El Gobierno retrasa las medidas para afrontar los efectos del coronavirus

Pedro Sánchez visitó esta semana el centro de seguimiento del coronavirus.
Pedro Sánchez visitó esta semana el centro de seguimiento del coronavirus.
EFE

Los casos de coronavirus se multiplican exponencialmente por todo el mundo. También por España, donde la semana empezó con 80 personas contagiadas y cerrará con cerca de 400, con cuatro personas fallecidas. Pese a esta situación, el Gobierno aún no ha tomado medidas económicas, de ayudas a empresas, ni se ha coordinado todavía con sindicatos y empresarios una estrategia laboral en caso de contagio. El día en que el coronavirus entró oficialmente en España con un contagio conocido, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presidió la comisión interministerial a la que los ministros apelan para justificar por qué no se toman medidas. Sin embargo, ni el presidente ni sus ministros han vuelto a aparecer por un órgano que continúa con reuniones técnicas.

El Ejecutivo mantiene que sigue un "comportamiento prudente, dentro de la lógica preocupación". De momento, alterna "llamadas a la calma" con una rutina de reuniones a distancia, entre distintos ministerios, con las comunidades autónomas y también a nivel de la UE. Sobre la situación europea, fuentes del Gobierno sostienen que si aún no se han tomado medidas como ha hecho Italia es porque la situación en España "no puede compararse" con el país transalpino, que se ha convertido en uno de los focos internacionales de coronavirus.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió este jueves que la enfermedad “no es ninguna broma” y que los países tienen que reaccionar y poner en marcha medidas, que en algunos casos han estado preparando durante años. En este escenario, el Gobierno español sigue observando la situación, evaluando su desarrollo y preparando medidas que, sin embargo, de momento no se han tomado. El Ministerio de Sanidad insiste en que, a pesar de los casos y los focos de infección, todavía estamos en “fase de contención”, con contagios controlados y cuyas causas se conocen en el 90% de los casos. De momento, dice, nada recomienda pasar a otra fase.

Tras un nuevo desencuentro con su socio de Gobierno, en este caso el Ministerio de Trabajo, el presidente, Pedro Sánchez, confirmó esta semana al Ministerio de Sanidad como la única autoridad competente para determinar cómo proceder ante el avance de la enfermedad. Son sus instrucciones las que espera todo el Ejecutivo, lo que no se traduce en tener una estrategia coordinada. La única concertación que se percibe entre los ministros es la de enviar el mensaje de que de momento el Gobierno observa la situación y se prepara para tomar medidas si fuera necesario.

El órgano al que los ministros aluden como el lugar en el que se tomarán las decisiones cuando Sanidad lo recomiende es la comisión interministerial de coordinación del coronavirus que Sánchez presidió el día de su constitución, el 25 de febrero, el día que se detectó el primer caso en España. Si embargo, desde ese día, no han vuelto a participar en ella ni el presidente ni sus ministros en las otras tres citas que se han celebrado. Por el contrario, Sánchez optó esta semana por una visita decidida a última hora el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias,donde se fotografió y se grabó recibiendo explicaciones de primera mano de quien personifica la mejor cara de la gestión del coronavirus, el el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón.

De las comunidades al Ministerio

Fuera del Gobierno cunde la idea de que se actúa en función de datos que llegan “gota a gota” a Sanidad. Es así, porque hasta el momento son las comunidades autónomas las encargadas de comunicar a Sanidad nuevos casos, cuando tienen conocimiento de ellos. Tampoco es el departamento de Salvador Illa quien conoce de primera mano los fallecidos por el coronavirus. En este caso, también son las consejerías las que facilitan la información, en tiempo y forma que no depende del Ministerio. En su rueda de prensa diaria de este viernes, Simón prometió ofrecer más información sobre los focos de contagio en residencias madrileñas de ancianos de esta manera: “Si nos las trasmiten a nosotros, se las comentaremos”.

De hecho, ni siquiera existe un número de teléfono común al que llamar desde cualquier parte de España. Cada comunidad ha habilitado el suyo propio para recibir alertas. El Ministerio tiene un papel de coordinar a las comunidades autónomas, con las que está en contacto permanente. Cada una de ellas tiene sus propios centros de vigilancia, que, a su vez, participan en un sistema de alertas a nivel nacional.

El PP ve descoordinación

El paso de los días sin que se tomen medidas concretas pone en riesgo también la ‘tregua’ puntual que ha declarado el coronavirus en la batalla política en España. Hasta ahora, la oposición ha evitado criticar al Gobierno por nada relacionado con la gestión de la enfermedad y la información fluye entre el Ministerio y otras administraciones, donde sin embargo empieza a acabarse la paciencia. Este viernes, el alcalde de Madrid, el popular José Luis Martínez-Almeida, acusó al Gobierno de “descoordinación” en alusión al desencuentro entre Trabajo y Moncloa a cuenta de la guía en la que el Ministerio señalaba que ante un “riesgo grave” de contagio los trabajadores podrían abandonar su puesto de trabajo. Un día después, la Secretaría de Estado de Comunicación recalcó que las recomendaciones válidas son las de Sanidad, lo que llevó al alcalde madrileño a decir que “no podemos actuar en solitario de manera irresponsable, como se ha hecho creo entre el Ministerio de Trabajo y de Sanidad”.

Aún así, Almeida recomendó seguir haciendo “vida normal”, en línea con la intención del Gobierno compartida por los gobierno autonómicos, de no de crear “alarma” entre la población. Esto le ha llevado a distanciarse de la estrategia que siguen otros países cercanos. 

Francia ha prohibido concentraciones de más de 5.000 personas en espacios cerrados, mientras que en España, hasta nueva orden, no se han cancelado actos tan multitudinarios como las manifestaciones del 8-M previstas para este domingo o las Fallas de Valencia. Sobre los actos del Día de la Mujer, la indicación de Sanidad es simplemente que las personas que crean que pueden estar infectadas se abstengan de acudir.

Por otra parte, el país europeo más afectado por el coronavirus, Italia, ya ha procedido a suspender las clases en colegios y universidades, una medida que de momento no se ha planteado en España, donde Sanidad sigue sin hacer recomendaciones sobre qué deberían hacer los estudiantes de Erasmus en Italia, aunque cientos de ellos ya han empezado a regresar. Aquí, las autoridades sanitarias consideran que cerrar un colegio no serviría para contener el avance de la enfermedad. Hasta el Parlamento Europeo, tras decir una cosa y la contraria en cuestión de días y horas, se ha rendido a los riesgos de contagio y ha suspendido el traslado mensual de su Pleno a Estrasburgo, que la semana que viene se celebrará en Bruselas. Aquí, el Ayuntamiento de Sevilla se niega de momento a suspender la Semana Santa o la Feria de Abril.

La economía se resiente y las ayudas se hacen esperar

Por encima de la relación entre ministerios y comunidades, dentro del mismo Gobierno o decisiones de la vida cotidiana como cerrar un colegio o restringir una manifestación, sobre la crisis del coronavirus se cierne otra crisis, de tipo económico. El Gobierno también aquí continúa contemplando la situación. La OCDE rebajó a principio semana la previsión de crecimiento mundial del 2,9 al 2,4% este año por el coronavirus y la caída de PIB también en la zona euro, de tres décimas. En España, el Gobierno espera un “impacto poco significativo”, aunque admite que no las tiene todas consigo porque no sabe cómo evolucionará la enfermedad y pide “cautela”. La Bolsa no parece verlo así. El jueves cayó un 2,55% y este viernes se desplomó con una caída mayor al 3% en línea con otros países europeos.

En este escenario, sin embargo, el Gobierno sigue esperando. La vicepresidenta tercera y ministra de Economía, Nadia Calviño, participó este martes en una reunión extraordinaria del Ecofín -a distancia, por viodeconferencia- en la que se recordó a los Estados miembros que pueden acogerse a la posibilidad que dan las reglas de disciplina presupuestaria para desviarse del déficit si la gestión de la crisis requiere hacer más gasto. No es una opción que de momento esté estudiando el Gobierno, cuando Italia ya ha aprobado una partida de 7.500 millones de euros.

Esta cantidad se destinará a dar ayudas a empresas y familias afectadas por el coronavirus, una opción que en España el Gobierno contempla pero no se decide todavía a poner en práctica. Una vez más, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, las descartó de momento porque “todavía no podemos hablar de que se note en el funcionamiento habitual de la economía”.

Se acerca la Semana Santa y el sector del Turismo empieza a resentirse. En Madrid, la comunidad más afectada, se ha registrado una media de 24% cancelaciones hoteleras desde que el coronavirus llegó a España, debido principalmente a la cancelación de todo tipo de ferias y congresos, entre los que ya parece lejana la anulación del World Mobile Congress, la primera víctima económica en España por coronavirus.

Pero tampoco esta circunstancia hace reaccionar al Gobierno. La ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, aún señalaba este jueves que “estamos recavando información, hay que ser rigurosos, hace falta información para poder tomar decisiones”. Como mucho, Maroto precisó que, como Trabajo, su Ministerio también está elaborando “pautas de actuación”, como han reclamado el sector.

Sindicatos y empresarios están más inquietos y esperan ser recibidos por el Gobierno para trazar una estrategia. Curiosamente, ambos estuvieron de acuerdo esta semana en criticar la guía elaborada por Trabajo. Los representantes de los trabajadores la consideraron insuficiente y los empresarios, alarmista porque excedía las recomendaciones de Sanidad. Ambos coinciden en querer verse con representantes del Gobierno para hablar del coronavirus.

Junto a ellos, una de las principales organizaciones de autónomos, UATAE, pidió esta semana al ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, algún tipo de prestación para trabajadores por cuenta propia que deban ponerse en cuarentena. La respuesta fue la del todo el Gobierno, que se sigue “muy de cerca la evolución” del virus y se están elaborando “indicadores” de la situación para poder actuar cuando sea necesario.

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