El 'no' de ERC al plan de choque pone al Gobierno contra las cuerdas y le obliga a buscar vías para recomponer su alianza

El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián
El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián.
EFE
El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián.
EFE  - ATLAS

El Gobierno salvó este jueves el primer punto de partido al que se enfrentaba tras las revelaciones sobre las escuchas a políticos independentistas entre 2017 y 2020: la convalidación de su plan económico para hacer frente a las consecuencias de la guerra en Ucrania. El Congreso dio luz verde al decreto gracias, entre otros, a los votos de EH Bildu. Y lo hizo a pesar del rechazo de ERC, que quiso mandar un "aviso" -en sus propias palabras- al Ejecutivo de lo que le espera de aquí al final de la legislatura si las relaciones no se recomponen.

Ese es precisamente el reto al que se enfrentará el Gobierno durante las próximas semanas: su necesidad de reconstruir los puentes con ERC, actualmente muy dañados, para evitar que su bloque de aliados quede inevitablemente fracturado y convierta el resto de la legislatura en un suplicio en cada votación. Los republicanos, muy presionados por parte de la opinión pública catalana, quisieron demostrar este jueves que no les tiembla el pulso a la hora de votar en contra de medidas clave del Ejecutivo, aunque también es cierto que lo hicieron teniendo conocimiento de que, sin su voto favorable, el decreto saldría igualmente adelante.

No se trata de una pérdida menor para el Gobierno, que desde el inicio de la legislatura, y muy especialmente desde que se aprobaron los Presupuestos para 2021, se ha apoyado en la cómoda mayoría absoluta que suma con ERC, PNV y EH Bildu para sacar adelante sus iniciativas legislativas. Quedarse sin el apoyo de los republicanos no dejaría necesariamente al Gobierno en minoría, como quedó demostrado este jueves, cuando el decreto de plan de choque salió adelante aún sin su concurso. Pero obligaría al Ejecutivo a contar con mayorías mucho más ajustadas y a depender de socios mucho más volátiles, como el BNG o el PDeCAT.

Habida cuenta de ello, este jueves el PSOE no quiso hacer demasiada sangre con el voto en contra de ERC. Ni el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, ni el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mencionaron expresamente a los republicanos cuando criticaron a los partidos que rechazaron apoyar este jueves el decreto de medidas por la guerra. Y fuentes cercanas a un ministro socialista, aunque en ningún caso justifican la negativa de ERC a apoyar el plan de choque, sí dicen entender el marco en el que ERC se ha basado para rechazar la propuesta.

Por su parte, en el ala del Gobierno de Unidas Podemos hay dos actitudes diferentes. Su líder, Yolanda Díaz, denunciaba este jueves que quienes votaron que 'no' a convalidar el decreto, entre ellos los republicanos pero también el PP, "lo tienen que explicar". "Me parece que la política debe servir para defender a la gente", y aunque son "muy preocupantes" las informaciones sobre presunto espionaje a los independentistas y deben conllevar la asunción de responsabilidades, su "gravedad" no tiene "que ver con las cosas del comer", espetó Díaz.

El enfado de Díaz

De hecho, fuentes próximas a la vicepresidenta se mostraban este jueves muy enfadadas con lo que consideran una actitud irresponsable de ERC que podría haber dado al traste con un decreto de medidas sociales necesarias en este momento de crisis. No es la primera vez que Díaz tiene un rifirrafe personal con ERC: ya en la votación de la reforma laboral, el pasado enero, el partido liderado en Madrid por Gabriel Rufián se negó a apoyar la reforma laboral, el proyecto estrella de la vicepresidenta, que solo salió adelante gracias al error del diputado del PP Alberto Casero al votar.

Estas fuentes consultadas no descartan, incluso, que ERC se plantee la posibilidad de intentar dinamitar la legislatura. Pero esa interpretación es rechazada por Podemos, sobre todo teniendo en cuenta que los republicanos han votado en contra del decreto sabiendo que EH Bildu lo haría a favor, lo que garantizaba que saliera adelante y a la vez daba a ERC margen para realizar un discurso duro contra el Gobierno.

El partido morado -al que Díaz no pertenece- se ha mostrado públicamente mucho más duro que la vicepresidenta con respecto a la tibieza del PSOE a la hora de abordar la polémica de las escuchas. Los morados no han querido ir tan lejos como ERC y no han pedido la dimisión de la ministra de Defensa, Margarita Robles, pero sí la han señalado por boca de su portavoz parlamentario, Pablo Echenique, que el miércoles consideró "inevitable que haya una asunción de responsabilidades políticas". "Parece inconcebible que este tema se vaya a zanjar sin ellas: tiene que haber una investigación interna y tienen que rodar cabezas", exigió Echenique.

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