El Congreso debate hoy bajar impuestos a las eléctricas para reducir el precio de la luz a una semana del nuevo recibo

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EUROPA PRESS- ARCHIVO

A una semana exacta de que entre en vigor el nuevo recibo de la luz, que afectará a casi 11 millones de consumidores, el Congreso de los Diputados debatirá este martes una proposición de ley del PP para tratar de rebajar el precio de un recurso polémico por sus continuas subidas. El método que plantean los populares es, básicamente, el de rebajar ciertos impuestos que pagan las eléctricas para evitar que éstas repercutan sus costes en el cliente. Pero la iniciativa no aborda la causa fundamental de los picos que experimenta el precio de la energía en momentos como la ola de frío del pasado enero: el propio diseño del mercado eléctrico.

La proposición de ley que se debate este martes fue presentada por el PP precisamente a raíz de estas subidas que tuvieron lugar el pasado enero, cuando en mitad de la borrasca Filomena el precio de la luz registró máximos durante varios días. Previsiblemente, no obstante, la toma en consideración de la iniciativa no será aprobada y, por ende, no comenzará a tramitarse la puesta en marcha de esta rebaja de impuestos a las eléctricas.

Entre otras cosas, el PP plantea en su propuesta reducir al 0% -es decir, eliminar, en la práctica- el tipo del impuesto al valor de la producción de energía eléctrica. Este tributo grava la producción e incorporación de energía al sistema, y fue creado en 2012 por el propio PP, que durante el Gobierno de Mariano Rajoy lo estableció con un tipo impositivo del 7%. En octubre de 2018, ante el incremento del precio de la luz, el Ejecutivo de Pedro Sánchez lo suspendió, pero lo recuperó en marzo del año siguiente. Y su supresión, considera el PP, "podría contribuir a la reducción de la factura eléctrica a todos los consumidores en una cuantía de 1.500-1.600 millones de euros al año".

Además, la proposición de ley plantea que algunos costes regulados que actualmente se incluyen en el recibo de la luz sean financiados a través de los Presupuestos Generales del Estado. Entre ellos estarían las anualidades correspondientes a la deuda del sistema eléctrico, que el PP calcula que suponen "2.500-2.600 millones de euros al año" y que la formación pretende que se carguen a las arcas públicas durante los próximos tres años para que desaparezcan de la factura.

Una subida que se debe al diseño del mercado

Sin embargo, estos costes no son los responsables directos de que, como recuerda el PP en su iniciativa, "en las primeras semanas de 2021" el coste de la electricidad experimentase "un encarecimiento sustancial". De hecho, los propios populares reconocen que este incremento de precios "puede explicarse por causas coyunturales, como la escasez en el suministro de gas natural en la Península, los desvíos de buques de gas natural licuado a otras regiones geográficas, el incremento del precio de los derechos de emisión de CO2, unido al de las materias primas por efecto de la escasez, así como las condiciones meteorológicas extremas".

Y eso es así por el diseño que tiene el mercado de la electricidad, que los populares no proponen modificar. En el actual mercado, los precios de la luz para cada hora se fijan con un día de antelación, y el operador cubre el total de la demanda adquiriendo la electricidad a las eléctricas, y comenzando por la oferta más barata. La luz menos costosa es la producida a través de renovables, centrales nucleares o hidroeléctricas, dado que esas energías son más baratas que el gas y, además, no tienen que pagar derechos de emisión de gases contaminantes porque no los emiten.

Estas energías baratas, no obstante, no suelen cubrir toda la demanda de España para un día. Y la parte que falta debe completarse con electricidad generada a partir de gas, que es más cara tanto por el precio del propio gas como por los derechos de emisión de productos contaminantes que deben pagar las eléctricas. El problema del mercado es que el precio que marca esta luz cara de producir es el que termina definiendo el precio de todo el mix que tienen que pagar los consumidores finales en la factura, aunque la electricidad generada a partir del gas solo represente el 1% del total.

Con este sistema, las eléctricas consiguen importantes beneficios, dado que pueden producir la mayor parte de la luz a través de nucleares o hidroeléctricas a un coste bajo y venderla a un precio alto: el que les ha costado generar la electricidad a partir de gas natural. Estas ganancias son conocidas como "beneficios caídos del cielo", y PSOE y Unidas Podemos se comprometieron en su pacto de coalición a eliminarlos.

No obstante, los socialistas plantean únicamente impulsar las renovables hasta que consigan, junto a otras energías baratas, que no haga falta la electricidad generada a partir de gas para satisfacer la demanda total y, por ende, que esta luz cara no marque el precio total del mix. Y la parte del Gobierno de Unidas Podemos insiste en que, además de potenciar las renovables, debe ponerse en marcha lo antes posible una nueva regulación del mercado que acabe con esos beneficios caídos del cielo.

El nuevo recibo

El debate de este martes se producirá apenas una semana antes de que entre en vigor la nueva configuración del recibo de la luz para los hogares que tienen contratada la tarifa regulada o Precio Voluntario al Pequeño Consumidor (PVPC). El nuevo recibo entrará en vigor el martes día 1 de junio y tendrá como grandes novedades que de seis tarifas diferentes se pasará a una sola dividida en tres tramos horarios -y no en dos, como actualmente tenía la tarifa de discriminación horaria- con precios distintos.

El periodo punta, en el que el coste de los peajes y los cargos será más alto, estará comprendido entre las 10 y las 14 horas y las 18 y 22 horas; el tramo llano, con un coste intermedio, se situará entre las 8 y las 10 horas, las 14 y las 18 horas y entre las 22 y 24 horas; y la tarifa valle, la más barata de las tres, se ubicará entre medianoche y las 8 de la mañana, y se aplicará durante todas las horas de los fines de semana y festivos. Los clientes podrán contratar dos potencias diferentes, una para los periodos punta y llano y otra para el periodo valle, con la intención de que se traslade el consumo a estas últimas, más baratas.

El nuevo recibo, además, primará la parte variable del coste a la parte fija. Eso, a efectos prácticos, significa que el precio final a pagar por el cliente dependerá en mayor medida de la energía consumida y, además, del momento del día en el que se produzca este consumo, en función del sistema de tramos mencionado.

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