Pedro Sánchez
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una rueda de prensa junto a Emmanuel Macron. EFE/ Zipi

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reivincado este viernes la acción de su Gobierno dos meses después de triunfar la moción de censura contra Mariano Rajoy asegurando que "ha supuesto un cambio de época en la política española".

Entre otras cuestiones, Sánchez ha apostado por "normalizar" las relaciones con Cataluña y ha dicho que no contempla aplicar de nuevo el artículo 155. Su Gobierno, ha asegurado también el presidente, empieza ahora a construir una verdadera "política migratoria" que no ha existía con el anterior Ejecutivo.

Cataluña y la llegada de migrantes a las costas andaluzas han sido dos de los puntos más importantes de una comparecencia en la que Sánchez ha hecho balance de sus dos meses en la Moncloa y sobre la que ha sobrevolando la reunión que mantuvo este jueves con el nuevo presidente del PP, Pablo Casado, que le advirtió de que no "pasará ni una" en sus contactos con la Generalitat y que le ofreció su mayoría absoluta en el Senado para reeditar el 155.

Además, el presidente ha insistido en que su intención es terminar la legislatura y no adelantar elecciones y se ha mostrado confiando en que superará la primera gran prueba de fuego a la que se verá sometida su exigua presencia del PSOE en el Congreso, con 84 diputados, la aprobación del techo de gasto y de los Presupuestos Generales del Estado para 2019. "Difícil ya sabíamos que iba a ser", ha dicho Sánchez.

Cataluña

"Agradezco el ofrecimiento del presidente del PP", ha dicho Sánchez sobre la reiteración que le hizo Casado este jueves de que la mayoría absoluta del PP en el Senado garantizaría aprobar una nueva aplicación del artículo 155. Sin embargo, ha señalado también que "no me gustaría" tener que llegar a una situación como la que se planteó el año pasado.

Sánchez ha pedido "coherencia" a Casado, le ha recordado que las consultas ilegales se celebraron bajo un Gobierno del PP y ha optado por la vía que ha emprendido su Gobierno, la "normalización" de las relaciones con Cataluña.

Por ejemplo a través de órganos como la comisión bilateral de este miércoles, a la que seguirán otras reuniones para iniciar de verdad el trabajo materia financiera, de infraestrcturas o de competencias.  La crisis en Cataluña, ha asegurado, "no se va a resolver en un mes, dos o seis", sino que hace falta "mucha conversación, mucha generosidad".

Sobre la comisión bilateral, Sánchez ha afirmado que "lo que se ha estado haciendo no ha sido más que organizar la voluntad del Gobierno de empezar a normalizar las relaciones con el Gobierno de Cataluña", ha dicho el presidente, que ha lanzado una advertencia ante "las declaraciones extremistas que se están vertiendo".

"Los partidos conservadores compiten en la radicalidad. Plantear un proyecto político a base de confrontar territorios creo que no es el proyecto que necesita España", ha dicho el presidente en un referencia implícita al PP y Ciudadanos.

Mando Único para la inmigración

Otra de las actitudes "extremistas" que detecta Sánchez en otros partidos tiene que ver con la inmigración, que ha centrado la actualidad española en las últimas semanas por la afluencia de migrantes a las costas de Andalucía.

Sánchez ha anunciado un acuerdo del Consejo de Ministros para crear un Mando Único Operativo que coordinará la acción todos los cuerpos y fuerzas de Seguriadad del Estado en la frontera y en el Estrecho, así como la salida de migrantes desde el continente africano y su lleada a costas españolas.

Ha recordado además que la semana pasada se aprobó un plan dotado con 30 millones de euros para "hacernos cargo" de la atención a las personas que llegan.

Sánchez ha señalado que "la inmigracion es un hecho, como en todos los países fronterizos" y ha añadido que con su Gobierno "ha empezado una política migratoria que no había hasta ahora", con unos flujos migratorios que, ha dicho, "se venían detectando desde el anterior Gobierno", que no prestó "ni atención ni los recursos materiales necesarios".

Felipe VI y la Monarquía

Por otra parte, el presidente ha mantenido que la presencia del Rey en Barcelona para conmemorar los atentados del 17 de agosto del año pasado no es negociable, a pesar de la negativa de la Generalitat a invitar a Felipe VI. "El Gobierno va a estar presente, el rey es el jefe del Estado y, en consecuencia, no hay esfera de acuerdo".

Sánchez ha asegurado que la Monarquía "renovada y ejemplar" por la que apostaba en 2014 se da en el actual monarca, y también en el anterior, Juan Carlos I, a pesar de las últimas conversaciones conocidas entre Corinna zu Sayn-Wittgenstein y el comisario José Manuel Villarejo, en las que se apuntaba que el rey emértio tiene cuentas y propiedades en paraisos fiscales.

"También, también", se ha limitado a contestar Sánchez a si, por comparación con su hijo, Juan Carlos I no es ejemplar.

No habrá adelanto electoral

Por otra parte, Sánchez ha descartado adelantar las elecciones, a pesar de que el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) daba este jueves la victoria al PSOE. Por el contrario, ha insistido en presentar "una hoja de ruta decidida hasta final de legislatura".

"Se trata de avanzar, no de aguantar", ha dicho Sánchez, que también ha evitado poner la línea roja del adelanto electoral en la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para 2019, para lo que ha llamado a la "responsabilidad" de los grupos parlamentarios.

"Yo salgo al campo para aprobar la senda de estabilidad y los Presupuestos porque creo que la si la economía lleva unos años yendo bien, la tarea del Gobierno es que le vaya bien al resto de los españoles", ha declarado.

De su reunión de este jueves con Casado, a Sánchez le quedó claro que las diferencias no son porque no se considere que aumentar los fondos para comunidades y ayuntamientos no es positivo, sino por una "cuestión ideológica".

El presidente del PP está en la idea de que España "continúe a la cabeza de los países con menor gasto de la OCDE" mientras que él apuesta por aumentar el Estado del bienestar, ha dicho.

Sánchez ha señalado al PP como interlocutor para aprobar los Presupuestos, pero también ha puesto en cuestión la actual Ley de Estabilidad Presupuestaria que, de manera excepcional en la eleboración de leyes, da poder de veto al Senado sobre lo que decide el Congreso y que, en el escenario actual, permite al PP bloquear el techo de gasto.

"Me parece impropio que el Senado tenga la capadidad de vetar", ha dicho Sánchez, que, sin embargo, no ha ido tan allá como para anunciar una reforma que hace unas semanas sugirió la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, o que le piden grupos parlamentarios como Unidos Podemos o ERC para apoyar sus cuentas.

Restos de Franco

El presidente del Gobierno ha confirmado que, un viernes más, en este último Consejo de Ministros de antes de las vacaciones tampoco se ha aprobado el real decreto por el que se regirá la exhumación de los restos de Francisco Franco del Valle delos Caidos, una de los primeros anuncios que hizo nada más llegar a Moncloa.

"Lo vamos a hacer muy pronto, muy pronto", ha asegurado Sánchez, que ha apostillado que "si hemos esperado 40 años, esperar una semana o uno días...". Para él, "lo importante es que se haga con todas las garantías" y ha asegurado que el Gobierno "va a cumplir el mandato del Congreso, "que dijo que había que exhumar al dictador del Valle de los Caídos".

La exhumación de los restos de Franco es para Sánchez más una tarea pendiente para conseguir uno de los objetivos que se ha marcado en la "nueva etapa" que, según ha dicho, ha abierto en España su Gobierno.

"Una democracia sana que debe ser más ejemplar, que debe consolidarse en cada rincón de nuestro país y también llegar al Valle de los Caídos y llegará", ha afirmado.

Cambio de época

Sánchez ha celebrado este viernes su primera rueda de prensa en solitario en España desde que fue investido presidente del Gobierno para hacer un balance de estos dos últimos meses en los que ha asegurado que ha habido un "cambio de época" que se explica por tres motivos principales.

En primer lugar, porque fue una respuesta a la sentencia contra la trama Gürtel y la "financiación ilegal del partido que diría el país", también porque "hoy los ciudadanos tienen un Gobierno que les representa" y porque el Ejecutivo que él presiden está dispuesto a sacar a España del "letargo" y a "iniciar la grandes transformaciones que necestia" el país.

En este sentido, el presidente ha ofrecido al Congreso "una doble estabilidad, económica y social", con un "vigoroso" crecimiento económico que este año terminará por encima del 2,7% del PIB y la creación de 455.000 empleos.

También con el compromiso con el Estado del bienestar y con "construir consensos", en el Parlamento y también a escala territorial.

Como Rajoy ante la prensa

Como su antecesor, Mariano Rajoy, Sánchez no se ha prodigado demasiado ante los periodistas desde su llegada a la Moncloa, al menos en España. Sí compareció en rueda de prensa al término del Consejo Europeo de mitad de julio y al final de la Cumbre de la OTAN el 12 de julio, en Bruselas en ambas ocasiones, y también en París, junto al presidente de Francia, Emmanuel Macron, pocos días de ser elegido.

La semana pasada, sí compareció en Madrid, junto a Macron, y al día siguiente lo hizo en Lisboa, de nuevo acompañado por el presidente francés y el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, y con el comisario de Agricultura, Phil Hogan.

Sin embargo, el presidente del Gobierno ha preferido delegar en la vicepresidenta, Carmen Calvo, las explicaciones ante eventos tan importantes como la reunión que mantuvo el pasado 9 de julio con el presidente de la Generalitat, Quim Torra.

Este mismo jueves, por otra parte, la Moncloa trasladó al PSOE la labor de explicar el resultado de la reunión entre Sánchez y el nuevo presidente del PP, Pablo Casado, que se prolongó durante casi tres horas.

Al término, Casado compareció en la Moncloa mientras que la versión del Gobierno -o del partido que lo sustenta-, corrió a cargo del a presidenta del PSOE, Cristina Narbona, que habló desde la sede socialista, en la calle Ferraz de Madrid.