ERC y Bildu derriban la reforma de la ley mordaza del Gobierno y fuerzan que se mantenga íntegro el texto de Rajoy

  • El voto en contra de ambos partidos se suma al de PP, Vox, Cs y Junts y tumba el texto y todos los acuerdos de más de un año de negociación.
  • ERC y Bildu acusan al Gobierno de haber presentado una reforma que es "maquillaje" y una parte de Unidas Podemos carga contra el PSOE.
El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, criticando que la reforma de la ley mordaza no prohibía las devoluciones en caliente ni el uso de pelotas de goma.
El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, criticando que la reforma de la ley mordaza no prohibía las devoluciones en caliente ni el uso de pelotas de goma.
EFE
El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, criticando que la reforma de la ley mordaza no prohibía las devoluciones en caliente ni el uso de pelotas de goma.
El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, criticando que la reforma de la ley mordaza no prohibía las devoluciones en caliente ni el uso de pelotas de goma.
EFE

No hubo vuelco de última hora y se cumplieron los peores augurios para el Gobierno. Este martes, el Congreso derribó en el penúltimo escalón parlamentario la reforma de la ley de seguridad ciudadana, conocida por sus detractores como ley mordaza. Y lo hizo gracias a los votos en contra de ERC y EH Bildu, que se unieron a los de PP, Vox, Cs o Junts para tumbar de forma definitiva el texto y, por tanto, dejar plenamente vigente en todos sus términos la norma aprobada por la mayoría absoluta de Mariano Rajoy en 2015.

La votación -tras la cual PP y Vox celebraron con aplausos y sonrisas que cayera la ley- tuvo lugar este martes en la comisión de Interior del Congreso pasadas las 12.00 horas, tras una intensa mañana en la que más que intentar que se mantuviera viva la negociación, los grupos se dedicaron a culparse unos a otros por el fracaso de la reforma de la ley mordaza. A favor del texto final votaron PSOE, Unidas Podemos y PNV, pero sus apoyos no fueron suficientes para dar luz verde al texto, pese a que ERC y Bildu hicieron durante la mañana una última intentona presentando en forma de enmienda los cambios que exigían para respaldar la reforma.

Fuentes de estas formaciones, no obstante, confesaban en privado nada más presentarse estas enmiendas que no tenían ningún viso de prosperar y que, únicamente, iban a servir para que el PSOE se viera obligado a retratarse votando en contra. Básicamente, los cambios que proponían ERC y Bildu son los mismos que los socialistas llevan meses rechazando: la prohibición inmediata de las pelotas de goma como material antidisturbios, la prohibición de las devoluciones en caliente de personas que traten de acceder de forma irregular a España a través de las fronteras de Ceuta y Melilla, y la puesta en marcha de fuertes restricciones a la capacidad de las fuerzas de seguridad del Estado de sancionar las faltas de respeto contra sus actuaciones.

El rechazo de la reforma este martes es definitivo, a diferencia de lo que hubiera ocurrido si se hubiera aprobado, ya que en tal caso habría tenido que haber sido ratificada ante el Pleno del Congreso. Al haber caído el texto en comisión, ya no hay opción a seguir negociando: las larguísimas conversaciones -que han durado más de un año y medio- quedan en agua de borrajas y todos los acuerdos que se habían alcanzado entre el Gobierno y sus socios no se aplicarán. La ley de 2015, por ende, seguirá íntegramente en vigor.

Entre estos acuerdos que se habían alcanzado pero que ya no se aplicarán está, por ejemplo, la rebaja de la cuantía económica de algunas multas, en el caso de las infracciones leves y graves. Asimismo, tampoco se pondrá en marcha el nuevo sistema sancionador diseñado y acordado por el Gobierno, ERC y EH Bildu, por el cual la cuantía de la multa habría dependido de la capacidad económica del infractor y, además, se hubiera ampliado el número de supuestos en los que dicho castigo podría haberse sustituido por trabajos a la comunidad.

Asimismo, con el derribo de la reforma tampoco dejará de estar castigada la grabación de agentes en lugares de tránsito público y manifestaciones, así como la difusión de esas imágenes, y podrán seguir disolviéndose las manifestaciones que se celebren espontáneamente sin comunicación previa. De la misma forma, las fuerzas de seguridad podrán seguir reteniendo a cualquier ciudadano que se niegue a identificarse durante hasta seis horas, en lugar de las dos horas que se preveían en la reforma tumbada este martes.

Cruce de reproches

Con la constatación, este martes por la mañana, de que la reforma caería definitivamente, los reproches que se habían intercambiado ya en los últimos días el Gobierno y sus socios subieron de tono. Uno de los más duros fue el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, que aseguró que el texto planteado por PSOE y Unidas Podemos era "una decepción más". "Nosotros tenemos la manía de cumplir con la palabra dada y, al igual que dijimos con la reforma laboral, dijimos que no íbamos a apoyar una derogación de la ley mordaza que no incluyera la prohibición de las pelotas de goma y las devoluciones en caliente", espetó Rufián, que tachó de "maquillaje" la reforma y aseguró que ERC no va a participar de un "engaño a la ciudadanía".

En la misma línea, aunque con más suavidad, se expresó su homóloga de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, que criticó que "el Gobierno, y el PSOE fundamentalmente, no están cumpliendo con lo que dijeron" que harían: derogar la ley mordaza. "No caeremos en ese dilema de votar el mal menor o elegir entre la ley mordaza de Rajoy o la ley mordaza condicionada por" el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, denunció por su parte el diputado abertzale Jon Iñarritu durante la reunión de la comisión de Interior en la que se debatió este martes el texto.

En Unidas Podemos la tónica de las horas previas al derribo de la ley fue la división interna. El lunes, el secretario general del PCE, Enrique Santiago, que ha liderado la negociación por la parte morada, afirmó que sería "un drama soportar al menos tres años más" la norma del PP "por no acordar al 100%" todos los asuntos, y llamó a ERC y EH Bildu a no tumbar el texto y mantener las conversaciones abiertas porque "la ponencia legislativa aprobada ya recupera la mayoría de libertades recortadas por el Gobierno de Mariano Rajoy". Pero este martes, el portavoz parlamentario Pablo Echenique acusó al PSOE de no haber considerado una "prioridad" la reforma de la ley mordaza. "Si no, se habrían remangado y habrían conseguido los votos", sostuvo.

Por su parte, el Partido Popular ha celebrado que el Gobierno no haya logrado derogar ley que impulsó Mariano Rajoy. "Nos alegramos de que haya fracasado ese proyecto de ley porque solo tenía un objetivo: debilitar al Estado y a sus instrumentos para poderse defender ante cualquier amenaza", ha valorado la portavoz parlamentaria Cuca Gamarra.

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