En recuerdo de las víctimas

FERNANDO GRANDE-MARLASKA. MINISTRO DEL INTERIOROPINIÓN
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
EFE

Este viernes en Barcelona las víctimas de los atentados yihadistas del 17 de agosto de 2017 recibirán un sincero homenaje en nombre de todos los que reconocemos su dolor como propio.

Desgraciadamente, en España hemos sufrido durante décadas la barbarie terrorista y sabemos que sus consecuencias llegan incluso más allá del sufrimiento por los muertos y los heridos. La sinrazón homicida de ETA ha empapado nuestras calles demasiadas veces de dolor, tristeza y rabia. Hemos aprendido que un atentado alcanza a los familiares de las víctimas, a sus vecinos y a toda la sociedad a la que los terroristas intentan amedrentar y doblegar.

Pero como país y como sociedad hemos sabido sobreponernos a esos golpes para demostrar que somos más fuertes que el odio y continuar nuestras vidas apoyándonos y fortaleciendo los principios democráticos.

Hace un año, 16 personas murieron y más de un centenar resultaron heridas por culpa de esa misma ceguera criminal, que hoy ha encontrado una nueva encarnación en el fenómeno internacional del yihadismo. Se trataba de vecinos y turistas de más de 30 nacionalidades que disfrutaban de la hospitalidad de Barcelona. Estos días España y todas sus instituciones quieren recordarlos enviando un mensaje de afecto y respeto a sus familias, al colectivo completo de víctimas del terrorismo y también a esos ciudadanos de otros países que, a través de los medios de comunicación, durante aquel terrible 17 de agosto del pasado año asistieron a la exhibición de dignidad que ofreció todo el pueblo de Cataluña.

En aquellas amargas horas, Barcelona y Cambrils demostraron que no las doblegarían el terror ni la desesperanza, y que la prioridad, entonces igual que hoy, estaba en arropar a las víctimas.

Un año después, el Gobierno continúa esforzándose para que ese abrazo colectivo a quienes sufrieron el horror en sus carnes se concrete en la atención de calidad que merecen. El Gobierno de España estuvo con ellas desde el primer momento y, a día de hoy, se han tramitado ya 130 expedientes de ayudas e indemnizaciones. El respeto y la atención a las víctimas no tienen precio, y debe quedar claro que la sociedad española y, concretamente, el Ministerio del Interior que yo dirijo, no van a escatimar medios ni esfuerzos para intentar aliviar el sufrimiento de quienes fueron atacados con el propósito de herirnos a todos.

Hoy podemos decir que los asesinos no consiguieron su objetivo. Desde que fue desmantelada la célula responsable del atentado, se han sucedido casi 80 detenciones relacionadas con actividades terroristas de corte yihadista. Ahora estamos más preparados para detectar y perseguir a los enemigos de las sociedades libres. No bajamos la guardia, y mantenemos el nivel 4 de alerta pero, gracias a la labor de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, en colaboración con los Mossos d'Esquadra y las autoridades judiciales, hemos demostrado que la seguridad no es incompatible con los principios tolerantes y cosmopolitas en los que los españoles nos reconocemos.

Aunque el riesgo cero no existe, las horribles imágenes de las Ramblas no deben repetirse. Pero tras el horror, queda la constancia de que esa pesadilla no nos ha hecho más débiles. Al contrario, la memoria de las víctimas y la solidaridad que nos ayudó a mantenernos en pie en aquellos momentos terribles nos sirve ahora para recordarle al mundo y a nosotros mismos que continuaremos siendo lo que somos: un país unido, generoso y sin miedo.

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