Sánchez se compromete a derogar la reforma laboral, la ‘ley mordaza’ y abolir la prostitución

El presidente del Gobierno y Secretario General del PSOE con la nueva ejecutiva clausura del 40 Congreso Federal del partido que se ha celebrado en Valencia.
El presidente del Gobierno y Secretario General del PSOE con la nueva ejecutiva clausura del 40 Congreso Federal del partido que se ha celebrado en Valencia.
EFE/ Biel Aliño
Pedro Sánchez aplaude durante el 40º Congreso Federal del PSOE. 
Europa Press

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, clausuró ayer en Valencia el 40º Congreso Federal del PSOE tras un fin de semana sin sobresaltos en el que los socialistas han mostrado unidad, han reivindicado su historia y han renovado su dirección de cara al ciclo electoral de 2023. Tras la fractura de 2016 y 2017, que vivió su punto álgido en las primarias que Sánchez ganó a Susana Díaz, el PSOE es hoy un partido unido y que busca ocupar la centralidad política para volver a imponerse al PP en las encuestas.

En su intervención, Sánchez presumió de su acción de Gobierno, ahora que "estamos dejando atrás" lo peor de la pandemia, y calificó de "orgullo de país" el avance de la vacunación, que permite la "consolidación" de la recuperación económica.

En clave de futuro, aseguró que derogará la reforma laboral –vieja promesa del PSOE–, la llamada ‘ley mordaza’ y abolirá la prostitución, "que esclaviza a las mujeres". "Ese es nuestro compromiso", dijo Sánchez, que insistió en que él "cumple" sus promesas y puso ejemplos como la subida del salario mínimo o la revalorización de las pensiones con el IPC.

También defendió su patriotismo, cuestionado por la oposición, que le reprocha sus alianzas con nacionalistas e independentistas y los indultos. A las puertas del décimo aniversario del alto el fuego definitivo de ETA, Sánchez afirmó que "cuando la derecha usa el terrorismo contra el Gobierno se degrada", y en relación a Cataluña, que el PSOE persistirá en el "diálogo" aunque otros les acusen de "romper España". El presidente, además, acusó a la "derecha tradicional" de estar "contaminada" por el ascenso de Vox, afeó a Casado que se niegue a "cumplir la Constitución en su totalidad" y censuró que la ultraderecha aspire a ejercer "un poder sin democracia".

Frente a todos ellos, Sánchez presentó al PSOE como el partido de la "estabilidad y la centralidad", y dijo que en los últimos años se ha logrado "preservar el papel en España de la socialdemocracia", a la que muchos daban por "liquidada" y que a su juicio goza ahora de "salud de hierro". Un partido que encarna "el feminismo, el ecologismo, la igualdad y la dignidad", apuntó, y que sintoniza con una suerte de momento socialdemócrata en Europa, derivado de la pandemia.

Porque la crisis del coronavirus, razonó el líder socialista, ha puesto en valor lo público: "En marzo de 2020 había dos caminos, el sálvese quien pueda o el camino de la socialdemocracia, el amparo de lo público (...) y las sociedades europeas estamos haciendo una apuesta rotunda por la socialdemocracia", zanjó.

Sánchez deja así atrás su tono más izquierdista. Si en 2017 eligió el lema somos la izquierda para el 39.º Congreso, cuatro años después la palabra clave fue "avanzamos", y la etiqueta preferida, "socialdemocracia". El presidente reivindicó las raíces de su partido, sacó pecho del legado de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero – a quienes mencionó repetidamente– y se presentó como su heredero. Así, Sánchez celebró la unión en este cónclave de "varias generaciones de socialistas", el ambiente de "unidad y avance", y prometió continuar el trabajo de los anteriores presidentes y de los "padres fundadores" del partido.

Ya en la inauguración del Congreso, el sábado, Sánchez, González, Zapatero y Almunia protagonizaron una imagen de unidad inimaginable en el anterior Congreso, al subir juntos al escenario y abrazarse, dando por cerradas las heridas internas gracias al paso del tiempo y también al pegamento del poder, pues Sánchez se ha afianzado a nivel interno en paralelo a su consolidación en Moncloa.

El expresidente González, que se presentó como un "orgulloso" miembro de "eso que llaman el régimen del 78", garantizó su lealtad a un proyecto que encabezó durante 27 años como secretario general y trece y medio como presidente del Gobierno. "Y que ahora encabezas tú, Pedro Sánchez", agregó, aunque también pidió reforzar la "libertad de expresarse críticamente" en el partido.

Zapatero, por su parte, pidió el fin de la prostitución, subrayó el papel del PSOE como "centro de gravedad de la democracia española" y recordó los 10 años desde el final de la violencia de ETA. En ese punto, el expresidente recordó a Alfredo Pérez Rubalcaba, lo que puso al auditorio en pie.

Ayer, antes de la clausura del Congreso, Sánchez también homenajeó al exvicepresidente y exministro del Interior descubriendo en el escenario un busto en su honor, junto a su viuda, Pilar Goya, que tomó la palabra emocionada para reivindicar la "convicción" de Rubalcaba y al PSOE como "el partido que afianzó la democracia, modernizó España y trajo derechos y libertades". "Los socialistas somos hoy más necesarios que nunca", añadió.

Una Ejecutiva casi por unanimidad, con seis ministros y caras nuevas

El PSOE sale de su Congreso con una nueva Ejecutiva, cuyo portavoz será Felipe Sicilia, también portavoz adjunto en el Congreso de los Diputados, en sustitución de Óscar Puente, el polémico alcalde de Valladolid. La nueva cúpula recibió el respaldo de 975 de los 1.027 delegados (el 94,9%), y es la que mayor consenso ha suscitado desde la de Zapatero en 2008. Las direcciones de Sánchez en 2014 y 2017 lograron el apoyo del 86% y el 70%, respectivamente.

En la dirección entran seis ministros: Félix Bolaños, ministro de la Presidencia, será secretario para la Reforma Constitucional y Nuevos Derechos; Carolina Darias, ministra de Sanidad, y Diana Morant, ministra de Ciencia, ocuparán esas mismas áreas en el PSOE; y María Jesús Montero (ministra de Hacienda), Pilar Alegría (ministra de Educación y FP) e Isabel Rodríguez (ministra de Política Territorial y portavoz) se incorporan como vocales sin área.

También forma parte de la nueva cúpula Llanos Castellanos, hasta ahora directora adjunta del Gabinete de la Presidencia del Gobierno y que será secretaria de Justicia del PSOE.

En la dirección de Ferraz mantienen sus cargos Cristina Narbona (presidenta del PSOE), Adriana Lastra (vicesecretaria general) y Santos Cerdán (secretario de Organización). Asimismo, son miembros natos los portavoces en Congreso y Senado, Héctor Gómez y Eva Granados, nombrados en septiembre.

El presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, será responsable de Política Autonómica; la portavoz en la Asamblea de Madrid, Hana Jalloul, de Política Internacional; y la vicelehendakari, Idoia Mendia, de Estudios y Programas.

De la cúpula sale Carmen Calvo, que deja el área de Igualdad en manos de la diputada Andrea Fernández, y se crea una secretaría LGTBI que ocupa el waterpolista de la selección española Víctor Gutiérrez. La nueva dirección del PSOE –más amplia de lo esperado y formada por la presidenta, 33 secretarios y ocho vocales–, se reúne por primera vez hoy a las 9.30 horas

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