Mossos, Barcelona
Agentes de los Mossos d'Esquadra. AFP

El atentado de este jueves en Barcelona, que ha dejado al menos 14 muertes y un centenar de heridos, es el primero que se produce en España desde los atentados del 11 de marzo de 2004 en la estación madrileña de Atocha, tal y como reflexionaba el periodista de 20minutos.es, Ángel Calleja en su perfil de Twitter.

Desde entonces, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE) han detenido a unas 650 personas en más de 170 operaciones relacionadas con la lucha contra el terrorismo yihadista. Según el Real Instituto Elcano, Barcelona acumula el 27,3% de las detenciones por actividades relacionadas con el Estado Islámico (EI) o Daesh entre junio de 2013 y mayo de 2016.

Uno de los mecanismos más visibles de las FCSE desde los atentados del 11-M son las detenciones tempranas o "anticipativas" que, junto con la reforma del Código Penal de los años 2010 y 2015.

En estos trece años, los servicios de seguridad españoles han catalogado hasta 34.448 'puntos calientes' que, por diferentes factores, podrían convertirse en lugares de radicalización en España, según ha desvelado el periodista Ignacio Cembrero en su libro 'La España de Alá'.

Unos 9.836 puntos de posible radicalización están en Cataluña, que acumula el 29% del riesgo y ha llegado a sumar casi un 30% de las operaciones contra el yihadismo. Además, a mediados del año pasado, 79 de las 256 mezquitas en Cataluña seguían la corriente salafista, una corriente que sigue una interpretación radical del islam y que buscan la instauración del islam como única religión en todo el mundo, según datos de los Mossos d'Esquadra recogidos por el diario El País.

Antes de la derrota del Daesh en Mosul el pasado mes de junio, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, alertó de los cambios en la estrategia de los yihadistas. "Se encuentra a la defensiva desde el punto de vista militar - escribió Guterres en febrero -, pero se está adaptando parcialmente a esta situación. Los ataques en el Levante [en referencia a los ataques en Egipto y Turquía] demuestran que tiene capacidad para ampliar sus zonas de ataque a países vecinos mediante vínculos con células locales".

Los expertos del Centro de Asuntos Internacionales de Barcelona (Cidob) advirtieron de que, después de perder la capital de su autoproclamado califato en Irak, "su fuerza ideológica y militar se verá menoscabada y se resentirá su marca de expansión y aparente invencibilidad. Sin embargo, eso incentivará todavía más ataques terroristas en Europa y en la región".