Miguel Ángel Vázquez: "Dejar un caso de coronavirus dentro de una residencia es condenar a padecer y morir a los demás"

Miguel Ángel Vázquez, presidente dela Sociedad Gallega de Gerontología y Geriatría.
Miguel Ángel Vázquez, presidente dela Sociedad Gallega de Gerontología y Geriatría.
SOCIEDAD GALLEGA DE GERONTOLOGÍA Y GERIATRÍA.

En el contexto de una crisis sanitaria sin precedentes a causa de la pandemia de Covid-19, se han conocido en numerosas residencias de mayores brotes de coronavirus que han causado ya al menos 75 muertes en total. Si bien está documentado que el coronavirus afecta de manera especialmente grave a las personas de más edad, varios profesionales de los sectores involucrados han denunciado que a esta circunstancia se están sumando distintos errores de actuación, algunos de ellos derivados del propio protocolo ante los casos positivos en estos centros.

El geriatra Miguel Ángel Vázquez, presidente de la Sociedad Gallega de Gerontología y Geriatría y socio director de Caligers, es una de estas voces. En la opinión de este experto, la forma en la que se está tratando el virus en este entorno pone en serio peligro las vidas de las personas que residen en estos centros. Sin embargo, ha querido aclarar a 20minutos, no se trata de una "crítica al sistema", sino de una "propuesta constructiva": aún se está a tiempo de actuar de otra manera.

Estamos viendo casos muy trágicos en algunas residencias de mayores. ¿Porqué crecen de manera tan dramática los contagios en estos centros?

Por una parte, es cierto que estas personas son más vulnerables por varias razones, como que en términos generales tienen sistemas inmunológicos más debilitados. Pero el principal problema son los casos positivos que no se derivan fuera de la residencia. Dejarlos ahí es un disparate, es el paradigma de lo que no hay que hacer.

Además, los mayores tienen mayor mortalidad por el Covid-19...

Sí. Se trata de una enfermedad muy infectiva y que puede ser mortal; por encima de los 80 años, si atendemos a los estudios chinos, la mortalidad ronda el 11 o el 12%. E incluso cuando no es mortal, a estas personas puede causarles daños permanentes: pulmonares, cognitivos por falta de oxígeno...

¿Y están preparadas para hacer frente a casos así?

Las residencias son instituciones pensadas para la convivencia, en las que comen juntos, hacen actividades juntos, incluso tienen baños comunes, y en las que muchas personas tienen trastornos neurológicos y cognitivos, trastornos de conducta que hacen imposible aislarlos en el centro. Por ello, el planteamiento de dejarlos ahí es un disparate.

¿El protocolo ahora mismo es el aislamiento en el centro?

Si, y por eso digo, no se puede aislar a estas personas en este contexto. La residencia está para personas que necesitan asistencia, que necesitan que las levanten, las limpien, las alimenten. Eso no se puede hacer dejando un metro de distancia. Además, son centros en los que, si hay una enfermera, puede estar atendiendo a 50 pacientes y además ayudándoles a todas esas cosas para las que lo necesitan; centros que no tienen recursos a veces ni para poner un suero a una persona que con dificultad para tragar y que sufre deshidratación por la fiebre. Dejar los casos en las residencias supone un descuido absoluto del sector residencial español. Condena a los demás residentes a morirse.

¿Y cómo puede atajarse este problema?

Primero, hay que agilizar el diagnóstico. Segundo, hay que derivar los casos positivos y los sospechosos. Tercero, establecer un mando único que dote de soporte al sector. Cuarto, hay que dotar a las residencias del equipamiento sanitario adecuado. Y quinto, facilitar que los familiares puedan llevarse a los residentes a casa, donde van a estar más seguros.

¿Deberían ser derivados en todo caso a un hospital? ¿No contribuiría a colapsar el sistema sanitario?

No si no hay una causa que lo justifique. En vez de eso, hacen falta cuidados intermedios, entre la residencia y el hospital, porque el hospital es un entorno tremendamente agresivo para estas personas, del que vuelven con úlceras, gérmenes... y no es complicado que las Comunidades Autónomas, especialmente las que no se encuentran en la situación de Madrid o Vitoria y que no están colapsadas, habiliten espacios, como residencias pendientes de autorizar, residencias de estudiantes y tiempo libre que ahora están vacías, hoteles... Para que provean estos cuidados intermedios y derivar a estos pacientes. Lo que está ocurriendo es una tragedia, les condenamos a padecer y morir. No es legítimo. Son situaciones de riesgo vital.

Por parte de los centros, ¿Se están cometiendo errores?

Puede ser, pero nadie está preparado para estas situaciones. Y es muy difícil que un director tenga capacidad de respuesta. Si te dicen que aísles un caso positivo en la residencia, de un paciente con trastornos cognitivos, dices: "Vale, y ¿Qué hago? ¿Le cierro la puerta, le ato a la cama, le sedo?".

¿Porqué se ha establecido este protocolo?

El problema es una cuestión de prioridades; La vejez nunca es prioritaria. Y nadie podía haber imaginado esto. Pero cualquier persona, sea de la edad que sea, tiene derecho a ser atendida. Siempre digo que nadie es tan mayor que no pueda vivir un año más. Por ello, mi propuesta para los directores que se encuentren con esta situación es que lo denuncien a la Fiscalía, que llamen a la policía para que saque de ahí a esta persona cuya permanencia pone en serio peligro a los demás.

Además de este peligro, ¿La pandemia puede afectar emocional o socialmente a los residentes? 

Bueno, yo creo que es lo menos preocupante. Como digo, hay dos tipos de residentes: por una parte, algunos que tienen deterioro cognitivo, 'demencias' hablando coloquialmente. Personas que en muchos casos tienen problemas serios de memoria y no recuerdan si les visitaron ayer. Por otra, quienes están en pleno uso de sus facultades, que entienden la situación y entienden porqué no pueden ver a sus familiares. Las personas mayores son muy adaptativas, más incluso que los jóvenes.

¿Y que ocurre con quienes viven solos?

Precisamente, me preocupan más los mayores que viven solos, que tienen más dificultades y menos apoyos, o el hecho de que las restricciones están limitando la atención a las enfermedades comunes. 

¿Están tomando los centros alguna medida para hacer más llevadero el confinamiento?

Me consta que sí, que la mayoría están implementando por ejemplo medios telemáticos para que los residentes puedan comunicarse con los familiares. Y no sólo eso, sino que el personal está realizando un esfuerzo increíble. En un contexto en el que está siendo difícil cubrir las bajas del personal, algunos de ellos en cuarentena, hay personas que están doblando sus turnos, trabajando durante horas sin apenas descanso. Están realizando un trabajo admirable. Pero a pesar de ese trabajo, quiero insistir en que las residencias siguen sin ser un lugar para aislar casos positivos. Es vital que se actúe y se saque los casos del virus de las residencias. No podemos dejar que estas personas mueran así.

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