¡Descálzate! Correr sin zapatillas ayuda a la movilidad y la musculatura del pie

Trabajar el pie mejora la calidad de nuestro movimiento y alivia dolencias.
Trabajar el pie mejora la calidad de nuestro movimiento y alivia dolencias.
E. A.

Los pies son, a veces, los grandes olvidados del cuerpo y a través de ellos surgen muchas molestias, dolores o problemas posturales que se corregirían con un poco más de atención. Hay muchas maneras de trabajar la musculatura podal para poder obtener todos los beneficios de unos pies sanos y fuertes y una de ellas es practicar barefoot.

¿Qué es el barefoot? Es una técnica o corriente deportiva que defiende la práctica de ejercicio, sobre todo de carrera, con los pies descalzos o con calzado que replique esa misma sensación (como las zapatillas tipo fivefingers) y, como todo en esta vida, tiene sus seguidores y sus detractores. El fisioterapeuta (número de colegiado (16111) Eduardo Alastrué defiende que los beneficios de esta técnica "son muy amplios". "El principal sería, bajo mi opinión, que a menos cantidad de suela que absorba los estímulos que recibe nuestro pie al andar,  mejor: más información llegarán a nuestros pies, más información será capaz de interpretar nuestro sistema nervioso y como consecuencia mejor será la calidad de movimiento y relaciones entre diferentes estructuras corporales".

Los avances en diseño mejoran, día a día, la estructura y los materiales de las zapatillas de deporte, sobre todo las de running, con el objetivo de mejorar la técnica de carrera y evitar lesiones en las articulaciones, pero ¿pueden cambiar nuestra forma natural de correr? "Es una verdad a medias", señala Eduardo. "Al recibir más estímulos y, sobre todo, que estos sean de diferente calidad a los que solemos tener con las zapatillas de tanta suela, al final el pie se ha de adaptar. Esto conlleva a que haya musculatura quizás más inhibida o menos trabajada, que se vea más implicada y cambie nuestra biomecánica a la hora de correr".

Paso a paso

Introducir el barefoot en el deporte que puede realizarse a diario, si se hace de manera progresiva y con vistas a largo plazo (no como una corriente momentánea), puede reportar grandes beneficios. Este fisioterapeuta explica que de no hacerlo paulatinamente, "habrá daños ya sean a nivel heridas en los tejidos o de mala interpretación de toda la información nueva que llega a nuestro pie".

Por esta razón, lo aconsejable es empezar "con paciencia y progresión". Eduardo aconseja ir reduciendo las suelas de las zapatillas poco a poco hasta que se toleren los estímulos que puedan ofrecer. "Si queremos hacer un cambio de un día para otro habrá una mala gestión de estímulos y cargas en el pie que seguramente lleven a problemas musculares, articulares, tendinosos e incluso heridas en la piel".

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