El PSOE ha ganado las elecciones generales celebradas este domingo y se ha quedado a apenas 53 escaños de la mayoría absoluta, fijada en 176. Con una participación alta, del 75,75 por ciento del censo, los socialistas han obtenido 123 de los 350 asientos del Congreso.

La aritmética parlamentaria permitirá a Pedro Sánchez armar a su alrededor dos posibles mayorías de investidura y, quizás también, de gobierno. Una, a su derecha, con Ciudadanos, cuyo líder, Albert Rivera, ha vetado reiteradamente esa hipótesis en campaña. La otra requeriría el apoyo, al menos, de Unidas Podemos, una formación que aspira a entrar en un ejecutivo de coalición si se da ese escenario.

En este segundo caso, Sánchez tendría que sacar la calculadora para asegurarse al adhesión del PNV y de varios partidos minoritarios, como Compromís o los regionalistas cántabros del PRC de Miguel Ángel Revilla. Está por ver, además, si necesitaría el sí del soberanismo catalán –el mismo que dejó caer sus presupuestos y le abocó a convocar los comicios– o le valdría con granjearse una abstención en segunda vuelta. En ningún caso, el PP puede liderar alternativa alguna.

En total, los socialistas han obtenido casi siete millones y medio de votos, lo que representa el 28,68 por ciento de las papeletas. Son dos millones y seis puntos más, respectivamente, que en 2016, con los datos al 99,99 por ciento escrutado.

El PSOE obtiene así su séptimo triunfo desde 1977 y da la vuelta radicalmente a las tablas de hace solo tres años. Sánchez ha conseguido amortizar excepcionalmente sus diez meses en Moncloa al extender su grupo en 38 parlamentarios y superar ampliamente (en seis decenas) al PP, el segundo partido más respaldado por los españoles.

Los socialistas han conseguido ser la lista más votada en 40 de las 52 circunscripciones en las que se divide el país, una imagen –la del mapa teñido de rojo–no vista desde las primeras victorias de Felipe González en la década de los 80.

La derecha, lejos de sumar

Pablo Casado es el principal damnificado de la jornada. Su candidatura lleva al PP a padecer el mayor retroceso del Parlamento. Pierde cuatro y medio de los ocho millones de votos y 71 de los 137 diputados que obtuvo Mariano Rajoy.

La fragmentación penaliza notablemente al que era el partido hegemónico del centroderecha hasta hace solo cuatro años. Casado, de hecho, se queda a tres decenas de diputados de poder liderar cualquier investidura a la andaluza y se anota los peores registros del PP desde que comenzó a concurrir bajo esas siglas en 1989, cuando José María Aznar refundó Alianza Popular.

Vox, principal beneficiario de ese descalabro, no consigue llegar a los pronósticos más favorables que le otorgaban los sondeos. La formación de ultraderecha desembarca en el Congreso, pero no irrumpe. Se hace con una de cada diez papeletas, el mismo porcentaje que en las andaluzas de diciembre. Sus más de dos millones y medio de votos se traducen así en 24 escaños en la Cámara Baja.

Ciudadanos, por su parte, se convierte en el segundo triunfador de la noche, con cuatro millones de votos y 57 escaños, 25 más que ahora. La formación de Albert Rivera desplaza a Podemos como tercera fuerza de la Carrera de San Jerónimo y se queda a solo un punto de dar el sorpasso al PP, reduciendo al mínimo la abismal brecha que les separaba.

Iglesias, ¿el socio prioritario?

Al tiempo, la coalición de Pablo Iglesias, que incluye la marca En Comú Podem, cae hasta los 42 parlamentarios. Pese a que Unidas Podemos quiere convertirse en el socio prioritario de Sánchez, la formación ve mermada su presencia parlamentaria en 30 diputados, al entregar el liderazgo en País Vasco y Cataluña que había consolidado en 2016

Unidas Podemos competía con listas alternativas en esa comunidad (el Front Republicà de Albano Dante Fachín), Galicia (las Mareas soberanistas) y Valencia (con Compromís, los únicos que se han apuntado un representante).

Entre los nacionalistas, la candidatura de ERC encabezada por Oriol Junqueras alcanza el millón de votos y una bolsa histórica de 15 escaños, duplicando la cosecha de los neoconvergentes de JxCat, que pierde uno, pasando de ocho a siete. En el País Vasco, el PNV sube a los seis asientos (uno más) y EH Bildu duplica los suyos hasta los cuatro. Coalición Canaria y Navarra Suma (la lista de PP, Cs y UPN) consiguen dos actas y el diputado de PRC, por su parte, cierra un hemiciclo al que, tampoco esta vez, entra Pacma.

En el Senado, mayoría absoluta del PSOE

El PSOE no fue solo la fuerza más votada para el Congreso, sino también para el Senado. Los socialistas obtuvieron 123 senadores, frente a los 43 de 2016. Ahora mismo, si se suman los 18 que tiene por designación autonómica, tiene mayoría absoluta. Así, el partido liderado por Pedro Sánchez consiguió ser la fuerza más votada en la Cámara Alta por primera vez desde 1986.

El PP se quedó en 55 (obtuvo 130 en las elecciones de hace tres años). El reparto de senadores, eso sí, queda pendiente de cambiar después de los comicios autonómicos y municipales del 26 de mayo. Ayer, de hecho, se eligieron un total de 208 sillones.

Resultados por provincias

A Coruña Álava Albacete
Alicante Almería Asturias
Ávila Badajoz Baleares
Barcelona Burgos Cáceres
Cádiz Cantabria Castellón
Ceuta C.Real Córdoba
Vizcaya Cuenca Gipuzkoa
Girona Granada Guadalajara
Huelva Huesca Jaén
León Lleida Lugo
Madrid Málaga Melilla
Murcia Navarra Ourense
Palencia Palmas Pontevedra
Rioja Salamanca S.C.Tenerife
Segovia Sevilla Soria
Tarragona Teruel Toledo
Valencia Valladolid Zamora
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