"De sentido común", "La llevaré hasta verano": división ante el fin de la mascarilla en interior

Ciudadanos contestan a 20Minutos sobre el uso y desaparición de las mascarillas
Ciudadanos contestan a 20Minutos sobre el uso y desaparición de las mascarillas
20minutos | Jorge París
Ciudadanos contestan a 20Minutos sobre el uso y desaparición de las mascarillas

El Ministerio de Sanidad y las Comunidades Autónomas acordaron este miércoles que a partir del próximo 20 de abril ya no será obligatorio llevar mascarillas en espacios interiores, salvo en transportes, centros sanitarios y residencias de mayores. Los expertos consultados por este periódico consideran que la medida se ha anunciado en un momento "adecuado", en el que los indicadores de gravedad de la covid -ocupación hospitalaria y fallecimientos- se encuentran en niveles bajos, si bien la incidencia -que ahora solo se mide entre las personas mayores de 60 años- se mantiene en torno a los 400 casos por cada 100.000 habitantes. Pero, ¿qué piensa la población a pie de calle?

20minutos ha ido a preguntar a los viandantes del centro de Madrid. Raúl es amigo de Paula. Ambos están sentados al sol frente al Museo Reino Sofía de Madrid. Él no lleva la mascarilla. Ella sí. "Me parece bien, ya estábamos un poco cansados de las mascarillas", cuenta el joven, de 19 años. La usaba "tanto para interiores como exteriores", pero la nueva normativa coincide con la llegada de la subida de las temperaturas, lo cual también es un aspecto que recalca y, por ello, "agradece poder quitársela". A partir de ahora, cuenta que solo la llevará cuando utilice el transporte público. Para todo lo demás, "se quedará en casa". 

Por su parte, su amiga Paula se muestra más indecisa. Por un lado agradece la medida "porque ya llevamos dos años" con la mascarilla, pero cree que su retirada podría conllevar un aumento de los contagios. La joven afirma que seguirá llevándola "en sitios cerrados, cuando voy a clase o en centros comerciales"

Los expertos consultados por este periódico señalaban este miércoles que la prudencia y la responsabilidad individual de la población va a ser un elemento clave en la nueva etapa sin obligación de llevar mascarillas en los espacios interiores. Además, la Sociedad Española de Epidemiología advirtió que las mascarillas en interiores son una "medida muy icónica y muy visible y su eliminación también transmite el mensaje de que ya no hay necesidad de ninguna medida", al tiempo que explicó que parte del éxito de la nueva estrategia de Sanidad, encaminada a la 'gripalización' de la covid y centrada en la protección de las personas vulnerables, "radica en que quienes no son vulnerables protejan a quienes sí lo son con su comportamiento y el cumplimiento de esas mínimas medidas".

Pilar, de 66 años, acaba de terminar de dar un paseo por el Retiro. Sin mascarilla. Relata que ha perdido a dos hermanos por el covid y asegura que sigue y seguirá siendo "prudente", aunque la nueva medida le parece "bien" porque la población está "muy cansada". "Hay que soltar un poco pero ser responsables también, lo diga o no el Gobierno, es de sentido común". Esta mujer dice que "durante un tiempo" seguirá protegiéndose con la mascarilla al entrar en el supermercado o cuando se junte con un grupo de personas no convivientes. 

A pocos metros de Pilar pasa Francisco, de 62 años, ataviado con boina, gafas de sol y mascarilla. En su opinión, es "precipitado" entrar en interiores públicos sin cubrirse nariz y boca "porque tenemos una incidencia muy similar a la que teníamos hace unos meses, cuando todo parecía que se iba a hundir. [Ahora] parece que milagrosamente ya no hay problemas". Este señor afirma que por la calle la seguirá llevando "en zonas concurridas" y en los interiores "por supuesto".

¿Te parece bien que la mascarilla deje de ser obligatoria en interiores?

Con él coincide María, de 40 años, que no está de acuerdo con el levantamiento de la única medida que queda en España para evitar los contagios de coronavirus. "Hemos pasado dos años de pandemia y todavía hay mucha gente que no está vacunada. Creo que deberíamos esperar por lo menos al verano, cuando hará más calor, habrá dado más tiempo a vacunar con terceras dosis y habrá terminado el cole. Creo que podría ser un momento mejor que ahora, sobre todo en Semana Santa". Esta trabajadora asevera que seguirá llevando la mascarilla en el trabajo, en los centros comerciales y en las aglomeraciones en el exterior. Para ella no habrá cambio de hábitos, continuará "hasta el verano, como lo hemos venido haciendo hasta ahora".

Según los datos del Ministerio, el 51,7% de la población total cuenta con una dosis de recuerdo. En este sentido, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) señaló este miércoles que es “demasiado pronto” para considerar la administración de una cuarta dosis de las vacunas de ARNm (Pfizer y Moderna) en la población general, aunque respalda su uso en adultos mayores de 80 años por el mayor riesgo de desarrollar COVID-19 grave

La visión de dos profesores

Entre los muchos grupos de escolares de instituto que desembarcan en Atocha para realizar una salida por la capital se encuentra el que dirige Ángel, un profesor de Ciencias de 31 años. Él agradece la medida y asegura que se siente "seguro" tras haberse vacunado y haberse infectado de coronavirus. No lo duda: se quitará la mascarilla en clase, donde a la vuelta de las vacaciones de Semana Santa también se podrá encontrar al alumnado a cara descubierta. "Si los datos acompañan -los contagios se están reduciendo, o eso nos dicen-, me parece una medida razonable. En el centro escolar, entre los menores, ha habido contagios, pero por suerte no casos graves ni fallecimientos", argumenta el joven docente, que recalca asimismo la importancia en la enseñanza de poder ver la cara al completo y la boca en particular.

Discrepa con él su colega Elena, profesora en un instituto de Toledo. A ella no le gusta "nada" la idea de que al volver de Semana Santa todo el grupo escolar pueda estar sin mascarilla en el aula, "sobre todo porque hay alumnos de diversa tipología, algunos con patologías y otros que están bien. Lo mismo pasa con el profesorado". La docente manifiesta que ella es una persona de riesgo frente a la covid-19 y, por tanto, mantendrá la protección.

Por otro lado, Arledailín, una joven mamá que pasea junto a su hija de dos años, está de acuerdo con la medida, que cree que llega "tarde, porque ya casi nadie hace caso". Ella cuenta que seguirá yendo a la compra con el cubrebocas.

Cerca de Atocha también se encuentra Ángeles, de 73 años. Lleva la mascarilla en la mano. Cuenta que la seguirá llevando porque ya se ha acostumbrado y no le importa seguir con este hábito. Asegura que casi toda su vida social es al aire libre, donde se sigue poniendo "nerviosa" si ve a mucha gente a su alrededor. Y es que muchas personas van a necesitar consejos psicológicos para afrontar esta nueva etapa en la que ya podrá entrar en las tiendas sin mascarilla.

Por su parte, Enrique, de 32 años, espera solo en la calle. Se sube la mascarilla cuando nos acercamos a preguntarle. Este trabajador tampoco se fía de la nueva medida, que considera "prematura" porque "aún no estamos saliendo de esto", dice en referencia a los contagios que se están disparándo ahora en China, país que aplica una severa política de "tolerancia cero" hacia el nuevo coronavirus y que atraviesa una oleada de rebrotes atribuida a la variante ómicron que está provocando cifras récord de contagios no vistas desde el inicio de la pandemia en la primera mitad de 2020.

Para todos los que tengan síntomas

La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) ha pedido este jueves en un comunicado mantener la prudencia ante la retirada de la mascarilla en interiores ya que el riesgo epidemiológico es aún elevado y además hay posibilidad de que se desarrollen nuevas cepas de coronavirus. Estos especialistas reclaman "mantener rigurosamente la obligatoriedad de llevar mascarilla" a "todas las personas con síntomas respiratorios" así como a la población de riesgo, especialmente a los mayores de 60 y los enfermos crónicos.

Recuerdan, además, la necesidad de mantener la mascarilla en los centros sociosanitarios, residencias de mayores, trasporte público, y en general, cualquier local masificado o mal ventilado.

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