Joaquim Coll  Historiador y articulista

La trampa de Tucídides: o por qué China puede acabar interviniendo en Ucrania

El presidente de EE UU, Joe Biden, y el presidente chino, Xi Jinping.
El presidente de EE UU, Joe Biden, y el presidente chino, Xi Jinping.
EFE

La historia está repleta de sucesos impensables, absurdos o improbables. Casi nadie imaginaba una pandemia en el siglo XXI, al igual que la inmensa mayoría de los analistas descartaban que Rusia fuera finalmente a invadir Ucrania. Ahora mismo nuestra racionalidad nos empuja a descartar la posibilidad de que este conflicto derive en una Tercera Guerra Mundial. Sin embargo, el historiador y militar ateniense Tucídides, que escribió la fabulosa obra Historia de la guerra del Peloponeso, advertía de que cuando una potencia emergente reta la hegemonía de la potencia dominante el choque militar es inevitable. Tucídides explicó así la guerra del siglo V a.c entre Atenas y Esparta, y en 2015 el historiador norteamericano Graham Allison en su obra Destined for War: Can America and China Escape Thucydides's Trap desarrolló una interesante teoría que hoy vuelve a la actualidad ante la posibilidad de que la neutralidad sesgada que exhibe el gigante asiático a favor de Rusia acabe en un enfrentamiento abierto con los Estados Unidos, la OTAN y Europa.

Como explica Allison la trampa de Tucídides no es un concepto fatalista porque en otros casos históricos analizados, de rivalidad imperialista entre grandes potencias, se ha evitado la guerra. La historia no es determinista, pero hemos de ser conscientes de que el riesgo es alto y que el conflicto entre Rusia y Occidente podría derivar en un enfrentamiento entre bloques y regímenes políticos. Si es verdad como afirma la inteligencia norteamericana que China va a prestar apoyo militar a Rusia, entramos en una fase muy inquietante: significaría tanto como desafiar a Occidente en suelo europeo con Putin como pantalla. Hasta ahora China mantiene una aparente neutralidad en sus mensajes externos, como fue abstenerse en Naciones Unidas cuando se votó la condena de la invasión de Ucrania, pero internamente reproduce en sus medios de comunicación el argumentario de Putin.

La historia no es determinista, pero el riesgo es alto y el conflicto entre Rusia y Occidente podría derivar en un enfrentamiento entre bloques 

El gobierno de Xi Jinping cree que de este conflicto China sale reforzada en su carrera para desplazar a Estados Unidos de la hegemonía mundial. El enfrentamiento con Rusia también debilita a sus rivales norteamericanos. Ahora bien, si la potencia asiática se implica en el desarrollo de la guerra, no solo apoyando económicamente a Putin, sino armando al ejército ruso, Occidente responderá con sanciones económicas contra Pekín y eso pondría fin al éxito de la globalización que tanto ha hecho a favor de la prosperidad china. A Xi Jinping le interesa una guerra limitada a Ucrania, sin que derive en un enfrentamiento abierto entre la OTAN y Rusia porque la economía mundial entraría en recesión, y China necesita seguir creciendo para alcanzar la hegemonía indiscutible en 2050. Pero en la historia a menudo sucede lo más absurdo e indeseable.

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