Calma tensa, en espera del nuevo curso

Manuel Mostaza Barrios  Politólogo y Director de Asuntos Públicos de ATREVIA
Sánchez comparece para dar detalles del fondo recuperación postCovid
Congreso de los Diputados.
EP

Nos acercamos al final del curso más incierto de las últimas décadas. Todo ha cambiado tanto que ninguno de los temas que estaban en la agenda política en el mes de septiembre sigue vivo hoy, 45.000 muertos y once meses después. Se cierra así el curso y lo hace de una manera agridulce para todos los actores que están implicados en la escena política nacional.

En el ámbito gubernamental, el PSOE no termina de capitalizar su presencia en el Gobierno ni su liderazgo durante la crisis. Las encuestas, las de verdad, muestran un estancamiento en su intención de voto, estancamiento confirmado en las autonómicas gallegas y vascas que tuvieron lugar hace pocas semanas. 

Peor aún le va a su socio de coalición: tras lograr formar parte del Gobierno, apenas seis años después de irrumpir en la vida política española, Unidas Podemos no ha sido capaz, tampoco este curso, de revertir la espiral de bajada en la que lleva instalada desde 2016. Desde ese año, en todos los comicios ha perdido votos con relación a los anteriores, siendo especialmente malos los cosechados en Galicia, donde se ha convertido en una fuerza política marginal, y en el País Vasco, donde ha perdido casi la mitad de los escaños.

El PSOE no termina de capitalizar su presencia en el Gobierno. No mucho mejor les va a los partidos de la oposición

No mucho mejor les va a los partidos de la oposición. Pese a su apuesta por la política útil y por tender puentes, Ciudadanos tampoco remonta en las encuestas y los horizontes siguen tomados para el partido naranja. El Partido Popular, gran vencedor en las elecciones gallegas, tampoco logra mejorar de manera sustancial a escala nacional y sigue por detrás de los socialistas, según reflejan los sondeos, mientras que Vox no es capaz de convertir en relevancia, ni política ni institucional, el hecho de ser la tercera fuerza del Congreso y de apoyar a varios gobiernos autonómicos y locales tan significativos como los de Madrid o Andalucía.

Acabamos el curso pues en medio de incertidumbres y sin saber bien lo que nos espera a la vuelta del verano, unos meses que van a seguir marcados por la pandemia causada por el coronavirus SARS-2. Lo único que tenemos claro es que solo quedan tres presidentes disfrutando de mayoría absoluta: Guillermo Fernández, en Extremadura; Emiliano García, en Castilla-La Mancha; y Alberto Núñez, en Galicia. Tres hombres más similares de lo que pudieran parecer a primera vista: los tres son versos sueltos en sus formaciones, mantienen relaciones complejas con la dirección nacional de sus partidos y son presidentes amigos de la transversalidad, generando por ello poco rechazo entre los votantes de sus adversarios. 

Quizá esa sea la gran lección de este curso: la pureza ideológica puede ser buena para labrarte un futuro personal, pero a nivel político te condena, a largo plazo, a la irrelevancia electoral. Aunque tampoco se fíe demasiado, lector. El bolañego Mercado nos recuerda desde hace años en una de sus mejores canciones que "el que mucho abarca mucho miente". Y esto se aplica también a la política, claro.

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