Una semana antes de que Jordi Évole nos hablase en la Banca Navidad de algunos de los abusos sistemáticos a los que se sometió a la población por parte de los bancos, se aprobaba en el Congreso la Ley de Crédito Inmobiliario. Una ley en defensa de los intereses de las entidades financieras impulsada por De Guindos y rematada por Calviño que deja de lado la defensa del interés general frente al sobreendeudamiento, mantiene deudas perpetuas y permite desahucios y abusos deliberados y sin control.

Sin rubor alguno ni ruido, PP, PSOE, Cs, PDeCat y PNV votaban al son de los banqueros y Unidos Podemos quedaba en el Congreso como la única fuerza capaz de decir no a los abusos bancarios. Las entidades financieras no tienen por costumbre pagar impuestos, se consideran sistémicas y, cuando se acaba su fiesta, Juan Pueblo paga la factura de un indecente rescate.

El Banco de España da por perdidos más de 60.000 millones de euros públicos, y el Banco Central Europeo apremia a las entidades financieras, incluida la Sareb, a que se deshagan de los activos tóxicos. Léase hipotecas impagadas, edificios completos y viviendas, muchas de ellas alquiladas o utilizadas en precario por personas en situación de vulnerabilidad.

Los fondos buitre y sus socimis (auténticos paraísos fiscales en nuestro territorio) se han convertido en actores fundamentales de la vida pública en España. Compraron vivienda social pública vendida por el PP a precio de saldo, por lo que ha sido recientemente condenada Ana Botella en el Tribunal de Cuentas. Extendieron sus tentáculos al sector financiero en crisis, comprando a las entidades financieras edificios y viviendas y multiplicando los precios de sus alquileres.

Una nueva burbuja amenaza nuestro país y el propio FMI alerta sobre la sobrevaloración del precio de la vivienda. Mientras, el Banco Central Europeo da dinero al 0% a fondos como Blackstone para que puedan seguir realizando operaciones ventajistas que tienen como resultado el aumento especulativo del precio de la vivienda.

La nueva burbuja camina sobre dos patas, la banca y los fondos buitre. El gobierno de Sánchez carece de la entereza necesaria para sentarles la mano a los especuladores y así lo ha demostrado con el reciente decreto ley sobre alquileres, donde renuncia al control de precios y consiente que continúe la ley del más fuerte, rompiendo el acuerdo con Podemos.

Reclamamos al Gobierno, si quiere contar con nosotras, que deje de temblar ante los buitres y acometa la tarea de proteger a la población frente a sus ataques, y le dejamos cuatro ideas a título de inventario: regulación fuerte, limitación de precios, protección de la población frente a los abusos y parque público de vivienda social. Frente a la voracidad de los buitres solo sirve ponerse de pie para demostrarles que estamos vivos