Helena Resano  Periodista

Estábamos avisados

La Aemet eleva a 41 grados la temperatura máxima que se puede alcanzar en la Vega del Segura este domingo
Un termómetro marca 40 grados.
20M EP

No será porque no nos lo han advertido cientos de veces. Estábamos más que avisados, sabíamos lo que iba a pasar y parte del guion se ha ido cumpliendo, paso a paso. Quienes nos contaron los riesgos que corríamos si no tomábamos medidas, desgraciadamente no se equivocaron y empezamos a vislumbrar qué puede pasar en los próximos 30 o 50 años

El cambio climático no era una teoría sobre lo que iba a pasar: el cambio climático se ha convertido en una realidad, en un desafío que debemos afrontar cuanto antes, si es que no llegamos ya demasiado tarde. Pero quizás por haberlo repetido demasiado, ha dejado de tener el impacto necesario como para que nos lo tomemos en serio. Es una especie de mantra que está ahí, pero que hemos decidido ignorar, hasta que lo hemos tenido encima y hemos empezado a comprobar y ver las consecuencias.

Lo de Canadá es solo el principio. Durante la semana pasada han sufrido temperaturas récord, 49,6 grados, durante varios días seguidos, combinados con una serie incendios que han generado una cúpula de calor, una especie de microclima que ha empeorado de forma notable la situación. Más de 500 personas han muerto por esas altas temperaturas. Y el desastre medioambiental, con pueblos enteros calcinados por los fuegos, es un auténtico drama.

Pues bien, los meteorólogos avisan que, a finales de esta semana, nuestros termómetros también pueden marcar temperaturas récord. Podremos llegar a los 50 grados durante el día y no bajar, en algunos puntos, de los 40 grados durante la noche. Temperaturas inasumibles para el cuerpo humano, un calor sofocante que puede que se prolongue durante varios días. Un calor inusual, para esta estación, verano, y para este país. Por mucho que nos parezca que en verano hay que pasar calor. 

Lo que nos viene a partir de mañana es parte de una realidad que empezará a repetirse cíclicamente: veranos sofocantes e inviernos heladores. Las estaciones se volverán más extremas, es, al menos, lo que predicen los expertos. Y ahí ha estado Filomena y la ruptura del vórtice polar. Todo eso se va a acelerar en un periodo relativamente corto, en los próximos 30 o 50 años.

La pandemia nos mantuvo durante unos meses preocupados y ocupados en lo más urgente, salvarnos, combatir el virus, lograr mantenerlo a raya y evitar el mayor número de muertes. Pasado el tsunami, o al menos creyendo que lo peor ha pasado –ojalá–, es urgente que volvamos a priorizar en lo importante. Y esto lo es. La Administración Biden lo ha puesto como uno de sus tres pilares de acción durante estos próximos cuatro años. Tras el negacionismo y la pasividad de Trump, saben que Estados Unidos tiene mucho por hacer en este asunto. Confío en que sepa arrastrar en su cruzada al resto de países que pueden y deben hacer algo para moderar este desastre

Mostrar comentarios

Códigos Descuento