El presidente de la Comunidad de Madrid Ángel Garrido y el presidente del Partido Popular Pablo Casado (d), durante la recepción anual con motivo del Día de la Constitución, esta mañana en la sede de la Comunidad de Madrid.
Recepción anual con motivo del Día de la Constitución EFE/Emilio Naranjo

Pablo Casado y Ángel Garrido han coincidido este martes en la recepción del aniversario de la Constitución que organiza cada año la Comunidad de Madrid en la Real Casa de Correos de Sol. Y la duda sigue inflamada. Ante la prensa, el presidente del PP ha evitado respaldar al dirigente madrileño como candidato para 2019, pese a que, a día de hoy, sigue siendo el único que se ha postulado públicamente para liderar las siglas en las inminentes autonómicas.

La insistencia de los periodistas no ha logrado que Casado impartiese bendición alguna a Garrido. Con una sonrisa, el líder de los populares ha despachado varias preguntas sobre el futuro del madrileño, que le escuchaba inclemente a su lado. Momentos después, ya en solitario, el sucesor de Cristina Cifuentes ha asegurado que "ha hecho muy bien" en "guardar silencio" y ha pedido interpretar su presencia como meramente "institucional" y un gesto "de cariño". "Ya tocará cuando toque. Este mes se dirán las personas que serán candidatos y candidatas. Yo ya lo dije y no he cambiado: me gustaría serlo", ha apuntillado. "Sería una paradoja que el que vale para presidente, no valga para las elecciones", apostillan fuentes del Ejecutivo.

Dudas hasta la primera semana de enero

Casado ha sido uno de los muchos invitados al acto en Sol, sede de la Presidencia, que ha amanecido engalanada con dos banderas españolas de grandes dimensiones. Aunque su presencia en este tipo de actos es habitual (más desde que, siendo vicesecretario del partido, se empezara a rumorear sobre su candidatura a la alcaldía de la capital) en esta ocasión ha sido algo más enigmática. En el entorno de Garrido aseguran que desconocen por completo qué piensa hacer Casado. A la espera, sus consejeros han respaldado en público la continuidad del delfín de la expresidenta, a la que relevó en mayo tras su escandalosa dimisión. Isabel Díaz Ayuso, portavoz en Madrid y próxima al líder popular, ha templado cualquier anhelo de certidumbre. El calendario es diciembre y enero, así que, hoy no era "el momento" de dar a conocer nombres.

Sin embargo, lo cierto es que el PP comenzará a desgranar sus candidatos esta semana. En Génova descartan que el ticket para Madrid -capital y Comunidad- sea de los primeros en despejarse y fuentes populares ubican esta revelación al final, en enero, como guinda al estratégico reguero de anuncios por el que ha optado la dirección nacional. A las quinielas de las que entran y salen exministros como Isabel García Tejerina, dirigentes como Javier Maroto o figuras como Adolfo Suárez Illana se suma hoy una foto: la de Garrido y Casado junto al alcalde de Boadilla. Antonio González Terol, amigo del líder de los populares y en plena sintonía con su ideario, es uno de los nombres alternativos más oídos, pese a su gran desconocimiento.


Si había alguna duda, Casado ya advirtió el domingo de que los resultados al sur de Despeñaperros (con menos escaños pero aún el primero por la derecha) revalidaban su proyecto para el partido. Y a él al frente. Un claro mensaje de autoridad a días de empezar a repartir números uno en la única gran formación sin primarias.

Vox dinamita la carta de los pactos con Cs

Lo cierto es que la irrupción de la ultraderecha en el Parlamento andaluz ha dado la vuelta a la ecuación madrileña. Garrido, que en ocasiones se ha definido como de "centro reformista", blandía como aval de gestión su buen grado de entendimiento con Ciudadanos (Cs), socio necesario ahora y en el futuro con el que ha logrado pactar cuatro presupuestos. Sin embargo, la posibilidad de que la hegemonía del PP dependa, también, de Vox dificulta sus opciones.

Porque Casado y él mantienen posturas divergentes ante este partido que propugna el fin de las autonomías, la expulsión de inmigrantes o la abolición del matrimonio igualitario y la ley contra la violencia machista. El primero se ha abierto ya a pactar consejerías y alcaldías; el segundo ha calificado de "inquietante" su auge. En su discurso durante la recepción, el presidente ha abogado por "consolidar y reforzar" el bloque constitucional ante "el soberanismo y las posiciones extremistas", en línea con la reclamación de los de Albert Rivera de aupar un frente tricolor con el PSOE. Ante la prensa, Garrido ha optado por ignorar el programa de los de Abascal: "Ni lo sé, ni me importa, ni me interesa", ha zanjado.

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