El Banco de España ve indicios de moderación en el crecimiento, pero adelanta la recuperación a mitad de 2022

Fachada del Banco de España
Fachada del Banco de España
EUROPA PRESS - Archivo

La economía española cerraría 2021 con un rebote del PIB del 6,3%, tan solo una décima más de lo previsto el pasado junio. Sin embargo, la vuelta a los niveles de producción anteriores a la pandemia estaría fechada a mediados de 2022 y no en el último tramo del año próximo, tal y como se había anticipado en junio. En el caso del empleo, la recuperación de las cifras previas a la Covid se producirá también a mediados del año próximo.

Según las proyecciones macroeconómicas para la economía española hechas públicas este martes por el Banco de España, la recuperación se mantiene aunque comienzan a apreciarse indicios que apuntan a una cierta moderación en el fuerte ritmo de crecimiento. 

Según estima el supervisor bancario, en 2022 el PIB repuntará un 5,9% (una décima más que lo anticipado en junio) y en 2023 la subida ascenderá al 2% interanual, una revisión de dos décimas al alza respecto al cálculo anterior. Las proyecciones del Banco de España son notablemente más conservadoras que las estimaciones que ha publicado también este martes la OCDE, que anticipan un crecimiento del 6,8% para este año y del 6,6% el año próximo.

Por su parte, el ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital estimó a finales del pasado julio que la economía rebotaría un 6,5% en 2021 y el 7% en 2022, una predicción que la titular de esta cartera, Nadia Calviño, ha refrendado esta mañana en la presentación del cuadro macroeconómico del Gobierno de cara al proyecto de Presupuestos Generales del Estado de 2022.

Las razones que han llevado al supervisor bancario a moderar sus expectativas para el segundo semestre del año han sido el retraso en el calendario de gasto de los fondos de recuperación europeos Next Generation EU -de los que 140.000 millones corresponden a España-,  una recuperación del consumo más rápida de lo esperado y el impacto en ciertos sectores de la industria (especialmente el automovilístico) de la escasez de algunas materias primas. 

Respecto a los fondos europeos, el supervisor estima que el empleo de buena parte de ellos se desplazará a los dos próximos años, por lo que la previsión de los efectos multiplicadores que se espera que produzcan sobre la economía se ha llevado fundamentalmente a ese periodo. En el apartado del consumo, el gasto de los hogares creció un 6,5% entre el segundo y el primer trimestre, un repunte que triplicó lo que el organismo había previsto y que habría que descontar de lo que queda de año. Además, el informe apunta a que el efecto de la inflación puede haber afectado negativamente a las rentas de los hogares. Finalmente, en lo que atañe a la industria, se cita la escasez de semiconductores y plásticos y los cuellos de botella internacionales que pueden afectar a sectores clave como el automovilístico.

Por contra, el fuerte repunte de la actividad económica registrado en el segundo trimestre, que ha superado con claridad las previsiones del Banco de España, ha compensado los efectos anteriores, lo que explica que al final se hayan revisado levemente al alza las previsiones.

La demanda nacional impulsa la recuperación

Pese a los signos de moderación, el Banco de España observa señales de que la actividad económica en el tercer trimestre habría mantenido "un elevado grado de dinamismo". Prueba de ello serían los datos de afiliación efectiva a la Seguridad Social (descontando los ERTE) y la percepción empresarial de una mejora en la facturación "similar a la que habían percibido para el segundo trimestre".

Más allá de los próximos tres meses se espera que la actividad económica se siga normalizando en un contexto en el que las importaciones del conjunto de las economías desarrolladas se seguirían expandiendo y en el que se mantendría el respaldo a las políticas de demanda. 

Durante todo este año el crecimiento esperado estará soportado por la demanda nacional, que contribuirá con siete puntos porcentuales al repunte de PIB frente a la demanda exterior que restará siete décimas. 

Para que la demanda de más allá de las fronteras vuelva a aportar al crecimiento habrá que esperar a 2022 y 2023, un periodo en el que está previsto que se fortalezcan las exportaciones según avance la recuperación en las economías avanzadas. En esos dos años se espera también que se normalicen los flujos turísticos, que no recuperarían los niveles previos a la crisis hasta finales de 2023. En este aspecto, fuentes del Banco de España apuntan a  que la temporada de verano "quizá no haya sido tan buena como habíamos anticipado en junio".

Inflación transitoria

Si se cumplen los pronósticos del supervisor bancario, 2021 cerrará con una inflación del 2,1%, que caerá hasta el 1,7% en 2022 y se reducirá al 1,3% en 2023. Desde el Banco de España insisten en que este brote inflacionario impulsado por los costes energéticos se debe a factores "predominantemente transitorios" que tendrán un impacto "limitado" en los precios de otros bienes de consumo. 

Con respecto al desempleo, vaticinan que 2021 concluirá con una tasa de paro media del 15,1%, cuatro décimas menor a la de 2020, y que se reducirá al 14,3% durante 2022  y hasta el 13,3% en 2023. 

Finalmente, en el caso de la deuda de las administraciones públicas, se espera que se mantenga en niveles muy elevados al menos durante los próximos dos años. En concreto, el Banco de España estima que 2021 cerrará con un pasivo del 117,9% del PIB -dos puntos menos que 2020-, que se reducirá hasta el 114,3% en los dos años siguientes. 

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