Un año sin Julen y el problema de los pozos ilegales sigue sin solución: "Hay muchos por los que alguien puede caer"

Imagen del pozo en el que cayó Julen en Totalán.
Imagen del pozo en el que cayó Julen en Totalán.
AGENCIA ATLAS
Imagen del pozo en el que cayó Julen en Totalán.
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Un día como hoy, hace exactamente un año, un hecho insólito sacudió de arriba a abajo la tranquilidad de Totalán, un pueblecito malagueño que hasta entonces pasaba desapercibido. La noticia no tardó en hacerse eco más allá de las fronteras españolas: un niño de dos años había quedado atrapado en el fondo de un pozo de más de 70 metros de profundidad y 25 centímetros de diámetro. Él era Julen Roselló o el niño de todos, como se le recuerda desde entonces.

Para llegar a él hicieron falta 13 días de trabajo sin interrupción. Mineros, ingenieros de caminos, máquinas perforadoras, retroexcavadoras… Un dispositivo abrumador aunó sus esfuerzos para sacar a Julen de allí. A la 1.25 horas de la madrugada del 26 de enero uno de los mineros que se desplazó desde Asturias para colaborar en el rescate sacó su cadáver del pozo.

Después comenzó la vorágine judicial. David Serrano, el dueño de la finca donde murió el niño, fue imputado por homicidio imprudente grave. Él era el propietario de la parcela de Totalán donde ocurrió el accidente, y él fue quien encargó a un pocero la prospección, que resultó ser ilegal.

Julen, en el pensamiento de los totalanenses

Durante los días del rescate, los 700 habitantes de Totalán vieron cómo sus calles se llenaron de curiosos, periodistas, voluntarios y efectivos del operativo. Cuando todo terminó y la vida del pueblo volvió a la normalidad, uno de los vecinos comparaba la sensación que tenía con la que se siente cuando termina una fiesta, triste en este caso: “Todo el mundo se va, la música se apaga y quedan los vasos tirados por el suelo y todo hecho un desastre”.

"Fue una experiencia muy dolorosa porque se convirtió en nuestro niño"

Los meses posteriores al suceso, Julen solía aparecer en las conversaciones de los lugareños. Pero con el tiempo, hubo una especie de pacto tácito entre los totalanenses para que el tema quedase reservado a la intimidad. “Fue una experiencia muy dolorosa porque se convirtió en nuestro niño”, explica uno de ellos, que asegura que ya “no se habla del tema en el pueblo”.

Estos días, sin embargo, más de uno no ha podido evitar recordar en voz alta que se cumple un año desde que pasó. “Cuando he ido a hacer unos recados, en la tienda se estaba comentando que ya hace un año desde que ocurrió lo de Julen”, cuenta una vecina a este periódico. También han reaparecido las cámaras, micrófonos, libretas y grabadoras de los medios de comunicación.

“Ya llevan varios días por aquí dando vueltas”, cuenta Carmen, la presidenta de la Asociación de Mujeres de Totalán. Carmen aún tiene muy presentes aquellos días del rescate, en los que ella y sus compañeras prepararon ingentes cantidades de comida para subir a los profesionales que intentaban sacar a Julen del pozo.

“Fue una sensación diferente a la que se siente en cualquier otra situación de la vida. No tengo palabras para describirlo”, dice a este diario. “Mis compañeras se desvivieron día a día, y también todo el mundo que vino a ayudar. No pensamos que iba a tener este alcance. Creímos que iba a ser algo como lo que solemos hacer a nivel anónimo, pero nos vimos desbordados. Fue muy intenso, tanto a nivel trágico como a nivel humanitario. Todo el mundo quería poner de su parte para que todo saliese bien”.

Cuando volvió el ruido de las máquinas

“Lo que pasó no se olvida, eso está siempre ahí. Nada más sales a la calle ves la montaña y quieras que no…”, prosigue Carmen.

Cuando transcurrieron unos meses de la tragedia, se llevaron a cabo labores de acondicionamiento en la parcela de esa montaña donde se encuentran los pozos para evitar que se produjeran derrumbes, acumulaciones de agua por las lluvias o cualquier otro peligro.

"Ha venido mucha gente de todas partes para ver la parcela donde están los pozos. Yo no he subido nunca"

Con las máquinas instaladas otra vez allí, los vecinos tuvieron un déjà vu. “Ese ruido que fue tan constante durante los días del rescate, que volviera a sonar…”, recuerda la presidenta de la Asociación de Mujeres.

Hasta ese enclave, situado en lo alto del Dolmen del Cerro de la Corona, no solo se desplazaron estos técnicos. Desde que tuvo lugar la tragedia, explica un habitante de Totalán, “ha venido mucha gente de todas partes para ver la parcela donde están los pozos. Yo no he subido nunca”.

El problema de los pozos ilegales sigue sin solución

Santiago Martín Barajas, portavoz del área de Agua de Ecologistas en Acción, denuncia que después del caso de Julen el Gobierno no ha tomado medidas para acabar con el problema de los pozos ilegales en España. “No ha habido nada nuevo. Algunos ayuntamientos han eliminado algunos de estos pozos tapándolos con tierra, pero nada más”, asegura.

El problema es que a día de hoy “hay muchos” pozos abiertos como por el que cayó Julen, “por los que puede caer alguien”. Están repartidos por toda España, apunta el experto, aunque indica que las regiones donde más abundan son Andalucía, la costa mediterránea y Castilla-La Mancha. “Ni siquiera tienen por qué ser ilegales, muchas veces están abandonados sin sellar”.

"Algunos ayuntamientos han eliminado algunos de estos pozos tapándolos con tierra, pero nada más"

El activista explica que es complicado cuantificar el número total que hay de estas perforaciones, pero cita un informe que elaboró el Ministerio de Medio Ambiente en 2006: “Había 510.000 pozos ilegales, empleados sobre todo para la agricultura. De ellos extraen 3.600 hectómetros cúbicos de agua anuales, que sería lo que consumen 40 millones de personas al año. Ahora probablemente haya más, unos 700.000”.

Juicio a la vuelta de la esquina

El día 21 de enero comenzará la vista oral del juicio en el que se depurarán responsabilidades por la muerte de Julen. Todas las miradas estarán puestas sobre David Serrano, el dueño de la finca y único acusado en este caso. Se le imputa un delito de homicidio por imprudencia grave. Las condenas que piden para él oscilan entre los tres años de prisión, en el caso de la Fiscalía, y una más alta de tres años y medio, la que pide la acusación particular, ejercida por Antonia Barba, la abogada de José y Vicky, los padres del niño.

Durante la fase de instrucción quedaron patentes las discrepancias que existen entre Serrano y los progenitores de Julen. Mientras el primero asegura que les avisó de la presencia de los pozos (había tres en la parcela), estos negaron la mayor, puntualizando que Serrano únicamente avisó a José de la existencia de uno de ellos, que estaba situado en otra zona de la finca y correctamente sellado.

La defensa de Serrano también trató de demostrar la inocencia de su cliente aportando un informe que sugería que el verdadero motivo por el que falleció el niño se encontraba en los impactos de una piqueta que se empleó durante las primeras horas del rescate. Esta, según su argumento, habría chocado fuertemente contra la cabeza del niño. La autopsia finalmente concluyó que la muerte se produjo en la misma caída debido a los salientes que había en la pared del pozo, que golpearon la cabeza de Julen.

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