El mito de asignar un comportamiento en función del color en los gatos sin raza: el hábito no hace al monje, ni el color a los gatos

  • La proyección popular de asociar color y carácter puede causar impactos negativos a la hora de adoptar.
Gato rojo tabby.
Gato doméstico sin raza color rojo tabby.
Sam Chang, Unsplash

Hay entre 400 y 600 millones de gatos domésticos (Felis silvestris catus) en todo el mundo. La cifra exacta resulta imposible de computar, e incluye a gatos que viven en un hogar, gatos callejeros que pertenecen a colonias felinas y gatos ferales, que no han tenido ningún contacto con humanos desde su nacimiento y suelen permanecer ocultos a nuestra presencia. Con más de 250 combinaciones entre patrones y colores, sin mencionar las mutaciones espontáneas e infrecuentes que suman algunas más, en el caso de los gatos domésticos sin raza su personalidad y comportamiento se basa en numerosos factores. Pero, sin embargo, es habitual ver en Internet artículos, búsquedas, anuncios de adopción y titulares que plantean cómo es el carácter de las gatas carey, que los gatos negros son más juguetones o que los gatos ‘naranjas’ son especialmente amables pero atontados.

Este estereotipo, de inicio, no resulta descabellado ni ajeno para expertos en comportamiento y genética animal, con el ejemplo más representativo en los zorros plateados, cuyos estudios muestran asociación entre el color del pelaje y su comportamiento. También hay evidencias de esta conexión en roedores y aves.

En 1995, la investigadora veterinaria Dominique Pontier y su equipo, realizaron un estudio en Francia entre los años 1982 y 1992 con 30 poblaciones de gatos, recopilando información de comportamiento en gatos naranjas (color que se denomina rojo en el mundo felino). En sus resultados, encontró algunas evidencias interesantes, como mayor dimorfismo sexual, es decir, que los gatos rojos machos eran sensiblemente más grandes que los machos de otro color. Esta tendencia también se observó y documentó en Australia.

La hipotética relación entre los rasgos de personalidad y el color del manto se basa en una síntesis entre la melanina y un grupo de neurotransmisores, lo que conduce a que se proponga que el color influye en la personalidad. Pero esta asociación, que se ha estudiado en los gatos domésticos, no aporta ninguna diferencia significativa. Se trata de una percepción o sesgo humano, en el que las personas sentimos que hay una conexión y generalizamos hacia todos los gatos del mismo color, llegando a extraer un patrón que refuerza nuestra impresión.

En un estudio realizado por la Universidad de California y publicado en Anthrozoös, la revista de la Sociedad Internacional de Antrozoología, se arrojó el resultado de que somos nosotros, los humanos, quienes asociamos ciertos rasgos de comportamiento a los diferentes colores felinos que no son relevantes ni reales en la práctica. Este “encasillamiento” puede tener un impacto negativo en los procesos de adopción y ser motivo de abandono, al asociar rasgos positivos y negativos en función a su color.

En otro estudio del 2022 realizado en México sobre el color de los gatos domésticos y la relación con sus dueños, se ha vuelto a extraer el mismo resultado: no se encontraron diferencias significativas en los rasgos de personalidad al comparar los grupos en función del color del pelaje de los gatos.

No hay, por tanto, evidencia sólida que vincule el color de los gatos domésticos sin raza con la personalidad. Mención aparte tienen los gatos con raza, donde realmente sí hay un elemento comportamental seleccionado que afecta a su personalidad, como puede ser el nerviosismo y la vocalización alta implícita en los siameses de pura raza o la docilidad extrema entre los ragdoll, por poner solo un par de ejemplos. 

Por otro lado, el color también puede ser un factor a valorar en relación a enfermedades o salud y los cuidados que requieren, como la predisposición de los gatos blancos o con mucho blanco a desarrollar cánceres si se les expone demasiado al sol, o los gatos con ojos azules que presentan más fotosensibilidad a las luces intensas y que puede colocarles en una situación de desventaja ante ciertas circunstancias.

Los gatos domésticos sin raza, debido a su gran patrimonio genético, heredarán ciertos marcadores conductuales que en la mayoría de las ocasiones resultan imposibles de rastrear ni predecir, al desconocer su árbol genealógico y el carácter de sus progenitores que hayan podido transmitirles algunos de sus rasgos.

En el mencionado estudio realizado por la científica y experta en comportamiento felino Mikel Maria Delgado y la Universidad de California, las personas encuestadas para su elaboración dijeron que el color del pelaje de su gato, consciente o subsconscientemente, influyó en su elección a la hora de adoptar porque atribuían ciertas características a dicho color. Pero como hemos visto, no existe un razonamiento científico detrás de esto y hay tantas personalidades individuales como gatos sin raza.

Es tarea de divulgadores, profesionales en animales y los trabajadores de refugios, perreras o protectoras romper estos estereotipos y recordar, aunque pueda resultar anacrónico a estas alturas, que no se puede juzgar a un gato por su color.

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