La comunidad educativa exige un "acuerdo estatal" para paliar las temperaturas extremas: "Es un problema que va a ir a más"

Un termómetro marca la temperatura en el aula de un centro educativo de Sevilla.
Un termómetro marca la temperatura en el aula de un centro educativo de Sevilla.
E. C.
Un termómetro marca la temperatura en el aula de un centro educativo de Sevilla.

El calor también ha pillado por sorpresa a los centros educativos, muchos de los cuales no cuentan con las infraestructuras necesarias para poder mantener una temperatura estable en el interior y exterior de las aulas. Este episodio inusual de altas temperaturas para un mes de abril ha reactivado una reivindicación que la comunidad educativa viene exigiendo en los últimos años: un acuerdo estatal de adaptación climatológica de las escuelas que involucre a todas las administraciones. 

Profesores y familias denuncian que el reparto de las competencias en esta materia imposibilita una acción coordinada y estudiada de las necesidades de cada centro, e impide, por tanto, un correcto desarrollo de las clases cuando se dan temperaturas extremas. Una problemática a la que urge poner una solución cuanto antes pues, alertan, irá a más con el cambio climático. "Hay que hacer un pacto que englobe a todas las administraciones con responsabilidad en la educación para abordar un tema que se está agravando año a año", comenta a 20minutos Maribel Loranca, secretaria de Enseñanza de UGT

El Ministerio de Educación anunció el pasado verano un plan de adaptación climatológica dotado con 200 millones a repartir entre las comunidades autónomas, con especial incidencia en aquellas escuelas españolas con edades medias más altas (algunas llegan a sobrepasar los cien años). Ocho meses después, sin embargo, la comunidad educativa dice no tener constancia de que se hayan implantado las medidas de ese plan. 

Desde el departamento de Pilar Alegría explican que, pese a que esa partida se iba a incluir en los Presupuestos de 2023, finalmente se decidió incorporar en los fondos europeos del Ministerio de Transportes, a través de dos planes: uno para comunidades y otro para municipios. "Es un plan de rehabilitación de edificios públicos y se pueden pedir fondos para educación, sanidad, etc. Pero la ejecución del dinero corresponde a las autonomías y ayuntamientos, que son los titulares de los colegios", detallan fuentes de Educación. "En breve", añaden, darán a conocer el dinero que ha solicitado cada administración.

Para la comunidad educativa, sin embargo, las medidas impulsadas hasta ahora son, cuando menos, insuficientes. "Se está incumpliendo la ley de riesgos laborales", denuncia la vicepresidenta nacional de ANPE, Sonia García. En España, recuerda, hay un real decreto de los años noventa por el que se obliga a todos los locales en los que se realicen trabajos "sedentarios" (entre ellos, las escuelas) a mantener temperaturas que no bajen de los 17 °C ni suban de los 27 °C. 

"Teniendo en cuenta que en las aulas de nuestro país se han impartido clases por debajo de los 15 grados en invierno, y los 30 °C y hasta 35 °C en primavera y verano, se hace urgente una respuesta rápida, ágil y clara", reivindican en CC OO. 

Centros sin infraestructuras

Para exigir esa respuesta se ha formado el movimiento Escuelas Renovadas, que, con el apoyo de entidades como Ecodes, Aldeas Infantiles, Revuelta escolar o Teachers for Future, ha llevado a cabo un estudio sobre las condiciones en las que imparten las clases en las escuelas públicas españolas. La investigación —resultante de una encuesta a más de 200 profesores y directores y a mil familias— revela que el 85% de los alumnos ha necesitado refrescarse con ventiladores, abanicos o aerosoles de agua durante las clases. 

Un dato que se explica teniendo en cuenta que 9 de cada 10 profesores y directores asegura que el aislamiento térmico del edificio es mejorable, y a que el 65% señala que trabaja en centros donde no disponen de sistemas de refrigeración o aire acondicionado. 

"Nos ha vuelto a pillar el toro con esta ola de calor inesperada. Y nos da la sensación de que es algo que no se toma verdaderamente en serio y que vamos poniendo parches", asevera Yetta Aguado, de Revuelta Escolar. El problema, subraya, es que "se van pasando la pelota de las comunidades a los ayuntamientos, y en esa dualidad hay competencias que se quedan en el limbo". La solución, para profesores y familias, pasa por impulsar medidas a corto y largo plazo, coordinando a todas las administraciones para que haya un marco de trabajo común. 

A corto plazo: flexibilidad horaria y más sombras

"Habría que tomar medidas organizativas. Por ejemplo, es imposible dar clases de Educación Física en estas condiciones a las 13 o 14 horas de la tarde. O estar en el recreo del comedor después de comer", detalla a 20minutos Nani Pizarro, secretaria de Salud Laboral y Medio Ambiente de CC OO. En esa línea, el sindicato propone adelantar y organizar los horarios según las necesidades de cada momento y de cada territorio.

"Igual que si ahora tenemos una ola de frío como la de Filomena, suspendemos las clases, hay determinados territorios en los que habría que hacer lo mismo por el calor. Porque en las escuelas, institutos y universidades, sí que hay fuentes de calefacción para el invierno, pero cuando hablamos de refrigeración parece que estamos hablando de un lujo", sostiene. 

Más allá de las medidas organizativas, el sindicato sugiere acciones concretas en los propios centros, como crear zonas de sombras en los patios. "Ahora mismo, los patios son solaneras. La mayoría tienen quizás un pequeño porche, pero insuficiente para albergar toda la población de un centro. Habría que hacer techados más estables, instalar toldos y velas en verano, y poner más vegetación dentro de los centros. Evidentemente, un árbol no va a ser para ahora, pero hay casos en los que se ha optado por poner arbustos en jardineras que hacen que baje la temperatura y que el ambiente esté más húmedo", explica Pizarro. 

A largo plazo: rehabilitación de los centros

Ya a largo plazo, las familias exigen que se destine parte de los fondos de Educación a programas de rehabilitación de los centros educativos para mejorar el aislamiento de las paredes, crear corrientes naturales y, en definitiva, garantizar el confort térmico de los profesores y alumnos que pasan horas en los colegios.

Medidas que, sostienen, tendrían que tomarse habiendo hecho un estudio previo de las necesidades concretas que tiene cada centro. "No consiste en poner aire acondicionado en todos los colegios. Es diferente, por ejemplo, un centro de Asturias que uno de Andalucía. Y no es lo mismo un centro en una zona plana que otro en una sierra", incide Sonia García, de ANPE. 

Así, para abordar este asunto, la comunidad educativa exige un "gran acuerdo estatal" que implique a todas las administraciones y que, habiendo analizado cada ubicación geográfica, la orientación de cada centro, su grado de exposición al sol, el año en el que se construyó, qué sistema de aislamiento tiene... sea posible planificar, poco a poco, lo que necesitan de forma concreta. "Falta más concienciación del problema para la salud que supone esto. Si ya estamos así en abril, no me quiero imaginar a finales de mayo", concluye Pizarro. 

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