El respeto por las víctimas se ha impuesto este viernes a las desavenencias políticas en el emotivo homenaje que Barcelona ha tributado a los 16 muertos y más de 150 heridos de los atentados cometidos en la capital catalana y en Cambrils (Tarragona) hace ahora un año. El acto oficial, presidido por los reyes y con la presencia de los presidentes del Gobierno y de la Generalitat, se ha celebrado en la plaza de Cataluña, muy cerca de la Rambla, donde se produjo el mortal atropello de viandantes el 17 de agosto de 2017.

Tras semanas de tensión política, el homenaje se ha llevado a cabo con normalidad, más allá de pequeñas incidencias puntuales, con todo el protagonismo centrado en las víctimas y sus familiares, a quienes el rey y las demás autoridades han saludado uno a uno tras finalizar el acto.

Antes de que comenzara este acto, los familiares de las víctimas mortales de los atentados habían protagonizado una sobria y emocionada ofrenda floral ante el mosaico de Joan Miró en la Rambla, donde también han depositado flores las principales autoridades catalanas.

Con los reyes y las demás autoridades en segunda fila, detrás de los familiares, en el acto oficial de homenaje no ha habido presencia de símbolos políticos —más allá de algunas banderas españolas— ni gritos partidistas, únicamente algunos tímidos "viva el rey" cuando ha llegado el monarca.

El acto se ha llevado a cabo en medio de amplias medidas de seguridad, con la plaza de Cataluña blindada por los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana de Barcelona, que establecieron un cordón de vallas para delimitar el perímetro.

Entre las autoridades presentes en el acto figuraban, además de los reyes, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; el de la Generalitat, Quim Torra; la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el presidente de Aragón, Javier Lambán —una de las 16 víctimas era de esta comunidad—, así como representantes de los partidos políticos, la justicia, las fuerzas de seguridad y los equipos de emergencia.

Otro epicentro de los homenajes a las víctimas ha sido el mosaico de Joan Miró en las Ramblas, justo en el punto donde Younes Abouyaaqoub finalizó su macabro recorrido con la furgoneta el pasado 17-A, donde ciudadanos y dirigentes de partidos políticos también han depositado flores.

Incidentes

Grupos de independentistas han colgado a primera hora de la mañana frente al mosaico de Joan Miró en las Ramblas y la noche del jueves en un edificio de la plaza de Cataluña pancartas contra la presencia del rey en Cataluña, ante lo que los Mossos d'Esquadra han asegurado que la competencia para retirarlas es del Ayuntamiento liderado por Ada Colau, ya que no comportaba un riesgo de caída inminente. Pero la delegada del Gobierno en Cataluña, Montserrat García Llovera, ha enviado una carta al director general de la Policía de la Generalitat y al Comisionado de Seguridad del Ayuntamiento de Barcelona para pedirles información sobre si la pancarta de la plaza de Cataluña era compatible con las garantías de seguridad que debían ofrecer en el acto.

Pese a que la normalidad se ha impuesto en los actos de homenaje, un grupo de independentistas y otro de monárquicos han protagonizado momentos de tensión en las Ramblas, a la altura de la fuente de Canaletes, al encontrarse al finalizar el acto en plaza de Cataluña. Los Mossos d'Esquadra han creado un cordón de seguridad entre ambos para separarlos, por lo que la situación no ha ido a más.

Por la tarde, y con una lluvia incesante, más de un millar de personas se han reunido ante la cárcel de Lledoners, convocadas por las entidades independentistas Òmnium y ANC, para homenajear al exconseller de Interior Quim Forn, en prisión preventiva. Antes de comenzar este acto, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha visitado a Forn en la cárcel junto al vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès; la portavoz del Govern y consellera de Presidència, Elsa Artadi; el conseller de Interior, Miquel Buch, y la consellera de Justicia, Ester Capella.

En Vilafranca del Penedès (Barcelona), el Ayuntamiento ha inaugurado un monolito en memoria de Pau Pérez, el vecino de esta localidad, de 33 años, que murió hace hoy un año apuñalado por Younes Abouyaaqoub, el terrorista que acababa de cometer el mortífero atropello en la Rambla, para robarle el coche y emprender la huida.

Los actos conmemorativos del primer aniversario de los atentados concluirán este sábado en Cambrils, donde será inaugurado un Memorial por la Paz instalado en el lugar en el que los Mossos d'Esquadra abatieron a los cinco terroristas que trataron de atropellar y acuchillar a los transeúntes, matando a un persona.

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