Nuria Máximo: "El problema del 'boom' de las terapias con animales es que no ha ido en paralelo de una regulación"

  • Nuria Máximo es doctora en Terapia Ocupacional y Coordinadora de la Cátedra Animales y Sociedad de la URJC.
La profesora Nuria Máximo Bocanegra
La profesora Nuria Máximo Bocanegra en su aula de Terapia Ocupacional de la URJC.
J. París

Aunque la terapia asistida con animales existe desde hace décadas, ha sido en los últimos cuando se producido una explosión de este tipo de intervenciones en nuestro país. Y es que, aunque los animales por sí mismos no curan, su presencia en muchos tratamientos puede tener muchos beneficios terapéuticos para personas con distintos problemas o patologías, desde niños con cáncer, con autismo e incluso personas con trastornos alimenticios o enfermedades degenerativas. De estos tratamientos, y de cómo elegir el más adecuado, hablamos con Nuria Máximo, doctora en Terapia Ocupacional y Coordinadora de la Cátedra Animales y Sociedad de la Universidad Rey Juan Carlos.

Aunque las terapias asistidas con animales existen desde hace décadas, es en los últimos años cuando estamos escuchando hablar más de ellas. ¿Hay un auge de este tipo de intervenciones?

Sí, hay un gran auge de este tipo de terapias. Cuando yo empecé a dar clase en el año 2001 a terapeutas ocupacionales y fisios era algo muy anecdótico, que la gente pensaba que solo se hacía en el extranjero, pero en los últimos años la demanda ha crecido mucho, tanto de formación como de las terapias en sí. El problema es que esta explosión no ha ido en paralelo de una regulación, ni la formación ni la terapia en sí ni del sector laboral.

En la Universidad Rey Juan Carlos tenéis hasta una cátedra. ¿Qué estudiáis en ella?

Yo soy doctora en terapia ocupacional y doy clase en la universidad desde 2001. Hace unos años vimos la necesidad de crear un centro de investigación y creamos la Cátedra de Investigación Animales y Sociedad en 2016. En ella analizamos cómo nos relacionamos con los animales, cómo mejorar esa vinculación y cómo hacerlo de un modo ético, respetuoso y beneficioso para ambas partes. Una de las líneas en las que más trabajamos es en las intervenciones asistidas con animales. Este es un término paraguas que recoge la terapia asistida con animales, la educación asistida con animales y las actividades asistidas con animales. Aunque a veces se confundan, son cosas distintas, pues en cada caso el perro tendrá un entrenamiento concreto y el equipo que lo acompaña también será distinto. Así, en una terapia la persona que acompaña al perro será un sanitario (psicólogo, fisioterapeuta, enfermero…), en la educación será una persona de la corriente pedagogía. En las actividades con animales, en cambio, no hay un objetivo terapéutico, sino solo motivación, pasar un buen rato…

Hay muchos estudios sobre la eficacia de estas terapias en muchos ámbitos, desde ancianos, hasta niños con cáncer, personas con autismo, parálisis cerebral, TCA… ¿Hay algunos en los que su eficacia esté especialmente probada?

Cada vez hay más áreas en las que hay más evidencia científica, por ejemplo, una de las que más evidencia tiene son los beneficios de las terapias con caballos en personas con problemas de equilibrio, de control motor, como personas con esclerosos múltiple parálisis cerebral. También otros como la asistencia con perros en personas mayores que están en residencias para facilitar sus relaciones sociales, las terapias con niños ingresados por cáncer para calmar su ansiedad, dolor y miedo… Cada vez hay más evidencias en más áreas de cómo el vínculo que creamos con los animales despierta lo mejor que hay en nosotros.

“En enfermedades como el cáncer, los animales no curan, curan los tratamientos médicos. Pero ellos pueden ser dar un soporte emocional tan brutal, que la personas se sienta con más fuerzas, más acompañada…”

¿Y algún campo en el que creíais que podría ser beneficioso y no ha sido así?

Se ha visto, por ejemplo, que no hay evidencia en algunas terapias con delfines, pero hay que dejar claro que los animales tampoco hacen magia, y que su mera presencia no es como hacer terapia. Los animales tienen que tener un entrenamiento, ser los adecuados, tener muy claros los objetivos, estar acompañados de los profesionales adecuados, tiene que estar bien cuidado y sentirse bien, etc. En patologías como el cáncer o las enfermedades degenerativas, los animales no curan, curan los tratamientos médicos. Ellos son un apoyo, que puede ser muy importante y dar un soporte emocional tan brutal que la personas se sienta con más fuerzas, más acompañada… pero no pensemos que tienen una varita mágica, no podemos vender motos a la gente.

A grandes rasgos, ¿en qué consisten estas terapias?

Tanto en la terapia asistida con animales como en la educación tiene que haber tres figuras. El animal, que tiene que estar entrenado, seleccionado y cuidado acorde a la población con la que va a trabajar; un guía, es que es el que tiene la vinculación especial con ese animal, el que lo entrena; y, por otro lado, el experto, que es el que conoce al paciente y el que diseña los objetivos y las sesiones con el guía. Este experto es el que está pendiente del paciente, el que le da las instrucciones, y el guía es el que está pendiente del perro para que esté tranquilo y cumpla las instrucciones que tiene que seguir durante las sesiones. Si no están presentes estas tres figuras, hay alguien que pierde, y casi siempre es el animal. Porque el animal también tiene que disfrutar de las terapias, tener su espacio, desconectar si lo necesita…

Se trabaja especialmente con perros, caballos… ¿Se pueden utilizar otro tipo de animales?

Lo más importante es que utilicemos animales a los que no les suponga una ruptura con su comportamiento natural. Partiendo de ese punto, cualquier animal podría estar, pero lo cierto es que la conexión que históricamente tenemos los humanos con un mamífero como es un perro o un gato, es difícil que la tengamos con un arácnido, por ejemplo. El resto de animales, en muchos casos, por ejemplo, supondría tener a un animal en cautividad y a mí, particularmente, no me gusta. Es cierto que el mero hecho de cuidar y encargarte de un animal, empodera, por eso sí se han utilizado, por ejemplo, peces, pero en la cátedra pensamos que, si ese mismo beneficio se puede obtener sin maltratar a un animal, como es tenerlo encerrado, mucho mejor. El animal, como he dicho antes, tiene que disfrutar.

“Un animal que no esté bien, no nos va a ayudar. El beneficio tiene que ser para ambos”

¿Hay terapias en las que sean más beneficiosos unos animales u otros?

Más que de distintos animales o distintas razas, nosotros hablamos de individuos. En realidad, los animales son individuos con un temperamento o un tamaño concreto que puede ser útil para lo que queremos trabajar. De hecho, nosotros hemos trabajado con adolescentes que han sufrido o que están dentro del círculo de la violencia y hemos trabajado con perros sin raza, de protectora o incluso con un PPP (perro potencialmente peligroso) porque son con los que estos chicos se vinculan mejor, y necesitamos ese vínculo para sacar lo mejor de ellos.

Las terapias, ¿son para siempre o temporales? Porque hay trastornos o patologías como el TEA o la parálisis cerebral que no se curan…

Sí, eso es. Hay procesos en los que la persona con una intervención puntual durante unos meses consigue sus objetivos, como el programa de adolescentes con medidas judiciales o mujeres con riesgo de exclusión social… Y otros casos, como el caso de enfermedades crónicas, degenerativas, personas con TEA, síndrome de Down… que no se curan. A estas personas les viene bien continuar con estas intervenciones, ya sea manera continuada o en determinados periodos de su vida, de manera regular…

Para las personas o sus familiares que estén interesados en este tipo de terapias, ¿qué le recomendarías?

¡Que no se dejen cautivar por las páginas web! Sobre todo, que se fijen que las intervenciones están todas las figuras de las que te he hablado antes. Si la persona en cuestión necesita mejorar a nivel motor, que se asegure de que hay un fisio en la sesión, un terapeuta ocupacional, un psicólogo… lo que necesite. El monitor que implante la terapia junto con el animal no puede, por ejemplo, ser el monitor de equitación. Y muy importante, que pregunte cómo viven los animales que no estén encerrados, que estén bien… Primero, por una cuestión de ética y de bienestar animal, y por otra, porque un animal que no esté bien, no nos va a ayudar. El beneficio tiene que ser para ambos.

En este tipo de terapias, ¿hay mucho intrusismo?

Sí. En el tema de los perros no tanto, la inmensa mayoría de gente trabaja fenomenal, pero en el tema de los caballos sí hay mucho inconsciente que no lo hace bien, gente que tiene una hípica, que vive de las clases de equitación y quiere rentabilizar más su negocio ofreciendo este tipo de terapias. Y como la ley no obliga a que contrates expertos, como fisios, psicólogos, etc. se ofrecen este tipo de terapias sin los conocimientos necesarios. Debería estar regulado para que esto no ocurriera. Esto es distinto, por ejemplo, en las actividades con animales, donde no hay un objetivo terapéutico y no es necesario un experto.

¿Es mejor adiestrar un perro y llevártelo a casa o sesiones pautadas con especialistas?

Son cosas muy distintas, una cosa es la terapia, que es de lo que hemos hablado, y otra tener un perro de servicio para una persona que tenga una discapacidad, porque si tú necesitas un psicólogo, no adoptas uno y te lo llevas a casa, ¿verdad? Los perros que viven en casa son perros de asistencia y están entrenados para ello. En el caso de los niños con autismo, por ejemplo, se entrenan para que ayuden al niño en actividades del día y con unos objetivos en concreto, como que no tienda a escaparse o para ayudarle a dormir. Además, hay gente que piensa que con meter un perro en casa ya ayuda, y no es así… El perro, por sí solo, no va a ayudar. Si hacemos esto, será el perro de la familia, con todas las responsabilidades que conlleva, no será un perro de terapia, y puede que la persona para la que he hemos adoptado este animal vincule con él o no. El perro no lleva de serie esos aprendizajes y no se lo podemos exigir ni poder tantas expectativas en él. Incluso una vez entrenado, puede que tenga capacidad o no…

Para terminar, ¿por qué nos ayudan tanto los animales, porque son tan ‘curativos’?

Los humanos, como animales que somos, tenemos capacidad para conectarnos con otros seres vivos, y eso permanece en nuestro cerebro de manera que, para la inmensa mayoría, cuando vemos un animal, nos produce placer, nos gusta… conectamos con ellos. Y es esa vinculación la que saca de nosotros todo nuestro potencial. Hay pacientes a los que les cuesta hacer muchas cosas, pero si tienen que hacerlo por el perro, lo hacen…

Un perro de terapia se deja acariciar durante una sesión organizada por la Cátedra Animales y Sociedad y Perruneando
Un perro de terapia se deja acariciar durante una sesión organizada por la Cátedra Animales y Sociedad y Perruneando
Cátedra Animales y Sociedad de la URJC
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