El pacto de PSOE y Podemos con Bildu enfrenta a varios ministros con Sánchez

  • La vicepresidenta obligó el miércoles por la noche a deshacer el pacto entre Sánchez y Bildu y este jueves ha fijado la posición del Gobierno.
  • Sánchez estaba al tanto del acuerdo negoció y firmó Lastra con la formación abertzale.
  • "Los contribuyentes nos pagan por solucionar los problemas, no por generarlos", ha advertido Calviño.
  • El  PSOE rectificó y ayer aseguró que nunca tuvo intención de derogar totalmente la reforma laboral.
  • García Page manifiesta con su "dolor"y "perplejidad" el malestar de otros barones socialistas.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (1d), las vicepresidentas Carmen Calvo (2d) y Nadia Calviño (2i), la portavoz del Gobierno, Maria Jesús Montero (3i), el ministro de Sanidad, Salvador Illa (1i) y la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; las vicepresidentas Carmen Calvo y Nadia Calviño; la portavoz del Gobierno, Maria Jesús Montero; el ministro de Sanidad, Salvador Illa; y la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, en una imagen de archivo.
MONCLOA
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; las vicepresidentas Carmen Calvo y Nadia Calviño; la portavoz del Gobierno, Maria Jesús Montero; el ministro de Sanidad, Salvador Illa; y la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, en una imagen de archivo.

La vicepresidenta tercera y ministra de Asuntos Económicos terminó este jueves el trabajo que empezó el miércoles por la noche. Nadia Calviño aprovechó su participación en un foro del Cecle d’Economía sobre las consecuencias de la pandemia para dejar claro que el Gobierno no va a ponerse ahora a derogar la reforma laboral. Cuando toque hacerlo, dijo, lo hará negociando con patronal y sindicatos. "Sería absurdo y contraproducente abrir un debate de esta naturaleza y generar la más mínima inseguridad jurídica en este momento", indicó, tras enumerar la frágil situación en que quedará la economía española por el coronavirus, con una caída prevista del PIB de más del 9% prevista para 2020 o tres millones de trabajadores acogidos a un ERTE. 

La ministra reconoció que "las empresas tienen que jugar un papel clave en la recuperación" y para ello "cuentan con el apoyo de este Gobierno". Para más adelante, "cualquier modificación se hará con el acuerdo de los agentes sociales".

Calviño intentó zanjar así la inusitada polémica que generó el propio presidente del Gobierno la víspera, debido al pacto del PSOE con Bildu y que entre el miércoles y este jueves provocó que varias ministras llamaran la atención al presidente sobre lo firmado. A cambio de la abstención de sus cinco diputados a la prórroga del estado de alarma, la portavoz socialista, Adriana Lastra, puso su firma en un documento con el compromiso de derogar "de manera íntegra" la reforma laboral del PP. Aunque este jueves Moncloa intentó echar balones fuera y apuntar al "PSOE" como responsable, Sánchez estaba a tanto de un pacto con Bildu que se buscó y se cerró a espaldas a sindicatos y patronal, a ministros de Gobierno y al PNV y Cs, cuyo voto afirmativo fue clave para aprobar la prórroga.

Tras la votación del miércoles se hizo público el acuerdo con Bilu y es cuando también lo conoció Calviño, que trasladó al presidente que no era posible hacer una derogación total de la reforma laboral, menos aún en las actuales circunstancias. Fuentes del Gobierno apuntan que la vicepresidenta tercera no fue la única en lanzar la alarma. Hubo otras ministras del Gobierno que también pidieron dar marcha atrás al pacto con Bildu.

Calviño logró frenar el acuerdo, que se tradujo en el mensaje que difundió el PSOE a medianoche. En una "nota aclaratoria", decía que donde ponía "derogar de manera íntegra" se trataba en realidad de eliminar los elementos más lesivos

A esta versión se ciñeron este jueves los pocos dirigentes socialistas que se han animado a manifestar el argumentario elaborado por el PSOE. "Nunca se habló de eliminar de un plumazo la totalidad de la reforma laboral", aseguró Lastra, que por momentos ha sido visualizada como chivo expiatorio del fiasco. 

Fuentes del PSOE añadieron incluso que el pacto con Bildu no se habría cerrado de no haber estado en riesgo la votación. Lo que ocurre es que cuando se hubieron amarrado los apoyos necesarios se decidió "manterlo".

Solucionar problemas, no crearlos

Lo pactado con Bildu quedó en papel mojado en apenas cuatro horas tras la intervenció de Calviño. A ella ha recurrido también este jueves el Gobierno para calmar las aguas, con un mensaje público que no ha ocultado el insólito desbarajuste por el pacto con Bildu. "Los contribuyentes nos pagan por solucionar los problemas, no por generarlos", dijo la vicepresidenta, elegida por Sánchez para mantener la rectitud económica en un Gobierno de coalición con Unidas Podemos.

En todo caso, el mal ya estaba hecho y la economía se arriesga ahora a una cascada de despidos ante el temor de las empresas a cambios que encarezcan el despido. La CEOE ha puesto en cuarentena el único diálogo fluido que hasta ahora tenía Sánchez, con los agentes sociales. PNV y Cs podrían dificultar otra prórroga de la qe que ayer en el PSOE ya daba por descartada.

Críticas internas

Dentro del PSOE, este jueves arreciaron las críticas de los barones, ante un acuerdo con Bildu justo después de los ataques proetarras en el domicilio de la líder del PSE, Idoia Mendia. 

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, manifestó su "dolor" y "perplejidad" por lo ocurrido. Pero otros barones critican en privado y un dirigente socialista próximo a Sánchez daba ya por seguro que la cosa no terminará aquí. 

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