que la formación abandonase el centro político para competir más escorado. La jugada no resultó positiva en los comicios.

2. Aparición de Vox. En la Convención Nacional del partido, Aznar avisó de que Casado se encontraba con un centro derecha dividido. Y ese es otro de los problemas que se encontró el líder popular en las elecciones. La aparición de Vox provocó una importante fuga de votos del PP que la nueva dirección, a pesar de competir en ciertas partes del discurso, no ha sabido controlar. Casado no fue crítico con los planteamientos de Abascal e incluso en el último día de campaña abrió la puerta a que su partido entrara en un hipotético Ejecutivo.

3. Derrota en zonas históricas. El PP no ganó en ninguna comunidad autónoma, cuando en 2016 fue el claro dominador. Si se miran las provincias, solo fue la fuerza más votada en Lugo, Ourense, Salamanca, Ávila y la ciudad autónoma de Melilla. Con un mapa de España teñido de rojo con triunfos socialistas, los populares agudizaron su debacle saliendo derrotados en zonas que siempre le fueron propicias como Madrid, Castilla y León, Murcia o Valencia.

4. Un proyecto aún reciente. Casado era el único de los cinco principales líderes que se estrenaba en unas elecciones generales. Aznar y Rajoy ganaron los comicios a la tercera y Casado aspiraba a hacerlo a la primera. En cambio, su proyecto solo tiene 9 meses de vida. Aún no ha consolidado las líneas maestras a pesar de refrendarlas en la Convención Nacional, que además sirvió para que la formación se desmarcara de las líneas seguidas por Mariano Rajoy.

Vox: irrupción condenada a escasa relevancia

El presidente de Vox, Santiago Abascal, valora los resultados electorales del 28-A.
El presidente de Vox, Santiago Abascal, valora los resultados electorales del 28-A.

1. Pinchazo sobre sus expectativas. Con 24 escaños, Vox se queda muy lejos de los vaticinios más generosos de los últimos días, alimentados desde el partido al calor del embargo de las encuestas que ordena la ley electoral. Tendría que haber sacado el doble de diputados para ser la llave de un gobierno alternativo.

2. Se estanca en el 2-D. Abascal reunió el domingo el 10,26% de las papeletas, un crecimiento de diez puntos sobre 2016. Ese porcentaje, sin embargo, representa una caída respecto a las andaluzas, donde fue la opción del 10,96.

3. Sur y levante. Vox ha obtenido representación en 11 comunidades. Sus principales graneros son Andalucía (6), Madrid (5) y Valencia (3), si bien obtiene las mayores tasas de respaldo en Melilla (16,9%), Murcia (18,6%) y, singularmente, en Ceuta (24%), donde es segunda fuerza. También destaca en Almería, tercera.

4. Pagano de la ley electoral. No obstante, se queda sin representación en seis comunidades y en ambas ciudades autónomas y se muestra ineficaz para competir por el último escaño. Es el partido nacional al que más votos le cuesta un diputado.

ERC, alta participación y liderazgo de Junqueras

El candidato de ERC al Congreso Gabriel Rufián celebra la victoria de su partido en Cataluña tras las elecciones generales del 28A.
El candidato de ERC al Congreso Gabriel Rufián celebra la victoria de su partido en Cataluña tras las elecciones generales del 28A.

1. Les beneficia la elevada participación. El hecho de que ERC ganara por primera vez unas elecciones generales en Cataluña el domingo tuvo que ver con la masiva participación que se registró. Esta fue del 77,5%, la más alta desde el año 1982, y llevó a la formación de Oriol Junqueras, con 15 diputados, a hacerse con la primera posición en la comunidad.

2. El liderazgo de Oriol Junqueras desde la prisión. El encarcelamiento y procesamiento de buena parte de los miembros del anterior Govern no solo no ha debilitado al independentismo sino que lo ha reforzado. Un claro ejemplo es el del líder de ERC, Oriol Junqueras, que está en prisión preventiva acusado de varios delitos, entre ellos el de rebelión.

3. El baile de siglas de la formación de Carles Puigdemont. Que el partido del expresidente catalán Carles Puigdemont haya cambiado varias veces de siglas desde 2016 puede haber despistado al elector convergente tradicional. Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) pasó a llamarse Partit Demòcrata Europeu Català (PDeCAT) y luego este decidió concurrir a las elecciones como Junts per Catalunya (JxCat), un espacio de encuentro entre el PDeCAT y la Crida Nacional per la República.

4. La apuesta por el diálogo. El hecho de que los republicanos hayan defendido el diálogo para resolver el conflicto catalán puede haberles mostrado como un partido de orden frente a JxCat, más cercano a la vía unilateral.

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