El líder del Polisario declara por torturas y los sindicatos policiales piden refuerzos para devolver la calma a Ceuta

Archivo - El líder del Frente Polisario y presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Brahim Ghali.
Archivo - El líder del Frente Polisario y presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Brahim Ghali.
DPA vía Europa Press

El líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, declara este martes ante el juez de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz. Lo hará de forma telemática y se enfrenta a dos querellas por delitos de lesa humanidad y genocidio, aunque el magistrado ve "totalmente desmedido" las acusaciones y recuerda que no está imputado, por lo que no procede su detención. 

Mientras, Ceuta trata de recuperar una normalidad rota hace dos semanas, después de la crisis migratoria que produjo la entrada por la frontera más de 9.000 personas tras diferentes amenazas de Marruecos, que considera a Ghali una amenaza. El Ejecutivo afirma que han devuelto a 8.000 y que prestan atención humanitaria a 1.000 menores. Los sindicatos policiales cifran entre 2.000 y 3.000 los migrantes que siguen en la ciudad, y piden más efectivos y aumentar los refuerzos aplicados.

En un auto fechado el pasado 28 de mayo, Pedraz acordó inadmitir a trámite otra denuncia más contra Ghali por un delito de falsificación de documento de identidad al no tener competencias para investigarlo. Fue el Club de Abogados de Marruecos quien interpuso dicha denuncia y pidió la detención de Ghali, una medida que el magistrado denegó.

Ghali entró a España el pasado 18 de abril. Lo hizo por aire, tras llegar a Zaragoza desde Argel en un avión medicalizado. Después fue ingresado en el Hospital de Logroño en estado grave. Pero lo hizo con una identidad falsa y no tardó mucho en conocerse quién era. 

El 23 de abril, tras publicarse en medios, el Gobierno español confirmó que el también presidente de la República Árabe Saharaui Democrática, autoproclamada en 1976, estaba en el país, lo que derivó en una crisis migratoria en Ceuta como medida de presión de Marruecos, quien considera a Ghali un enemigo público por su reivindicación de la independencia del Sáhara occidental.

Su declaración se produce por dos querellas por presuntas torturas de miembros del Frente Polisario contra la población saharaui disidente en los campos de Tindouf (Argelia). 

Pedraz, no obstante, señaló en el auto que era "totalmente desmedido" afirmar que ha cometido "crímenes atroces contra la humanidad". Esta opinión ya fue deslizada por el juez cuando se presentó una de las dos querellas a las que se enfrentará este martes. Dijo entonces que no había "indicios claros de su participación" en dichos delitos. Esto podría abrir la puerta a que el líder del Polisario pueda regresar a Argel.

Normalidad en Ceuta

Mientras, la ciudad autónoma de Ceuta trata de recuperar la normalidad. Hace dos semanas, tras la relajación del control fronterizo marroquí, miles de personas comenzaron a cruzar a España. 

La Delegación del Gobierno cifró este lunes 8.000 las personas que ya han sido devueltas y en mil los menores que están recibiendo atención humanitaria tras acceder a territorio español desde Marruecos. Según los sindicatos policiales, en cambio, aún quedan entre 2.000 y 3.000 migrantes en tierra ceutí

Agustín Leal, portavoz nacional de la asociación JUCIL (Justicia para la Guardia Civil), cuenta que ayer se marcharon los 70 agentes de la Unidad de Intervención Policial que fueron destinados hace 14 días. Lo hicieron "sin relevo", según explica, y pide al Ministerio del Interior, que envió junto con Defensa unos 400 agentes de las fuerzas de seguridad -Policía Nacional, Guardia Civil y Ejército-, que no "baje la guardia" para "lograr" tener "unas mínimas garantías" de seguridad en el centro urbano de Ceuta, cuya concejalía de Asuntos Sociales no ha respondido a las preguntas de este diario.

Paco Bravo, portavoz del Sindicato Unificado de Policía de Ceuta, confirma que la ciudad "está más tranquila", aunque sigue habiendo "campamentos" de migrantes en el monte, escondiéndose para no ser repatriados a su país. 

"Es una desgracia, no solo para la sociedad, sino también para ellos"

"Todavía no hemos recobrado la normalidad, pero estamos acercándonos", argumenta. Tal y como recuerda, esa normalidad se vio "truncada y alterada" en el fin de semana del 17 de mayo. "Todo el mundo estaba desbordado", reconoce, antes de asegurar que el refuerzo de las fuerzas de seguridad fue clave para que no hubiera más muertos -se produjeron dos fallecimientos-.

Preguntado por si teme un nuevo conflicto y una nueva crisis humanitaria en la ciudad, Bravo dice confiar en la diplomacia española y espera que no se vuelva a repetir. Además, narra que muchos de los migrantes que cruzaron quisieron volver al darse cuenta de que "no es tan fácil" llegar a la península desde Ceuta. "Es una desgracia, no solo para la sociedad, sino también para ellos", relata.

Leal, en cambio, es menos optimista. Dice que le consta que hay cerca de la playa del Tarajal, considerada el punto más débil de la frontera, "miles de personas" en la calle con el deseo de cruzar la valla. "Hace escasas horas intentaron entrar diez", relataba en la tarde de este lunes. Esa calma tensa se reproduce en la otra ciudad autónoma española: Melilla. Jesús Ruiz, portavoz de SUP Melilla, cuenta que este pasado fin de semana intentaron saltar la valla hasta 100 migrantes. "Estamos a la expectativa", resume.

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