Todas las claves sobre cómo los perros de asistencia y terapia pueden ayudar a los niños y adultos con autismo

  • Los perros de asistencia pueden puede ayuda tanto a nivel emocional como sensorial y en lo referente a su seguridad vial.
  • El equipo de Royal Canin y Teo Mariscal, director de Bocalán contestan las dudas más frecuentes.
Perros y autismo
Teo Mariscal, director de Fundación Bocalán, y uno de sus perros junto a un niño con autismo en una imagen de archivo.
Jorge París

Los beneficios que nos aporta convivir con animales, tanto a nivel emocional psicológico e incluso a nivel de salud en general, están más que probados. Estos beneficios se hacen aún más visibles cuando se trata de perros de asistencia o de terapia, donde los animales son entrenados específicamente para servir de apoyo a las personas que lo necesitan. 

Dentro de esas personas encontramos a las afectadas por TEA (trastorno del espectro autista), por eso la Fundación Bocalán, que se dedica a entrenar perros de asistencia, dispone de un programa específico de perros de asistencia para niños con autismo (PSNA), programa con el que Royal Canin colabora activamente. El equipo de Royal Canin y Teo Mariscal, director de Bocalán nos explican en qué consiste ese programa y cómo pueden ayudar los perros de asistencia a los niños con autismo.

¿Qué benéficos aportan?

Un perro de asistencia para niños con autismo es un gran apoyo en muchos aspectos, tanto a nivel emocional como sensorial y en lo referente a su seguridad vial. La terapia asistida con animales aporta beneficios que pueden ser psicológicos, cognitivos o psicomotores… y ayuda a mejorar la comunicación y la socialización de los pacientes. Por ejemplo, puede ayudar a controlar las conductas de fuga mediante los anclajes -comportamiento bastante habitual-, además de control de esterotipias, facilitar la seguridad vial, lograr paseos más fluidos y control de reacciones como berrinches o rabietas. También pueden contribuir a mejorar los patrones de sueño por el contacto con el perro.

Para conseguirlo, se analizan las necesidades del niño en concreto y a partir de ahí, se entrena al perro para ayudarle en todo lo que sea posible. Es decir, un mismo perro tiene todas las habilidades. Ellos siguen un entrenamiento base de obediencia social que es el mismo para todos los perros y después se trabajan las habilidades específicas (que serán más o menos dependiendo del caso) según las necesidades del niño y de la familia.

Los perros de asistencia ayudan a personas con TEA a controlar las conductas de fuga, esterotipias, a facilitar la seguridad vial y a controlar de reacciones como berrinches o rabietas. 

¿Qué características tiene que cumplir un perro de asistencia?

Tiene que ser un perro sano y muy equilibrado. El porte del perro también es importante, sobre todo para la habilidad de los anclajes, ya que tendrá que oponerse a la tracción que pueda generar el niño. Por este motivo, por lo general se buscan perros de tamaño medio/grande como Labrador, Golden o cruces entre labrador y bouvier de Berna o incluso caniche.

¿Pueden asistir tanto a niños como a adultos?

Para que se pueda ver realmente una correcta y óptima evolución, lo recomendable es que el perro se incorpore a la vida de la persona desde niño. Y esto es importante por varias razones, entre ellas, que el perro jamás soportaría una conducta de fuga de una persona adulta. En el caso de personas adultas, las conductas ya suelen estar bastante reforzadas/interiorizadas por lo que es más difícil que el perro consiga tener el mismo efecto. Aunque todo depende de la evaluación que haga el psicólogo y si se determina que el perro puede tener un papel importante en la vida de esa persona aun sabiendo que hay determinadas funciones que no podrá desarrollar, se recomendaría la terapia con el perro igualmente.

Zuri junto a Martín, el niño al que va a asistir, y al resto de su familia
Zuri junto a Martín, el niño al que va a asistir, y al resto de su familia
Royal Canin / Fundación Bocalán

¿Cómo puede conseguir una familia un perro de asistencia?

Para conseguir un perro de asistencia, en este caso con la Fundación Bocalán, la familia interesada tiene que ponerse en contacto con la Fundación y, tras una serie de entrevistas con un psicólogo y presentando toda la documentación necesaria, es el facultativo quien determina si esa familia y ese niño serían aptos para incorporar un perro de asistencia PSNA a sus vidas. Contrariamente a lo que se piensa, no todas las familias estás preparadas para recibir un perro y no en todos los casos el perro será capaz de desempeñar sus funciones por lo que si es así no tiene sentido seguir con el proceso. Hay que tener en cuenta que el perro supone asumir responsabilidades y que es necesaria mucha implicación.

Si se considera que tanto la familia como el perro son aptos, empieza el entrenamiento, que se compone de una parte de obediencia social, con una familia de socialización durante un año aproximadamente; y una fase de habilidades concretas de PSNA (perro de asistencia para niños con autismo), que puede alargarse entre seis y quince meses.

Estos perros pasan su primer año de vida en familias socializadoras voluntarias, cuya labor es socializar al perro en un entorno cotidiano. Esta es la primera parte del proceso para poder llevar a cabo su labor futura. Es durante este periodo cuando el equipo de Royal Canin se está involucrando. Posteriormente regresan al centro, donde son educados por entrenadores expertos en las habilidades específicas, así como en comportamiento social.

No todas las familias estás preparadas para recibir un perro y no en todos los casos el perro son capaz de desempeñar sus funciones por eso hay que hacer una evaluación previa. 

¿Qué diferencia un perro de asistencia de un perro de terapia?

Del punto de vista social, el perro de asistencia acompaña a un mismo usuario en todas o casi todas sus actividades diarias y es un perro que tiene acceso público para poder desempeñar sus labores. Un perro de terapia no tiene acceso público. Un perro de asistencia es considerado una ayuda técnica viva para mejorar la autonomía personal de una persona con discapacidad, ayuda directamente al usuario, mientras que un perro de terapia proporciona ayuda técnica al terapeuta con sus pacientes.

Otra diferencia es que el perro de terapia está entrenado para desempeñar sus labores con uno o varios colectivos en diferentes entornos, pero apenas durante el tiempo que dura la sesión. Es un perro que vive con su entrenador. Sin embargo, el perro de asistencia vive con su usuario y su entrenamiento está única y exclusivamente preparado para esa persona. Sus labores son diarias cuando el usuario lo necesita, respetando el bienestar del animal y sus necesidades.

También hay que diferenciarlos de los perros de compañía que tenemos en casa. Los perros de compañía no están entrenados, por lo que muy difícilmente conseguirá ayudar en las labores específicas como lo hace un perro entrenado. Lo que sí puede aportar es otro tipo de beneficios a las personas con autismo dependiendo siempre del vínculo que exista y de cómo sea el perro y su relación con el entorno/familia. A nivel emocional, pueden aportar una serie de beneficios no medibles como cualquier otro animal de compañía.

Los perros de asistencia y de terapia son distintos. Los primeros acompañan y viven con la persona, mientras que los de terapia son un apoyo para los terapeutas y trabajar con distintos pacientes 

¿Qué tener en cuenta antes de solicitar un perro de asistencia?

Tanto desde Royal Canin como desde Fundación Bocalán quieren dejar claro que las familias tienen que tener en cuenta que un perro es un ser vivo que también necesita cuidados, atención, implica gastos y tiene sus propias necesidades que van a recaer sobre los padres, no es simplemente un apoyo para la familia o la persona con autismo, por ello, deben estar muy bien informados y no crearse falsas expectativas, pues el perro es una ayuda más, pero también es necesario un proceso de adaptación e incluir sus rutinas a las de la familia.

Los perros de asistencia pueden ser útiles para multitud de personas, por este motivo, además de apoyar el proyecto para entrenar perros de asistencia para niños con autismo (PSNA), Royal Canin colabora con otras iniciativas, como el programa “4 patas de apoyo COVID-19” que busca dar apoyo terapéutico a pacientes pediátricos con daños neurológicos y necesidades de estimulación neurocognitivas con la ayuda de perros de terapia- de la Fundación Yaracán; y con la Fundación Once del Perro Guía, en la que contribuyen a mejorar la formación de sus profesionales y a aportar nutrición a medida para los perros guía.

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