Cómo identificar las señales de amenaza de un perro o gato: "Hay que diferenciar entre amenazas ofensivas y defensivas"

Boceto de las posturas de amenaza ofensiva en perros y gatos.
Boceto de las posturas de amenaza ofensiva en perros y gatos.
CASEY CANINE AND FELINE BEHAVIOUR AND TRAINING

Los perros y gatos son los animales domésticos que mejor conocemos y con quién mejor convivimos. Se han realizado numerosos estudios sobre sus necesidades y sus comportamientos, lo que hace más fácil su domesticación y nuestra adaptación a su estilo de vida. Por eso es importante saber cómo se comunican y qué nos quieren decir. 

Uno de los aprendizajes más importante en cuanto a comunicación animal es conocer sus señales de alerta o amenaza, es decir, como dueños debemos ser capaces de identificar cuando están enfadados y cuando debemos dejarles tranquilos, así como estar preparados para separarlos de otros animales o personas. Pero, ¿cómo podemos aprender esto?

Hablamos con la doctora Ángela González Martínez, especialista en Medicina del comportamiento por el European College of Animal Welfare y Behavior Medicine, máster en Etología Clínica y Bienestar Animal por la Universidad de Zaragoza y responsable del Servicio de Etología del Hospital Veterinario Universitario Rof Codina en Lugo, quien nos explica con qué posturas y sonidos nuestras mascotas nos están avisando de que están muy cabreados.

Boceto de las posturas de amenaza defensiva en perros y gatos.
Boceto de las posturas de amenaza defensiva en perros y gatos.
CASEY CANINE AND FELINE BEHAVIOUR AND TRAINING

Posturas y sonidos de amenaza en los perros

"En cuanto a las señales de amenaza de un perro, hay que diferenciar entre amenazas ofensivas y defensivas, ya que los signos que muestran son diferentes", explica González. "El primer caso se da sobre todo cuando el perro tiene una emoción de frustración, por ejemplo cuando se encuentra con otro macho y quiere echarlo de su territorio".

En este caso, "el animal adopta una postura elevada, es posible que se le erice el pelo, se echa hacia delante", enumera la etóloga. "En cuanto al gesto facial, frunce el ceño, arruga el hocico y enseña los dientes (incisivos y caninos)". 

"También suele tener la cola elevada y hay veces que la puede mover, que no es siempre signo de que está feliz", advierte. "Y en cuanto a los sonidos, el perro gruñirá y ladrará para amenazar de un posible ataque antes de actuar. Es como un aviso".

En el caso de la amenaza defensiva, "aparece cuando el animal tiene miedo y lo que intenta es huir de una situación o de alguien". "En ese caso el perro adopta una postura baja en la que se apoya en los carpos y se echa hacia atrás. La cola normalmente está entre las patas", detalla la experta en conducta canina.

"Si nuestro perro muestra estos signos, es importante alejarlo de lo que sea que le provoca esos sentimientos"

"En lo referente al gesto facial, tiene las pupilas dilatadas, las comisuras de los labios hacia atrás, por lo que enseñará los dientes como en la amenaza agresiva pero incluyendo también los molares. En este caso también ladrará y gruñirá", detalla González.

Aunque hay algunas otras señales de amenaza como el bloqueo del paso, por lo general según explica la etóloga, los gestos que nos encontramos son estos. "Lo difícil es diferenciarlos, ya que la mayoría de las veces la postura es una mezcla de ambas", comenta. "Muchas veces sabemos de qué emoción se trata por el contexto o la historia del perro".

"Si nuestro perro muestra estos signos, es importante llevarlo a otro lado y alejarlo de lo que sea que le provoca esos sentimientos y, en el caso de ser nosotros con quién actúa así, lo mejor es dejarlo solo", añade.

Posturas y sonidos de amenaza en los gatos

En el caso de los gatos, se alertan por los mismos motivos que los perros, pero muestran algunas señales diferentes. "En la postura ofensiva, el gato lo que quiere es echarte, probablemente por situaciones territoriales", explica González. 

"El gato también se hace grande, levanta las orejas y las gira y se incorpora hacia delante. En cuanto a su gesto facial, los bigotes los echa hacia delante también y las pupilas suelen estar contraídas", detalla. "La cola a veces está recta y se curva hacia abajo y los sonidos que suelen acompañar esta postura son los gruñidos o bufidos".

Por otra parte, en la postura defensiva "también se hace grande, al contrario que los perros y se le erizará el pelo. Las orejas estarán completamente hacia atrás, al igual que la comisuras de la boca y los bigotes, que estarán estirados hacia la cabeza", explica la etóloga. "Sus pupilas esta vez están dilatadas".

"Lo que diferencia un poco la postura defensiva de la agresiva es que en el animal estará ladeado y arqueado, es decir, mirándote de forma lateral", detalla González. "En este caso también bufará".

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