Casarse en pandemia

Se dan el 'sí quiero' en la terraza tras aplazar su boda el coronavirus
Se dan el 'sí quiero' en la terraza tras aplazar su boda el coronavirus.
Europa Press

Nada más empezar la pandemia nació mi hijo. Ahora estamos acercándonos al fin de la pesadilla coronavírica, así que le he puesto la guinda con otro movimiento vital: casarme. Con la madre de mi hijo, en una notaría y con la familia cercana, cercanísima, invitada. Y es que celebrar algo con Covid rulando es de lo más complicado, a no ser que montes el banquete en el Metro, que allí, con un poquito de gel, inmunidad asegurada.

En los restaurantes, fuera se pueden sentar más comensales que dentro, con cifras que varían casi cada semana, así que la cosa iba de buscar sitios con terraza. Flipas con los precios que cobran ahora por un soportal que hace un año no se alquilaba ni regalado. La pandemia está sirviendo para que unos pocos saquen la tajada del siglo, pero luego Ayuso que si hay que ayudar a la hostelería.

Y luego está lo lento que ha sido todo el papeleo. Que si primero no podías ir al registro, que si luego te dan cita para dentro de cinco meses, que si échate gel antes de darme el expediente, que si el testigo ni se acerque, que si ahora los papeles tienen que hacer cuarentena por si tienen Covid... Todo a tope de teatro pandémico, medidas higiénicas que solo valen para dar falsa sensación de seguridad. 

La situación era tan complicada que los de las alianzas nos dijeron que mejor no grabar la fecha, a ver si íbamos a cancelar al final. Hablaban por experiencia, que las bodas han caído durante la pandemia un 60%, según el INE.  

Antes las parejas se casaban por los padres y ahora se casan por sus hijos

¿Y por qué leches nos empeñamos en casarnos en pandemia si era tanto follón? Cuando lo anunciamos, todos nos dijeron que normal, que teniendo ya un hijo lo mejor es arreglar los papeles. Es curioso, antes las parejas se casaban por los padres y ahora se casan por sus hijos. O igual es solo cosa de mi entorno, pero mi sensación es la de que mi generación se ha saltado ponerse el anillo siendo novios y lo hace ya de padres.  

El caso es que arreglar los papeles, en lo que a responsabilidad con tus hijos, vale de bastante poco, que está todo de lo más cubierto. Otra cosa es con tu pareja, que si pasa algo y no tenéis el papelito firmado es todo bastante más complicado. Movidas fiscales, problemas de seguros, de testamentos... Cosas que ni te planteas hasta que tienes hijos, pero al final por lo que de verdad te casas es por amor a tu pareja.

De eso va una boda, aunque en los últimos años se mercantilizaron hasta convertirse en negocios en los que sacar beneficio con el pago del cubierto. Que es una opción de lo más válida, conste, pero la pandemia la ha cambiado por la de las bodas íntimas. Esas van solo de que dos personas se quieren (y sus invitados las quieren) tanto como para montar todo un movidón con un virus en el aire. Y al fin he encontrado algo bueno que ha traído la pandemia. 

Mostrar comentarios

Códigos Descuento