El PSOE dice que firmó el acuerdo con Bildu por temor a no tener votos suficientes para la prórroga de la alarma

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i, abajo); el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias (2i, abajo); la portavoz socialista, Adriana Lastra (i, arriba) y el diputado del PSOE Rafael Simancas guardan un minuto de silencio por las víctimas del coronavirus, antes del inicio del pleno del Congreso.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la portavoz socialista, Adriana Lastra, ayer en el Congreso.
Mariscal / EFE

Entre la perplejidad y la confusión que provocaba este miércoles el acuerdo entre el PSOE y Bildu para derogar "de manera íntegra" la reforma laboral, modificado pocas horas después por Ferraz, empiezan a bosquejarse los motivos. Fuentes socialistas aseguran que el pacto con la formación abertzale se debió únicamente al temor del grupo parlamentario del PSOE a no contar con votos suficientes para sacar adelante la quinta prórroga del estado de alarma. Según estas fuentes, el pacto con Bildu se forjó por la mañana, antes de tener totalmente amarrada la mayoría suficiente para ganar la votación. Si se hubiera tenido antes esta certeza, un dirigente del PSOE afirma estar "seguro" de que no se habría firmado el pacto de marras. 

El acuerdo con Bildu, por tanto, vino "forzado" por el riesgo de no contar con votos suficientes y la necesidad de asegurar las 5 abstenciones de este partido. Lo que ocurrió después, continúan estas fuentes, es que a lo largo de la mañana quedó confirmado que Pedro Sánchez contaría también con el 'sí' del PNV -además del de Ciudadanos, que se había cerrado un día antes- y el PSOE "mantuvo" su pacto con Bildu.

El documento que firmaron los portavoces de PSOE y Bildu y también de Unidas Podemos, Adriana Lastra, Mertxe Aizpurúa y Pablo Echenique, tuvo apenas tres horas de vida, hasta que casi a medianoche Ferraz difundió un comunicado en el que se desdecía de la derogación "íntegra" de la legislación laboral y sustituía lo acordado por la consabida reforma para eliminar los aspectos más lesivos.

En este tiempo fue clave el papel de la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, que trasladó que esa derogación no era posible y menos en las actuales circunstancias. Las fuentes del PSOE también lo afirman porque no se puede "eliminar una ley de un plumazo". Es, dicen, una "aberración jurídica".

Sánchez, al tanto

No obstante, el Gobierno se ha cuidado este jueves de asegurar que el acuerdo se fraguó en el "marco parlamentario", dando a entender así que Pedro Sánchez no tuvo nada que ver. En el PSOE se desmiente tal cosa. El presidente estaba "al tanto" de la "filosofía" del pacto. Otra cosa, dicen, es que no conociera su "literalidad", todos sus detalles.

El texto del acuerdo con Bildu es corto. Menos de un folio por una cara en el que el detalle clave es una expresión, "de manera íntegra", que al menos durante unas horas dio una importancia esencial a lo firmado. El Gobierno pasaba de comprometerse derogar en parte la reforma laboral a asegurar que la eliminaría en su totalidad. 

Nadie le atribuye a Sánchez estar al tanto de esta cuestión tan concreta, lo que dirige las miradas hacia la portavoz socialista en el Congreso, Adriana Lastra, que fue la que estampó su firma después de haber negociado con Bildu, buscando el resto de apoyos y preparado sus intervenciones de este miércoles en el Pleno.

En esta "vorágine" y este "estrés" es en el que las fuentes enmarcan lo que, como José Luis Ábalos, aseguran que es un malentendido con los términos. Aseguran que por derogación íntegra debía entenderse derogación parcial, tal y como a media noche "aclaró" el PSOE.

Críticas internas 

En todo caso, el acuerdo con Bildu amenaza con hacer saltar de nuevo las costuras dentro del PSOE. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, se ha dicho este jueves "dolido" y "perplejo" por este pacto con los abertzales. 

El presidente castellanomanchego ha difundido en redes sociales un mensaje expreso de ánimo a la presidenta del PSE, Idoia Mendia, cuya vivienda apareció hace unos días con pintadas y panfletos que la llamaban "asesina" por la huelga de hambre y sed del preso etarra Patxi Ruiz.

Al mismo tiempo que el Congreso debatía y votaba la quinta prórroga y PSOE y Bildu sellaban su acuerdo, Bildu se desmarcó en el ayuntamiento de Bilbao de una declaración para condenar los ataques en la vivienda de Mendia y su marido, el concejal bilbaino, Alfonso Gil.

Fuentes del PSE no han querido confirmar si Mendia ha trasladado a Ferraz o al presidente del Gobierno su malestar por la coincidencia entre estos hechos y el acuerdo con Bildu en el Congreso. Se remiten a sus declaraciones de este jueves, en las que la candidata socialista a la Lehendakaritza ha degradado el pacto con la abertzale al señalar que "no es una conquista" de Bildu porque ya estaba en el acuerdo de coalición entre PSOE y Unidas Podemos.

En todo caso, fuentes del PSOE temen marejada interna. "Algo habrá", apuntan.  duda está, añaden, es si algún dirigente del partido va a esta dispuesto a ser visto como responsable de "poner las cosas aún más difíciles" al presidente del Gobierno.

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